2016-03-18

Las hierogamias-sacrificios





En un ritual de pubertad de los marind o marind-anim de Indonesia se puede observar de manera muy clara una fusión de la hierogamia y el sacrificio. Después de una orgía que dura varios días y noches, y en la que participa toda la aldea,
"se conduce a la arena ceremonial a una hermosa joven pintada, untada con aceites y vestida ceremonialmente, y se la obliga a tumbarse bajo una plataforma de troncos muy pesados. A la vista de todo el festival, los iniciados cohabitan con ella uno tras otro, y mientras el joven elegido para ser el último la está abrazando, los pilares de los troncos de retiran rápidamente y la plataforma cae, al tiempo que se oye un ingente retumbar de tambores. Se eleva un horrible alarido, sacan a los jóvenes muertos de bajo los troncos y los cortan, los asan y se los comen."[1]
Entre los shilluk de Sudán del Sur cada siete años "si las cosechas o la prosperidad de los rebaños se malograban... [e]l rey era estrangulado y enterrado con una virgen viva a su lado. Y cuando los dos cuerpos se pudrían, sus huesos se colocaban en la piel de un toro". [2] Leo Frobenius, que ha documentado este ritual, dice que esta conjunción de regicidio y hierogamia "supone la cima de la manifestación de la gramática y la lógica de la mitología en la historia del mundo". Esta "cima" de la "gramática" y la "lógica" mitológica no es otra cosa que la manifestación más explícitica de la máquina hierogámico-sacrificial, su momento culminante.
"El gran dios debe morir, perder su vida y ser encerrado en el mundo subterráneo, dentro de la montaña. La diosa (llamémosla Ishtar, utilizando su posterior nombre babilónico) le sigue al mundo subterráneo y, después de la consumación de su autoinmulación, lo libera. […] Allí, el rey, que representaba a la gran divinidad, incluso llevaba el nombre «Luna», mientras que su segunda esposa era la amada de la Luna, el planeta Venus. Y cuando llegaba el momento de la muerte del dios, el rey y su esposa-Venus eran estrangulados y sus restos se colocaban en una cueva mortuoria en una montaña, de la que se suponía que resucitarían como las nuevas o «renovadas» esferas celestiales." [3]
En otro ritual similar, esta vez asociado con la creación del fuego, dos jóvenes desnudos —un varón y una doncella— se unen sexualmente frente al rey. De las dos estacas de madera que producen el fuego, el hombre simboliza la pieza giratoria y la mujer la base.
"Los dos jóvenes tenían que encender el nuevo fuego y luego llevar a cabo el acto, simbólicamente análogo, de su primera cópula, después de lo cual se les empujaba a una zanja abierta mientras se elevaba un aullido que ahogaba sus gritos, y rápidamente se les quemaba vivos." [4]
Aparecen aquí, no sólo la fusión de la unión sexual y el sacrificio, sino también el elemento productivo, del que nos ocuparemos más adelante. Como veremos, el régimen de prohibiciones que la máquina hierogámico-sacrificial instaura tiene una componente económica-productiva fundamental. El proceso de transferencias libidinoso-agresivas y de sustituciones que está en el trasfondo de estos rituales, persigue en última instancia la desviación de estas energías de sus fines naturales hacia otros culturales. Así deben ser interpretados estos ritos que tienen como protagonista al fuego y este se vincula de manera evidente a la sexualidad. El ritual nos puede parecer grotesco hoy por la forma en que el encendido del fuego se asocia con la cópula sexual. Pero hay que leerlo en el contexto general de la máquina hierogámico-sacrificial. El ritual se entiende como una transgresión excepcional de una prohibición que durante todo el período de orden ha de ser respetada. Veremos con más detalle en próximos capítulos el tema de las transferencias y las sustituciones hierogámico-sacrificiales. Por el momento sobre todo lo que nos interesa es llamar la atención sobre cómo se funden el complejo sacrificial y el hierogámico, con independencia de su grado de sustitución-ritualización.

Estos ejemplos nos permiten interpretar el tema del Rebis o andrógino alquímico como una expresión de la fusión de la hierogamia y el sacrificio, como núcleo de la MHS en la que se producen todas las conjunciones, la de lo femenino y lo masculino, la del bíos y la zoé, la de lo corporal y lo anímico-espiritual.

Extracto de la obra La máquina hierogámico-sacrificial, de próxima publicación.

1 A partir de P. Wirz, Die Marind-anim von Hollandisch Süd-Neu-Guinea, Campbell 1959: 204.
2 A partir de L. Frobenius, Monumenta Africana, Campbell 1959: 198-199; cf. 221-222.
3 L. Frobenius, Schicksalskunde im Sinne des Kulturwerdens, citado en ibíd.: 199-200.
4 A partir de L. Frobenius, Monumenta Terrarum: Der Geist über den Erdteilen. Erlebte Erdteile, citado en ibíd.: 202; cf. Malinowski: 104.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. http://deliriousheterotopias.blogspot.com/