2016-02-09

Los Protocolos de Sión y el Nuevo Orden Mundial (2/2)









[Continuación de "Los Protocolos de Sión y el Nuevo Orden Mundial (1/2)"]

Insistimos en que de lo que se trata en definitiva es de la estructura teatral de la máquina hierogámico-sacrificial. Todo funciona como un gran teatro que centra la atención del público, que concentra los flujos libidinoso-agresivos reales, pero los transforma en una ficción, con el objetivo de desactivar, de neutralizar estos flujos reales, que son en definitiva los que pueden amenazar el orden existente. La estrategia será tanto más eficaz cuanto más crean los espectadores que esta ficción es real, cuanto más se involucren empáticamente en ella. Esta es la clave del populismo, que va de las masas de los regímenes totalitarios clásicos a formas de participación hollycapitalistas solo aparentemente menos totalitarias, como las revoluciones de colores, los movimientos sociales o las grandes ONGs.

El "misterio del arte de gobernar", con el que comenzabamos, no consiste en otra cosa sino en el manejo sabio de la máquina hierogámico-sacrificial. Si son sociedades secretas las que llevan a cabo este gobierno es porque son las herederas de una tradición milenaria que comienza con los rituales hierogámico-sacrificiales de las culturas primitivas y paganas, y que después se fue convirtiendo cada vez más en un saber oculto, como el que encontramos en las religiones de misterios, en la alquimia, y en las altas esferas de las religiones oficiales. Y de ahí hasta llegar a las distintas sociedades secretas que operan hoy y que controlan el mundo.

Esta mecánica hierogámico-sacrificial se pone de manifiesto particularmente en lo que hemos denominado el "hollycapitalismo". Como hemos visto, en este régimen, que supone una "fase superior" con respecto al capitalismo, juega un papel fundamental el elemento espectacular hollywoodense, en el sentido más amplio del término. Que no es otra cosa que la dimensión representativa, escénica, hierogámico-sacrificial, de la que estamos hablando aquí.

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/02/hollycapitalismo.html

En este artículo hemos mostrado que hay una correspondencia fundamental entre el hollycapitalismo y la guerra de cuarta y quinta generación, en la que vuelve a ser fundamental el juego de los desequilibrios y reequilibrios de la balanza. De ahí que se hable de desestabilizaciones, que suponen sistemáticamente la participación de un tercero en discordia, y en las que juega un papel central la manipulación mediática.
"[H]emos enfrentado todas las fuerzas", "hemos armado a todos los partidos" (III).
"Hemos enfrentado unos a otros los cálculos individuales y nacionales de los Gentiles; sus odios religiosos y radicales que venimos fomentando y cultivando desde hace veinte siglos" (V).
"A cualquier oposición que surja deberemos estar en aptitud de hacer declarar la guerra por la Nación vecina a los que se atreven a enfrentársenos" (VII).
Pensemos en muchos de los conflictos de las últimas guerras, que han sido posibles gracias al uso de atentados de bandera falsa o de la manipulación mediática de la realidad y la demonización de determinados Estados o gobiernos, de la victimización de determinados colectivos. Todo esto no es más que la MHS que juega un papel central en estas guerras de cuarta y quinta generación en las que los frentes se desdibujan, todo puede servir como arma, y la escenificación del conflicto juega un papel central. Pues bien, toda esta lógica, que se ha generalizado a partir de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo en las últimas décadas, y que es lo que llamamos hollycapitalismo, estaba ya implícito en los Protocolos desde finales del siglo XIX.

