2016-08-12

La hollymúsica o la música en el hollycapitalismo (2/2)


Madonna sacrificada en su gira "Confessions" (Confesiones, 2006).

Continuación de "La hollymúsica o la música en el hollycapitalismo" (1/2)

Rafael Palacios vuelve a apuntar con su lucidez al corazón del meollo cuando dice, al hablar sobre los sacrificios de estrellas:
"¿De verdad crees que esto es normal? ¡Siempre se mueren cuando alcanzan el cénit de su carrera!" (107).
Aquí estamos otra vez en uno de los elementos cruciales. ¿Quién sería tan estúpido para asesinar a la gallina de los huevos de oro? Pero es que la lógica es más compleja. Es precisamente el asesinato de la gallina lo que hace que sus huevos sean de oro. En otras palabras, el capitalismo, y mucho más aún el hollycapitalismo, son simplemente las últimas versiones de regímenes de poderreligión que persiguen el control de las sociedades y que siempre lo han hecho, de una manera u otra. El beneficio no es el objetivo último del capitalismo y el hollycapitalismo sino un simple medio. El sacrificio de las estrellas de Hollywood y de la hollymúsica no es simplemente una manera de evitar que hablen más de la cuenta, que critiquen o revelen la agenda del VPeS. Eso también, pero no es lo más importante.

Lo que está en juego en estos sacrificios es algo mucho más profundo que pocos comprenden, a pesar de que la mecánica es en esencia la misma que la de los últimos milenios. Se trata de una mecánica hierogámico-sacrificial, en la que nada puede crearse sino es a partir de la destrucción, de la transmutación, de la alquimia, en la que cualquier valor trascendente no tiene sentido sino como la producción, la contraparte de un exceso de inmanencia, que en última instancia se reduce a goce y a violencia excesivos.

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/05/es-la-economia-destructiva-estupido.html

O dicho de otra manera: el aura sagrada que desprenden las estrellas hollywoodenses y hollymusicales se debe a que ostentan un estatus cualitativamente diferente al del resto de los mortales. Pero esto supone también que son todas ellas víctimas sacrificiales en ciernes, diferidas, que eventualmente pueden redimir su sacrificio. Exactamente igual que los reyes arcaicos, que lo eran solo en la medida en que estaban destinados a un regicidio una vez que les llegaba la hora o cuando se producían crisis sociales o naturales señaladas que necesitaban chivos expiatorios.

La cuestión no es si tal o cual estrella de la música será o no será sacrificada llegado el momento. Hay que invertir la cuestión, partir de la base de que todas las estrellas, cuando alcanzan un cierto nivel, están destinadas a ser sacrificadas. La cuestión es entonces si serán o no redimidas. Esto puede sonar muy fuerte pero no es más que la mecánica que subyace al poderreligión de todos los tiempos. Solo que hoy se encarna en todo tipo de figuras y no solo en los dioses o los reyes, en correspondencia con una religión mucho más compleja, variada, sincrética, como es el hollycapitalismo.


Lady Gaga interpretando a Lady Gaga, en "Paparazzi" (2008).


La prensa informa del sacrificio de la Lady Gaga ficticia, pero al mismo tiempo... ¿premoniza el de la Lady Gaga real?; en "Paparazzi".

Todo lo que decimos se pone de manifiesto de manera muy evidente en el videoclip "Paparazzi" (2008) de Lady Gaga. Primero vemos una portada de un periódico que reza: "Lady Gaga. Alcanza el top una vez más". Pero justamente en esta cumbre de su carrera es sacrificada; y la siguiente portada pasa a dedir: "Lady Gaga golpea lo más bajo". En el asesinato los paparazzi, que acuden a la escena segundos después, parecen haber tenido una influencia fatal. Imposible no pensar en la otra "Lady" sacrificada, en los otros paparazzi a los que también se quería hacer responsables de un sacrificio ritual que hay que entender celebrado al más alto nivel, tal como nos ha mostrado David Icke en El mayor secreto.


Alusión evidente al sacrificio ritual de "Lady" Di encarnada en "Lady" Gaga, en "Paparazzi".


El sacrificio ritual produce el valor del dinero fiduciario, de la misma manera que el valor de los productos hollycapitalistas, en "Paparazzi".


Hollydólar, collage del autor.

