2016-01-23

ISIS, diosa de la infertilidad hollycapitalista

Para entender el hollycapitalismo hoy es necesario atar cabos. Comprender lo que vincula a fenómenos aparentemente diversos pero que en realidad son simplemente distintos frentes de una misma guerra de cuarta y quinta generación que lo abarca todo, desde el terrorismo a las pandemias, desde las vacunas a las catástrofes "naturales", desde las migraciones y las revoluciones de colores a los medios hollywoodenses. El hollycapitalismo ha desarrollado métodos de dominio y de propaganda tan sofisticados que ha llegado a hacer de la guerra un juego de ordenador, una acción humanitaria, una elección de género o una medida profiláctica.

Hoy nos queremos centrar en dos de esos frentes de la guerra de cuarta y quinta generación que el hollycapitalismo libra contra todos: el terrorismo y las pandemias. Para aquellos que quieran profundizar en estos conceptos les recomendamos las siguientes referencias.

http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_globalmilitarism157.htm

http://themillenniumreport.com/2016/01/false-flags-are-legal-propaganda-produced-by-the-department-of-defense/

El terrorismo y las pandemias son fenómenos aparentemente distintos, pero en el fondo responden a la misma mecánica, una vez que se comprende que son dos formas de una misma guerra de cuarta y quinta generación. Pero también una vez que se comprende cómo se inscriben en la lógica de dominio hollycapitalista, que no es más que la última versión de la misma mecánica hierogámico-sacrificial de siempre, consistente en la captura de nuestras energías libidinoso-agresivas: nuestro goce, nuestro deseo, nuestra amenaza y nuestra violencia. El terrorismo y las pandemias son dos formas de guerra ingenierizadas por el propio sistema en sus agencias de inteligencia, en sus oficinas de simulación de crisis, en sus laboratorios biomédicos y militares, en sus platós de televisión. Guerra del imperio hollycapitalista contra todos que sin embargo son vendidas como productos espontáneos, naturales, externos, incontrolables, etc., por su aparato de desinformación, que de hecho es hoy parte integral de esta guerra.

No parece una casualidad que la marca que se ha diseñado para uno de estos productos sea ISIS, que podemos considerar como una diosa de la infertilidad, y que la infertilidad sea uno más de los objetivos de estos montajes ficticios-reales hollycapitalistas. La infertilidad está en la base de muchos de los fenómenos que estamos padeciendo hoy. ISIS y las campañas de socioingeniería que fomentan la homosexualidad, la transexualidad, el feminismo, la violencia de género, la sexualidad sin fertilidad, el aborto, etc. son dos caras de la misma moneda. ISIS es la coartada para la guerra judeo-cristiana contra el mundo musulman y su pujante fertilidad, que suponen una amenaza para su decadente civilización. Sólo hay que echar un vistazo a los índices de natalidad de una cultura para entender hasta qué punto esta está en decadencia, para entender hasta qué punto le falta la de vitalidad, para entender si en esta actúa la pujanza de la vida inmortal de la zoé o los valores decadentes de una civilización en regresión.

La guerra de la cultura decadente judeo-cristiana contra la musulmana, o mejor, de las élites judeo-cristianas hollycapitalistas contra todos, está en buena medida atravesada por estas dos formas de entender la fertilidad, y por hacer de ella una estrategia de dominio. Por hacer de Isis una divinidad de la infertilidad. Esta guerra contra la fertilidad musulmana es por lo tanto solo una parte de la guerra global contra la fertilidad. Es la misma guerra que la que el hollycapital libra contra la fertilidad de los pueblos occidentales, como estrategia para el socavamiento de las comunidades y sus vínculos tradicionales, particularmente de las relaciones familiares y de pareja, y con ello el sometimiento de masas de individuos a las agendas perversas de las élites. De ahí que sea clave entender el papel del movimiento eugenista, que hoy se disfraza de ecologismo, cambio climático geoingenierizado y vacunas infertilizantes.