La misma mecánica sacrificial se aplica a lo económico, en la medida en que la economía no es más que una de las dimensiones de esta lógica de confrontación de pares de la que saca partido un tercero en discordia. Lo importante es entender que esta estrategia del tercero en discordia puede aplicarse en distintos grados de intensidad, que va desde la simple escaramuza de los partidos políticos a la confrontación bélica.
"Nos es de todo punto necesario que las guerras, a ser posible, no confieran ninguna ventaja territorial a los beligerantes. La guerra queda así transportada al terreno económico, con lo que las naciones verán la fuerza de nuestra supremacía y esta situación pondrá a los dos adversarios a la disposición de nuestros agentes internacionales que tienen millares de ojos, a cuya mirada no sirve de obstáculo frontera alguna" (II).
El capitalismo hay que entenderlo en este sentido, pero también cada una de las fases del capitalismo con respecto a las otras. En el marco de una estrategia dialéctica de dominación. Si el capitalismo es más productivo o más financiero, más liberal o más planificado, no es solo porque haya alcanzado una determinada fase de desarrollo, como tienden a pensar los académicos. También hay que inscribir estas transformaciones en esta mecánica de control y dominación cada vez más amplia. Lo que está en juego es siempre la lucha sin cuartel por la dominación. El capitalismo es solo la forma, el vehículo de estas luchas. El negocio, el beneficio, la deuda, son solo mecanismos de poder, formas que encarnan este poder, excusas, coartadas.

En otras palabras, hay una distinción fundamental en el capitalismo entre riqueza y valor de cambio. El valor de cambio se vende en la propaganda del sistema como un equivalente de la riqueza, pero esto es una más de las ficciones en las que se sostiene la religión capitalista. Esto es aún más evidente en el dinero ficticio de la religión hollycapitalista. Pero lo que está en el trasfondo de toda esta escenificación es la transferencia real de riqueza y de poder de unos sectores a otros, y en general de los pueblos y los Estados a las élites capitalistas globalistas. Se trata en definitiva de que exista una diferencia de potencial, de manera que el flujo de riqueza discurra en el sentido deseado. Pero no devemos olvidar que el capital y el dinero no son los fines sino los medios. Son herramientas, vehículos, que en esta fase de desarrollo de la civilización encarnan el poder, pero que en última instancia son flujos libidinoso-agresivos, deseo, goce, violencia y amenaza.

Así, en determinadas circunstancias interesará debilitar a los Estados, fomentar la transferencia de capital de estos a las élites capitalistas (XX). En otras, debilitar a parte de estas élites o a las aristocracias hereditarias. En otras aún, contentar a ciertos sectores de la población para que sean favorables a las transformaciones. A veces, incentivar el lujo para que los privilegiados se empobrezcan (VI). Werner Sombart nos ha hablado de ello en Lujo y capitalismo. Otras veces, fomentar la austeridad, como coartada para extraer riqueza de los pueblos (XXIII), y cómo transición hacia un régimen más explotador, como está ocurriendo hoy.

Insistimos, el capitalismo es solo una herramienta, no es el fin. El beneficio no es el objetivo último sino la excusa para la transferencia de poder, para el control y la dominación. Si el capitalismo es eficaz es porque en este régimen el poder se diluye y se transfiere de una manera muy dinámica a lo largo de todo el espectro del sistema. Porque el capital y el dinero encarnan, de una manera muy eficaz, los flujos libidinoso-agresivos que son en última instancia los que conforman el poder, los que cementan el orden social.

Entre estos mecanismos de transferencia de poder uno de los centrales es el sistema de la deuda. Que no es más que parte del sistema monetario fiduciario. En el sistema de la deuda vemos otra vez la lógica de la culpabilización moral, que como hemos dicho es un elemento clave en los Protocolos y en general en la MHS. De nuevo encarnada en los mismos mecanismos financieros, como muchos términos todavía regogen (Schuld, 'deuda', 'culpa'). Que la deuda es solo un medio y no un fin se pone de manifiesto en los Protocolos. Se trata otra vez de un conocimiento muy sutil del verdadero significado de la economía y de su trasfondo moral. Algo que sabemos que es característico de la cultura judía.

