2016-03-23

La ficción de la «Guerra contra el terror»


El sistema de dominación imperial necesita, por definición, designar o fabricar un enemigo público, «un enemigo social genuinamente amenazante» que justifique «tomar y pagar un “precio en sangre”» (Informe…). Sin este enemigo toda la violencia estructural del sistema que, como hemos mostrado, se canaliza y contiene a través de la escenificación sacrificial, no sería controlable. El enemigo designado/fabricado por el sistema se corresponde con la violencia «mala», necesaria para poder presentar la violencia imperial como «buena». Sin este enemigo el sistema no obtendría el consenso que necesita para imponer su orden, no conseguiría la tensión necesaria que sostiene al imperio, resurgirían otros órdenes a nivel local, regional, nacional. Insistimos, el imperio de la ficción consiste en fabricar un enemigo ficticio, pero para ello se toma como base un enemigo real. Si no fuese por toda esta maquinaria de manipulación, el terrorismo internacional hoy no sería más que un fenómeno anecdótico. Si el terrorismo ha alcanzado la importancia que tiene hoy es, básicamente, porque es terrorismo fabricado, terrorismo de Estado encubierto, o, mejor dicho, terrorismo de imperio encubierto. ¿Cómo podría sino una pandilla de rebeldes trogloditas afganos organizar y ejecutar una operación tan compleja como el 11S, al mismo tiempo en el corazón financiero y en el corazón militar del imperio? Pero, por supuesto, una pregunta tan evidente nunca se le ocurrirá a ninguno de los «expertos» de los medios.

Tras la caída del comunismo, el imperio atlantista necesitaba crear un nuevo enemigo. Ese enemigo fabricado es el yihadismo internacional. El motivo es que las zonas de conquista imperial que el imperio tiene en su agenda son, sobre todo, países musulmanes. Porque cuentan con grandes reservas de petróleo y gas, porque ocupan áreas importantes desde el punto de vista geoestratégico, porque se resisten en general a la invasión capitalista. También porque existen minorías musulmanas en muchos países, lo que permite desestabilizarlos a través del terrorismo yihadista. Es el caso de Rusia, de China y de otros países del área. Pero también de Occidente. Guerra global y guerra civil son los dos polos de la misma dinámica. Creemos que la desestabilización de los países centrales a través del yihadismo fabricado va a ser un elemento central en la transición hacia el gobierno mundial. Es lo que ya se está percibiendo en Francia. Así, el yihadismo es solo la punta del iceberg de una agenda multidimensional y modular que incluye, desde la conquista capitalista de Estados periféricos, hasta la instauración de estados policiales, dictaduras o la instigación de guerras civiles en países centrales. Todo ello en el contexto de la transición hacia el Nuevo Orden Mundial. De ahí que entre el yihadismo y el islamismo haya una línea muy difusa, porque de hecho las intenciones no declaradas del imperio son instigar conflictos entre cristianos o judíos y musulmanes, así como entre unas sectas musulmanas y otras. En última instancia, el yihadismo es otra de las «amenazas globales» que están sirviendo como pretexto para la implementación del Nuevo Orden Mundial.

Extracto de la obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista.  http://deliriousheterotopias.blogspot.com/