Sin duda el objetivo de fondo es transformar a las comunidades humanas en ganado cibernético. Pero para ello uno de los pasos intermedios es el control y la mercantilización de la sexualidad y de la fertilidad humanas. Si el siglo XX ha sido el de la mercantilización de la sexualidad, el XXI va a ser el de la fertilidad. Pero ambos son dos momentos de un mismo proceso. Entre sexualidad y fertilidad siempre ha existido una relación ambigüa. En los pueblos primitivos la fertilidad de las comunidades y de la tierra eran propiciadas mediante rituales orgiásticos excepcionales, que paradójicamente servían para establecer las prohibiciones relativas a las uniones sexuales. La promiscuidad y la castidad convivían en estas culturas en la misma medida en que la trangresión era la forma de sancionar las prohibiciones. Pero con el tiempo estos rituales orgiásticos populares, en los que participaba toda la comunidad, se fueron institucionalizando en formas de prostitución sagrada controlada por las castas sacerdotales, que se servían de ellas como mecanismos de control social. En este contexto hay que situar a la diosa Isis, así como a otras diosas eróticas similares como Innana, Astarté o Afrodita.

La transición desde la primera forma ritual a la segunda es fundamental para entender cómo se transformaron estos mecanismos de captura libidinoso-agresiva, y cómo se fueron sustituyendo progresivamente por mecanismos de transferencia y acumulación de riqueza material, económica y monetaria. En efecto, como ha señalado Horst Kurnitzky (La estructura libidinal del dinero: Contribución a la teoría de la femineidad), hay que relacionar estos rituales de prostitución sagrada, así como los rituales sacrificiales asociados, con el origen de los sistemas monetarios, en la medida en que los bíoi sagrados, tanto sacrificiales como hierogámicos, fueron perdiendo progresivamente este carácter sagrado y convirtiéndose objetos de intercambio mercantil y monetario. Aquí está una de las bases de la religiosidad capitalista.

En este contexto hay que inscribir a la diosa Isis. Esta representa, en el marco de civilizaciones cada vez más imperialistas, más dominadoras, más represoras, la disociación de la sexualidad y de la fertilidad, así como la instrumentalización de esta disociación como mecanismo de captura de nuestras energías libidinoso-agresivas. De ahí que hablemos de Isis como diosa de la infertilidad. Isis es diosa de la infertilidad pero también del erotismo y la sexualidad más pervertidas, menos naturales, que hoy encarnan las esclavas sexuales hollywoodenses, controladas mediante programas de las agencias de inteligencia tipo MkUltra, Monarch o similares. Como decíamos, en las culturas primitivas la promiscuidad de los rituales orgiásticos no era más que la otra cara de la moneda de la castidad matrimonial, fuesen matrimonios de grupo, poligámicos o monogámicos. Erotismo y fertilidad eran los dos polos de una dinámica cíclica de disyunciones y conjunciones que articulaba todo lo social, lo moral, lo religioso y lo político. Pero poco a poco esta bipolaridad se convirtió en disociación. La Virgen cristiana es precisamente la otra cara de la moneda de la prostituta sagrada Isis, pero en un momento en que esta bipolaridad se ha perdido y los rituales transgresores quedan restringidos a ámbitos mistéricos o masónicos, a menudo en los ámbitos de las élites religiosas y políticas que lideran con todo menos con el ejemplo. Esta es el trasfondo más profundo de la criminalidad inherente a las élites que va mucho más allá de las pequeñas corrupciones que aparecen en los medios hollycapitalistas. Porque precisamente lo que las define es esta dimensión transgresora ritual y religiosa.

A esta disociación del erotismo y la fertilidad hay que añadir la relativa profanación de la prostitución sagrada por parte del régimen capitalista, para convertirla en prostitución profana. Y sin embargo esta no se deja profanar del todo, de la misma manera que la tensión entre erotismo y fertilidad no deja nunca de estar presente, en el medida en que es la fuente de la vida inmortal de las zoés humanas, que lo atraviesan todo y que se resisten a ser transformadas en simples mecanismos de dominación. El erotismo y la fertilidad remiten en última instancia a la misma fuente, y esta fuente es la que nutre todo el sistema de explotación, especialmente en el tardocapitalismo, como período de crisis permanente. Isis es, insistimos, por todo lo que venimos diciendo, diosa del erotismo pervertido, encubierto, hierogámico y sacrificial, pero también diosa de la infertilidad. La diosa más importante, junto con el dinero mismo, del panteón hollycapitalista. De ahí que se le haya puesto este nombre al grupo terrorista sintético ISIS.

