2016-01-03

Manifiesto hierogámico-sacrificial

Nota aclaratoria. Este manifiesto forma parte de una investigación centrada en la máquina hierogámico-sacrificial. Se trata de un concepto propio que trata de comprender las sociedades humanas de una manera integral, a la vez en su dimensión política, social, moral y religiosa. Para ello se basa en dos fenómenos religiosos centrales como son la hierogamia o boda sagrada y el sacrificio. De acuerdo con nuestra tesis, todas las sociedades humanas son religiosas en alguna medida y esta dimensión religiosa es fundamental para comprender en profundidad cualquier fenómeno político, social o moral. Este manifiesto es un avance de esta investigación, que será publicada en un futuro próximo. Se puede encontrar también información sobre el tema en la obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses, publicada recientemente en Ediciones Libertarias, así como en este sitio web.

Uno. Los Estados, las naciones, las regiones, los pueblos, las sociedades, las comunidades, los colectivos, las asociaciones, las comunas, las pandillas, las familias, en definitiva, todos los grupos humanos, son, en última instancia, máquinas hierogámico-sacrificiales.

Dos. Hay máquinas hierogámico-sacrificiales pequeñas y grandes, locales y globales, horizontales y verticales, temporales y permanentes. Pueden estar incluidas unas en otras, estar acopladas unas con otras, establecer alianzas o enfrentarse unas y otras.

Tres. La máquina hierogámico-sacrificial mínima es la tríada mimética, compuesta por dos personas de un sexo y una persona del sexo contrario.

Hay tríadas de tipo femenino-masculino-femenino y tríadas de tipo masculino-femenino-masculino.

Además de por seres humanos, tanto la máquina hierogámico-sacrificial como la tríada mimética suelen estar compuestas por otros seres vivos y por cosas, que también participan en los intercambios genéricos de la máquina.

Cuatro. La máquina hierogámico-sacrificial se compone, como mínimo, de una tríada mimética. Pero en general suelen integrarlas numerosas tríadas miméticas de diverso signo, superpuestas, formando mallas de geometría triangular.

Cinco. Como la máquina hierogámico-sacrificial que conforman, las tríadas miméticas pueden ser más o menos permanentes o temporales, más o menos horizontales o verticales, más o menos inmanentes o trascendentes.

Seis. Tanto la pareja como el individuo son construcciones sociales hoy dominantes pero incompletas, impedidas, degeneradas, carentes, en la medida en que son fragmentos de tríadas miméticas y de máquinas hierogámico-sacrificiales.

La pareja y el individuo aparentan ser independientes, pero en realidad dependen de las grandes máquinas hierogámico-sacrificiales. Así hay que interpretar el individuo, como mito dominante producido por la gran máquina hierogámico-sacrificial capitalista, que supone su sometimiento en la práctica.

Tendencias sociales aparentemente progresistas como la homosexualidad, la transexualidad y el feminismo deben ser interpretados como estrategias de socioingeniería de la gran máquina hierogámico-sacrificial capitalista, para destruir otras máquinas hierogámico-sacrificiales, como la familia tradicional, mercantilizar la sexualidad y la fertilidad humanas, y reforzar el modelo social dominante basado en individuos aparentemente independientes pero de hecho sometidos a la gran máquina hierogámico-sacrificial.

Siete. La máquina hierogámico-sacrificial opera en dos modos: crisis y orden. En el modo de crisis celebra hierogamias y sacrificios, en los que se producen intercambios materiales entre sus integrantes, así como flujos de goce hierogámico y de violencia sacrificial. En el modo de orden no produce intercambios materiales, y los flujos pasan a ser de deseo hierogámico y de amenaza sacrificial.

La hierogamia y el sacrificio celebrados en el modo de crisis rigen simbólicamente en el modo de orden. La hierogamia es el paradigma de los intercambios de materia fertilizante y de goce erótico, que rigen simbólicamente como deseo hierogámico. El sacrificio es el paradigma de los intercambios de materia alimenticia y de violencia sacrificial, que rigen simbólicamente como amenaza sacrificial. El goce hierogámico opera como paradigma del deseo. La violencia sacrificial opera como paradigma de la amenaza. De ahí que el deseo siga siendo hierogámico y la amenaza siga siendo sacrificial, en la medida en que las hierogamias y los sacrificios patentes en el modo de crisis siguen estando latentes en el modo de orden.