La comparación de los flujos financieros con los sanguíneos es muy expresiva de esta estrategia de dominación que, bajo la apariencia de la neutralidad de las cifras, no es otra cosa que una guerra por otros medios.
"Los empréstitos exteriores son las sanguijuelas que nunca pueden ya despegarse del cuerpo del Estado y que están chupando, si no caen por sí solas o si el Estado no las arroja radicalmente. Pero los Estados Gentiles, lejos de arrancárselas, siguen aplicándoselas, aunque tengan que perecer a consecuencia de estas sangrías voluntarias" (XX).
Es inevitable pensar en El mercader de Venecia y en el judío Shylock que quiere a toda costa cobrarse su "libra de carne". Porque, insistimos, el sistema de deuda tiene poco que ver con la economía y mucho con una estrategia de dominación en base a la transferencia de riqueza. En última instancia el objetivo de la deuda no es cobrarla, sino canjearla por riqueza real en el momento en que no pueda ser devuelta (XX, XXI). Y en última instancia, en acrecentar el poder.

Con esto nos acercamos al punto culminante de esta agenda de dominación, que no es otro que el Nuevo Orden Mundial. Los Protocolos aluden a este "Super-Gobierno" dictatorial en numerosas ocasiones (I, V, VI, IX, X, XI). Como hemos visto, las instituciones en general, el derecho, el Estado, la democracia y todos los valores que las sostienen, no son más que "disfraces" para esconder la lógica de la violencia y la amenaza, es decir, la mecánica sacrificial. Los Estados hasta el día de hoy no han sido, con carácter general, otra cosa que instrumentos al servicio del capital, sea nacional, colonial o global.

Parece entonces necesario que una de los requisitos para la transición a este "Super-gobierno" global sea darle la puntilla a los Estados-nación en el momento preciso, cuando dejen de ser instrumentales, cuando las transferencias de soberanía a las instituciones internacionales estén suficientemente avanzadas. Este es el proceso que estamos atravesando hoy, especialmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con la creación de una serie de instituciones internacionales que vienen absorviendo progresivamente más cuotas de soberanía, que a su vez son instrumentos al servicio del gran capital.

Esta transición entre un mundo entendido como Estados-nación soberanos y otro en el que gobiernen grandes instituciones globales es fundamental para entender el mundo contemporáneo. Si hoy el mundo está tan convulsionado, si existen tantos conflictos en el planeta, si algunos consideran que estamos ya de lleno en la Tercera Guerra Mundial, es porque se está produciendo esta transición, porque fuerzas muy poderosas la están fomentando.

Pero lo que hay que entender es que esta Tercera Guerra Mundial lo será de cuarta y quinta generación. Lo que no impide que en áreas específicas se den a su vez guerras convencionales y muy posiblemente termonucleares. De nuevo, todo esto hay que verlo en el marco de la máquina sacrificial, que como sabemos es central en la guerra de cuarta y quinta generación. En otras palabras, lo que vamos a ver en los próximos años es una escalada progresiva y simultánea de esta Tercera Guerra Mundial de cuarta y quinta generación, en la que todo tipo de armas van a ser utlizadas en paralelo en distintos escenarios y con distintas intensidades. Terrorismo, desestabilizaciones, revoluciones de color, golpes de Estado, crisis de migración, limpiezas étnicas, pandemias, catástrofes sísmicas, naturales, climáticas, fumigaciones masivas, programación y control mental y de los comportamientos, recreaciones holográficas, invasiones extraterrestres, caída de meteoritos, etc. Todo ello en paralelo a la guerra en el terreno económico, mediante la especulación financiera, la manipulación de precios, las sanciones, los tratados de "libre" comercio, etc.