Pero no hay que perder de vista que lo hierogámico y lo sacrificial no son más que dos momentos de una misma mecánica hierogámico-sacrificial. Así, no es una casualidad que Isis se vincule de manera muy estrecha con su hermano Osiris, el dios sacrificial y desmembrado, que Isis restituye para unirse con él incestuosamente en forma de milano. La misma mecánica de desmembramiento y restitución, de muerte y resurrección, de sacrificio y hierogamia, que se da tanto en el nivel de lo gigantesco como en el de lo minúsculo, en el de los macrobios como en el de los microbios, como dice Luis Carlos Campos. Recordemos a Prometeo desmembrado, su DNA desintegrándose y volviéndose a combinar, en la secuencia inicial de Prometheus (2012). Y es que hoy la religión hollycapitalista opera, como han hecho todas las religiones, al mismo tiempo con lo gigante y lo minúsculo. Por un lado, con las fuerzas catastróficas pero geoingenierizadas de la naturaleza, con el terrorismo espectacular de los rascacielos demolidos de manera controlada, y por otro, con las disyunciones y conjunciones de la ingenieria genética y con sus contagios maléficos.

Nada es casualidad en el hollycapitalismo. Todo está hay delante de nuestros ojos para el que sepa verlo. Pero para entenderlo debemos saber atar cabos y comprender los fenómenos con suficiente perspectiva y con toda la potencia del pensamiento simbólico. Nada es casual, todo encaja, porque todas son piezas de un mismo puzzle.

No es una casualidad que, al mismo tiempo que las tasas de fertilidad en Occidente caen en picado, como parte de la guerra hollycapitalista contra las comunidades, los terroristas de ISIS recurran a modelos matrimoniales basados en la esclavitud, la poliginia y la pederastia. Todo ello mientras se divierten con los juguetes que las agencias de inteligencia, las corporaciones y los estados títeres hollycapitalistas les proporcionan: Toyotas a estrenar, misiles tierra-aire de última generación, drogas de diseño. Pero la fertilidad exagerada de ISIS es solo la excepción que confirma la regla. Otra vez se trata de la transgresión sagrada que impone la prohibición profana al resto. Esta regresión a formas de sexualidad y fertilidad radicalmente patriarcales y bárbaras es parte del ritual hollycapitalista y su estrategia eugenésica global. Matriarcalización de plástico que esconde esta deriva radicalmente patriarcal, y que de hecho conlleva la destrucción tanto de la mujer como del hombre, como han mostrado Prado Esteban Diezma y Félix Rodrigo Mora (https://www.youtube.com/watch?v=-WM2e6lbGnw). Porque lo que está en el trasfondo en definitiva es la destrucción de la fertilidad y la adoración satánica de la infertilidad, de Isis.

No es una casualidad que ISIS se haya fabricado para la guerra entre las civilizaciones judeo-cristiana, sobre todo judeo-protestante, y musulmana, y que esta guerra sea en el fondo la de dos formas de fertilidad. No es una casualidad que la lógica de fondo sea la misma en el terrorismo y es estas pandemias y vacunas eugenésicas. No es una casualidad que la misma guerra tenga otro frente, quizás más amable pero a la larga igual de mortífero, en las campañas de desexualización y desfertilización que el sistema libra en las áreas centrales.

Insistimos en que hoy es necesario interpretar en el mismo sentido todos estos fenómenos aparentemente heterogéneos para poder entenderlos en todo su alcance. El terrorismo y las pandemias son dos fenómenos de lo que hemos denominado el "imperio de la ficción", es decir, fenómenos híbridos, a medio camino entre la realidad y la ficción. Fenómenos ficticios porque son ingenierizados por el propio sistema con un alto grado de sofisticación. Pero también fenómenos reales, porque se basan en la manipulación de la realidad, utilizando para ello estas técnicas extraordinariamente avanzadas, a todas las escalas, desde la geoingeniería que manipula los sismos y el clima, pasando por la socioingeniería que transforma los comportamientos y las creencias, hasta la ingeniería genética que transforma a los seres humanos en máquinas de trabajar y consumir.

Desde lo más grande a lo más pequeño, la verdadera política hoy está aquí y no en los teatros en los que se han convertido los parlamentos y los gobiernos. Hoy vivimos en el imperio de la ficción porque lo que verdaderamente transforma la realidad son estas agendas ficticias y su mecánica hierogámico-sacrificial. Si lo llamamos hollycapitalismo es porque en este régimen tiene un papel fundamental la dimensión hollywoodense, en la medida en que una de las claves de esta dinámica delirante es la ficción, que hoy lo invade todo.