Las hierogamias y los sacrificios pueden celebrarse también de manera combinada, de manera que las interacciones entre el goce, el deseo, la amenaza y la violencia pueden ser mucho más complejas y variadas de lo que estamos planteando aquí de modo esquemático. Así, si entrásemos en detalle, diríamos que el sacrificio se acompaña también de un banquete, en el que se producen flujos de goce alimenticio, que rigen simbólicamente como el correspondiente deseo alimenticio.

Ocho. El cometido fundamental de la máquina hierogámico-sacrificial es gestionar los intercambios materiales y de flujos libidinoso-agresivos entre todos sus integrantes, entre distintas máquinas, y entre la máquina y la naturaleza.

Nueve. La moral, la religión, la política, la justicia, la economía, las instituciones, la ciencia, la técnica, las artes, etc. remiten todas en última instancia a la máquina hierogámico-sacrificial.

Diez. Comprender cualquiera formación social, política, religiosa, moral, etc. en profundidad supone comprender en qué medida se trata de una máquina hierogámico-sacrificial, cómo se relaciona con otras máquinas, si está incluida o incluye otras máquinas, si está acoplada, aliada o enfrentada con otras máquinas hierogámico-sacrificiales.

Para ello deben analizarse las hierogamias y los sacrificios producidos por estas máquinas, su alcance simbólico, en particular en el modo de orden, y cómo interaccionan distintas máquinas a través de estas hierogamias y sacrificios, que suelen actuar como bisagras entre ellas.

Once. Una vez que estas mecánicas hierogámicas y sacrificiales se han identificado y se comprende mínimamente cómo operan, este conocimiento teórico puede ponerse en práctica para neutralizarlas, confrontarlas y/o destruirlas. Teniendo en cuenta que las hierogamias y los sacrificios —sobre todo estos últimos— son sus elementos estructurales fundamentales, sus claves de bóveda, sus talones de Aquiles.

Por ejemplo, desmontar los mitos fabricados del Holocausto judío, del terrorismo de Estado encubierto o de los atentados de bandera falsa son requisitos fundamentales para comprender cómo funcionan las correspondientes máquinas hierogámico-sacrificiales hoy, y así poder neutralizarlas, confrontarlas y destruirlas.

Estas construcciones míticas tienen mucho más poder de lo que se cree, aunque se trate de un poder de orden simbólico, ideológico. Atacar estos símbolos puede ser más eficaz que cualquier forma de violencia física, además de una forma de transmutar la energía simbólica destructora en constructora, en el marco de máquinas hierogámico-sacrificiales alternativas.

Doce. No se trata solo de destruir determinadas máquinas hierogámico-sacrificiales sino de construir otras máquinas alternativas. Ambos procesos pueden alimentarse el uno al otro, en la medida en que la energía destructora de las primeras pueda canalizarse y transmutarse en forma de energía constructora de las segundas.

En este sentido hay que interpretar las máquinas hierogámico-sacrificiales como alquimias sociales en las que los elementos que se intercambian y transfieren, también pueden producir transmutaciones de la materia y de los flujos libidinosos de goce, deseo, amenaza y violencia, tanto en el seno de una máquina como entre ellas.

Esto vale particularmente para las máquinas en conflicto. Se trata de transmutar las energías contrarias en energías aliadas, que es lo que hacen permanentemente las grandes máquinas hierogámico-sacrificiales con respecto a las pequeñas que creen resistirlas. Identificar e invertir esta dinámica es uno de los retos de una máquina hierogámico-sacrificial revolucionaria.

Trece. En suma, la mecánica hierogámico-sacrificial permite comprender hasta qué punto una determinada actividad —o pasividad—, en definitiva, un determinado intercambio de materia y de goce, deseo, amenaza y violencia, está inscrito en una determinada máquina hierogámico-sacrificial. Una vez identificada, la estrategia fundamental de una máquina hierogámico-sacrificial revolucionaria consistiría en neutralizar estos intercambios, canalizarlos desde unas máquinas hacia otras, y en el mejor de los casos, transmutarlos en el marco de máquinas revolucionarias propias.

Catorce. En última instancia, una revolución hierogámico-sacrificial sería posible construyendo este tipo de máquinas hierogámico-sacrificiales alternativas, basadas en modalidades de hierogamia y sacrificio propias, de manera que produzcan formas de intercambio de materia, goce, deseo, amenaza y violencia específicos, creativos, experimentales, tentativos, novedosos, o incluso mágicos.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. http://deliriousheterotopias.blogspot.com/

Imagen a partir de Adán y Eva (varias versiones) de Lucas Cranach el Viejo [pd].