En esta estrategia de dominación global, y en particular en la transición hacia el Nuevo Orden Mundial, es clave la noción de ordo ab chao, 'orden a partir del caos' (VI).
"Todas las naciones experimentan convulsiones y reclaman tranquilidad; están prontas a sacrificarlo todo a cambio de un poco de paz; pero esa paz anhelada no se la daremos mientras no reconozcan nuestro Super-Gobierno abiertamente y con completa sumisión" (IX).
"Echadlos y dadnos un rey universal que pueda unirnos y acabar con las causas de nuestras discordias: las fronteras internacionales, las religiones, los cálculos e intereses de Estado: un rey que nos dé esta paz, esta tranquilidad que no podemos alcanzar con nuestros gobernantes y representantes" (X).
"... cansar a todo el mundo con la desunión, la enemistad, el odio, y aun con el martirio, el hambre, la propagación de enfermedades y la miseria para que los Gentiles no encuentren otra salvación que la de recurrir a nuestra plena y absoluta soberanía" (X).
"NOSOTROS CANSAREMOS DE TAL MANERA A LOS GENTILES CON ESTA LIBERTAD, QUE LES OBLIGAREMOS A QUE NOS OFREZCAN UN PODER INTERNACIONAL CUYA DISPOSICIÓN SERÁ TAL QUE SIN ROMPERLAS, PUEDA ENGLOBAR LAS FUERZAS DE TODAS LAS NACIONES DEL MUNDO Y FORMAR EL SUPER-GOBIERNO UNIVERSAL. En lugar de los actuales Gobiernos, estableceremos uno verdaderamente terrible que se llamará ADMINISTRACIÓN DEL SUPER-GOBIERNO" (V).
Como se ve, en ocasiones se habla de una transición de poder más o menos pacífica, basada en la creación del caos artificial, de manera que sean los mismos pueblos los que se entreguen. Aquí confluyen muchos de los temas que hemos visto antes, como el populismo, la desmoralización y degeneración de los pueblos, la manipulación ideológica, y muy especialmente las ideas inculcadas sobre el recurso a la violencia y a las armas. Otra vez hay que remontarse a la Ilustración y a la farsa del Estado moderno que arrebata a los pueblos su sobernía y su capacidad de defensa. Es lo que estamos viviendo todavía hoy en la polémica sobre el control de armas en Estados Unidos y la fabricación de matanzas en serie para manipular a la opinión pública, otra vez en el marco de la mecánica sacrificial.