Pero también hay que saber que se trata de una guerra de quinta generación, que el hollycapitalismo nos está manipulando de manera encubierta con ondas de alta y baja frecuencia, con microchips y nanopartículas inteligentes que invaden nuestros cuerpos y nuestros sistemas nerviosos, que sirven a agendas de control y programación mental aberrantes. A todo esto es a lo que llamamos imperio de la ficción o hollycapitalismo, que no es más que la última forma de totalitarismo o fascismo, pero en este caso con una alta dosis de tecnología y de entretenimiento. Y como otros totalitarismos, de manipulación religiosa. Todo ello pasando desapercibido a la mayoría de la población, con niveles de aturdimiento y de aborregamiento preocupantes.

Esta mecánica es en el fondo la hierogámico-sacrificial, la que han utilizado todas las grandes religiones institucionales, la que consiste en última instancia en capturar nuestro deseo, nuestro goce, nuestra violencia y nuestra amenaza. La mecánica de las grandes civilizaciones de Medio Oriente, de Sumeria, de Egipto, basadas en sacrificios y en hierogamias, en cultos de dioses hierogámico-sacrificiales como Osiris e Isis.

Tampoco es una causalidad que el pharmakos fuese originalmente una víctima sacrificial y que hoy uno de los frentes fundamentales de la guerra total hollycapitalista sea el farmacéutico, y particularmente los programas de vacunación masivos, que podemos considerar uno de los caballos de Troya fundamentales de este fascismo tecnológico. Los progamas de vacunación hollycapitalistas son la secularización de un ritual hierogámico-sacrificial global. Por eso no es extraño que regulamente seamos todos convocados a participar en estos rituales, que los nuevos sacerdotes de esta religión, a medias científico-tegnológica y humanitaria, aparezcan en escena con todo la parafernalia de sus trajes ceremoniales, que regulamente se rinda homenaje a las víctimas de estos sacrificios hollycapitalistas. Lo hemos visto recientemente con el gran montaje ficiticio-real del Ébola. Casualmente, ahora que parece que esta epidemia manufacturada pasa a un segundo plano, aparece una nueva: el zika. Y esta vez no solo se trata de un gran ritual sacrificial, además es hierogámico. Como hemos mostrado en otro lugar (http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article97928), no es una casualidad que el zika se esté vinculando interesadamente con la microcefalia, que nos digan que este virus transgénico es el culpable de la microcefalia que afecta a niños recién nacidos de madres infectadas por el zika. De lo que se trata es, insistimos, de un gran ritual hierogámico-sacrificial de control eugenésico hollycapitalista. Terrorismo eugenésico a lo grande, tan grande como las fundaciones que controlan las organizaciones internacionales, y que los borregos-espectadores hollywoodenses se creen que están ahí para defenderlos.

Todo lo hierogámico-sacrificial es ambivalente. El pharmakos es maléfico y benéfico al mismo tiempo, porque produce una catarsis social en la medida en que sacrifica una parte de esa misma sociedad. De ahí que el caduceo de Hermes tenga dos serpientes, la serpiente maléfica y la serpiente benéfica. El báculo de Asclepio, con una sola serpiente, es una forma derivada del primero, que encubre esta dimensión ambivalente de todo lo hierogámico-sacrificial. En otras palabras, el báculo de Asclepio encubre que toda la cultura humana, incluidas la medicina, la ciencia y la tecnología son en última instancia hierogámico-sacrificiales. Es decir, no son ni buenas ni malas. Tampoco son neutrales, como nos dicen los sabios hollycapitalistas. Son hierogámico-sacrificiales. Esto significa que para que puedan ser benéficas para una mayoría tienen que ser maléficas para una minoría. El logo de la Organización Mundial de la Salud nos muestra el báculo de Asclepio con una serpiente. Pero como decimos este símbolo enmascara el caduceo hermético, con sus dos serpientes. Si, en el logo de la OMS, duplicamos el báculo de Asclepio, para que sea el caduceo hermético, y lo invertimos, aparece un interesente anagrama: I S I S.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. http://deliriousheterotopias.blogspot.com/