2016-04-09

Esquema toroidal-vorticial de la MHS

Después de todo lo que hemos dicho podemos volver a considerar toda una serie de categorías que hemos manejado desde el comienzo de este trabajo, pero ahora en el marco de la topología toroidal-vorticial. Vemos cómo las áreas relativamente continuas del toroide, las situadas en torno a su ecuador, se corresponde con lo profano, mientras que las que forman los vórtices se corresponden con lo sagrado. También se puede observar lo que hemos dicho repetidas veces, que lo sagrado está definido por la transgresión, es decir por el goce y la violencia, mientras que lo profano está definido por la prohibición, del deseo y la amenaza.

Pero a su vez el toroide está compuesto de distintas capas, de distintos planos, que se superponen unos a otros. La manera en que estos planos se superponen, se diferencian, confluyen, no es la misma en el ámbito de lo profano y en el de lo sagrado. Esta vinculación de unos planos con otros es lo que hemos denominado conjunciones y disyunciones a lo largo de esta obra. Así, en términos generales, podemos decir que lo sagrado es el ámbito de la conjunción y lo profano el de la disyunción.

La distinción entre lo profano y lo sagrado es ya en sí una forma de disyunción. En este sentido decíamos que una parte de la hierogamia y del sacrificio consisten en esta disyunción. Es habitual que en el marco de los rituales, el bíos sacrificial sea designado como tal y separado de los bíoi profanos durante un período previo al acto sacrificial en sí. De la misma manera el niño divino suele ser considerado sagrado en la misma medida en que es separado del contexto profano en el que puede nacer. Esta distinción entre lo profano y lo sagrado es la que aquí señalamos con una línea negra discontinua.

Pero a su vez podemos hablar de conjunción en otro sentido, que es el de la confluencia de los distintos planos que conforman el toroide. Esta conjunción es la que señalamos con líneas rojas discontinuas que confluyen en el marco de los vórtices. Estas líneas terminan fundiéndose en una sola línea vertical en el centro del toroide, que se corresponde con la vinculación de lo hierogámico y lo sacrificial. Así, series de categorías tales como animal, humano y divino, inmanencia y trascendencia, sujeto y objeto, personas y mercancías, etc., aparecen claramente separadas y definidas en el ámbito de lo profano mientras que se funden en el ámbito de lo sagrado.

Toda la mecánica de representación simbólica de la que hemos tratado a lo largo de este trabajo se puede entender también en el marco de esta topología. Así, las líneas rojas continuas que tapan los vórtices serían los rituales hierogámico-sacrificiales que enmascaran la realidad de las conjunciones, que esconden lo obsceno de lo sagrado sustituyéndolo por una escenificación. Funcionan por lo tanto como tapones, o como tapaderas, en el sentido más gráfico del término. Estos tapones contribuyen a mantener el misterio y el secreto de lo sagrado, a crear la ilusión de la disyunción profana sin mostrar la verdad de la conjunción sagrada. También, a que se desconozca la verdadera naturaleza de lo sagrado, y con ello la religiosidad de un determinado régimen de poder-religión, como ocurre en el capitalismo y en el hollycapitalismo para la mayoría.

En términos generales se puede decir que estos tapones rituales son más importantes en regímenes de poder-religión más desarrollados, más consolidados, más institucionalizados, es decir, en las grandes religiones históricas de masas. Por el contrario, en régimenes de poder-religión menos desarrollados, más primitivos, más naturales, estos tapones tienden a desaparecer o a tapar sólo parte del ámbito de lo sagrado, mostrando de una manera más explícita sus conjunciones. Es el caso de rituales en los que los sacrificios y las hierogamias son más patentes, tienen lugar entre bíoi sagrados inmanentes o entre estos y bíoi profanos, en los que el goce y la violencia son menos escenificadas, menos simbólicas y más reales.

Las religiones de misterios y en general las sociedades secretas encontrarían su lugar entre ambas situaciones, en la medida en que son vestigios de regímenes de poder-religión ya extinguidos en términos generales pero que siguen practicándose por una minoría de iniciados más allá de la luz pública.

Extracto de la obra La máquina hierogámico-sacrificial, de próxima publicación.
Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. http://deliriousheterotopias.blogspot.com/