Pero lo razonable es que esta transición de poder al Nuevo Orden Mundial no se produzca sin resistencia, de manera que las élites globalistas tengan que recurrir a un uso aún más intenso de la violencia. Y de nuevo, lo que ponen de manifiesto estos Protocolos, es que esta violencia estará inscrita en la máquina sacrificial, en la medida en que juega con el efecto espectacular, mediático, con la sorpresa, la estupefacción, el terror, la amenaza (I, VII, XXIV).
"Queremos que desde el día de su promulgación, cuando los pueblos estén aún estupefactos por el golpe de estado que hemos de dar, cuando estén aún invadidos por el terror y perplejos, en ese preciso momento reconozcan que somos tan fuertes, tan invulnerables, tan poderosos, que no contaremos con ellos para nada; que no solamente no atenderemos sus opiniones y pareceres, sino que estamos dispuestos y a punto de reprimir toda expresión, toda manifestación de estos deseos y de estas opiniones, con una autoridad indiscutible; que de un solo golpe nos hemos adueñado de todo lo que nos era necesario y que en ningún caso estamos dispuestos a compartir nuestro poder con ellos..." (XI, cf. X).
Imposible no pensar en el 11S y en otros atentados de bandera falsa orquestados por estas élites y a los que sin duda volveran a recurrir para seguir arrebatando poder a los pueblos. Sobre todo en el marco de la transición al Nuevo Orden Mundial. Lo que es de esperar es la acción coordinada de varios frentes, de varias modalidades de guerra, en particular de las de cuarta y quinta generación, que para la mayoría de la población aparentan provenir de otras fuerzas.
"Cuando al fin comencemos a reinar con la ayuda de golpes de estado preparados en todas partes para el mismo día, después de la confesión definitiva de la nulidad de todos los gobiernos existentes..." (XV).
"... en todos los países de Occidente tenemos preparada una maniobra tan terrible, que aún los ánimos más esforzados temblarán: en todas las grandes capitales se irán estableciendo los metropolitanos (tranvías subterráneos) y nosotros los volaremos por medio de la dinamita con todas las organizaciones y todos los documentos del país" (IX).
Lo que está en la base de este proyecto de dominación, sea o no sionista, raya en la locura. Se basa en una radical amoralidad, en la que el bien y el mal no se distinguen a priori sino que son solo el resultado de la dominación y de la violencia. Lo que, como sabemos, es la lógica de la máquina hierogámico-sacrificial. Los Protocolos son muy explícitos a este respecto. El fin justifica los medios. El bien es el resultado del ejercicio del mal. Todo ello haciento alusión explícita a la mecánica sacrificial.
"¡Con qué claridad vieron las cosas nuestros sabios al decir que para llegar a nuestro fin no debíamos detenernos ante los medios ni contar el número de víctimas sacrificadas!" (XV).
"[E]s inútil tomar en cuenta el número de víctimas que caigan en vista del bien que de tales castigos ha de resultar" (XV).
"De todos los males más o menos transitorios que hasta hoy nos hemos visto obligados a causar, nacerá el bien... El éxito justifica los medios. Pongamos la atención en nuestros proyectos, pero fijándonos menos en lo bueno y lo moral que en lo necesario y en lo útil" (I).
En suma, los Protocolos de los Sabios de Sión representan muy bien la forma de pensar y de actuar de la élite en el poder. Pueden ser más o menos auténticos, pueden ser más o menos sionistas, parecen corresponderse con una radicalización del pensamiento judío. Pero sin duda, como han señalado David Icke, David Duke, Adrián Salbuchi y Enrique Romero, reflejan un proyecto de dominación y control global que viene ejecutándose desde hace siglos, particularmente en el marco del capitalismo, que tiene como punto de llegada el Nuevo Orden Mundial totalitario.

Para concluir, insistimos en que estos Protocolos ponen de manifiesto un profundo conocimiento de la máquina hierogámico-sacrificial, y de su instrumentalización como "misterio del arte de gobernar", al que solo tienen acceso los iniciados. La máquina hierogámico-sacrificial siempre ha estado asociada al poder. Pero en otras culturas se trataba de una práctica más social, en la que las sociedades participaban de manera más activa, más enriquecedora, más regeneradora y catártica. La máquina hierogámico-sacrificial que dejan traslucir estos Protocolos es una de un carácter completamente distinto. Una máquina que enfatiza la dimensión de control y dominación, y que reduce lo religioso a un instrumento de este poder. Una máquina en la que la participación de los pueblos es radicalmente pasiva, o en la que, si esta participación es más activa, lo es en la medida en que se trata de una recuperación para los fines de las élites.

Esta instrumentalización de la máquina hierogámica-sacrificial se pone también de manifiesto en lo que hemos denominado la dominación por el espíritu. Y que en definitiva es hacer un uso privilegiado de la disyunción sacrificial con respecto a la conjunción, en intensificar el solve y debilitar el coagula. Se trata de una dinámica delirante en la que el espíritu se disocia del cuerpo, la cultura de la naturaleza, en un proceso que enfatiza la ida pero no el regreso, y que solo puede conducir a la catástrofe, en la medida en que desafía la lógica natural.

Ante todo lo que hemos dicho, caben dos formas de resistencia. En primer lugar es necesario comprender y compartir está mecánica perversa, para no dejarse atrapar en sus manipulaciones, o que esto suceda en la menor medida posible. Y en segundo lugar, oponerse a esta mecánica, de la única forma que creemos puede ser eficaz: construyendo nuestras propias máquinas hierogámico-sacrificiales.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. http://deliriousheterotopias.blogspot.com/