Pero también en "Paparazzi" se observa de manera muy evidente lo que decíamos. Cómo en esencia el valor hollycapitalista es inseparable de un ritual hierogámico-sacrificial que lo produce. Que produce un valor trascendente, como es el valor ficticio del dinero fiduciario y el del resto de productos financieros, espectaculares, informativos, propagandísticos, cognitivos, etc., a partir de un exceso de inmanencia, de exceso de violencia y de goce. Cómo la consistencia del dinero ficticio es en esencia la misma que la de la ficción hollywoodense o la hollymusical. Cómo ambas no se sostienen si no es en el marco de las canalizaciones de goce y violencia, deseo y amenaza del sistema, de las guerras ingenierizadas, de los atentados de bandera falsa, de las pandemias de laboratorio, de los miles de niños que desaparecen cada año para alimentar las cámaras de torturas del sistema. Las mismas bases secretas que producen sintéticamente a las estrellas de Hollywood, cerrando el círculo. Por eso es tan importante que los mismos controlen los dos polos del sistema: la producción de goce y violencia real y la producción de ficción.

Otro de los asuntos cruciales que hay que entender es que la ficción hollycapitalista no se opone simplemente a la realidad. De hecho la ficción nos habla de una realidad más profunda, más trascendental, más sagrada-secreta, aunque lo haga en términos simbólicos, porque por definición tiene que enmascararse. Si la ficción es de hecho más real que la propia realidad es porque no deja de ser la máscara detrás de la que se esconde el poderreligión, se esconden esa violencia y ese goce excesivos que lo alimentan secretamente. Rafapal nos habla de este elemento:
"Los videoclips se estaban convirtiendo en los mensajes más evidentes de los planes de la élite. No hay mejor forma de esconder la verdad que mostrarla abiertamente... en el ámbito de la ficción. Como la gente la procesa como si fuera un chiste, nadie cree que sea cierta" (202).
Esta es la clave. No importa lo que se muestre, siempre que sea en el formato de la pantalla. La mayor estupidez inverosímil será creída como una verdad y la mayor verdad será interpretada como una fantasía. Porque el hollycapitalismo supone un complejo dispositivo de manipulación, al que los espectadores se prestan de manera cómplice, y que atañe a lo más profundo de sus psiques y de sus comportamientos. En este sentido, insistimos, hablamos del hollycapitalismo como de una nueva forma de religión en la que solo han cambiado los formatos pero la mecánica más profunda es la misma desde hace milenios.

Lo que hay que entender es que la ficción pertenece ineludiblemente al ámbito del poderreligión, al ámbito de lo sagrado. En última instancia su cometido es simbolizarlo, enmascarar su ob-scenidad en una determinada escena. Esta es la clave para comprender el poderreligión, que nos hizo ver René Girard en una obra imprescindible: La violencia y lo sagrado. Lo que el VPeS deja ver de sí tiene un efecto inmunizador tremendamente poderoso. El público en cierta manera lo tabuiza y de esta manera el VPeS se protege. Entre unos y otros se traza una suerte de línea roja que la mayoría de la población no osa atravesar, ni fáctica ni conceptualmente. Más poderosa cuanto no está claramente definida, cuanto supone en realidad un umbral en el que algunos pueden adentrarse más que otros.

En suma, este mecanismo supone y fomenta la infantilización del público. Los niños idealizan a sus padres según un instinto natural que los protege de una realidad demasiado compleja y cruda antes de que estén preparados para ello. De la misma manera los sometidos idealizan el poderreligión y a los líderes que lo representan, en la misma medida en que no están preparados para asumir que el mundo funciona de una manera mucho más terrible que la que prefieren creer. La ficción hollywoodense y hollymusical lo que hace es exorcizar estos monstruos, darles una forma concreta que neutralice la verdadera monstruosidad del poderreligión que se esconde detrás del escenario. Es verdad que se desvelan muchas cosas, pero siempre en el marco del ritual, siempre en el registro de la ficción, aunque solo sea porque aparecen en una pantalla. Y esto hace que el público, como dice Rafapal "lo procesa como si fuera un chiste". Duchamp y su urinario no son una casualidad. Son parte del dispositivo que nos ha adoctrinado como fieles hollycapitalistas.

De manera que la distinción fundamental no es la de ficción y realidad, sino la de sagrado y profano, la de transgresión y prohibición. La ficción hollywoodense y hollymusical tiende a confundirse con la realidad del poderreligión, pero ambas siguen estando al otro lado de la línea roja con respecto a la realidad profana. Y de esta manera son interpretadas como irreales. Así hay que entender la promiscuidad entre lo que pasa en las películas o en los videoclips y lo que pasa en la realidad del poder, que no deja de ser otra forma de ficción, otra máscara, porque el VPeS, como dice su nombre, por definición se esconde en la sombra.


Lana del Rey emulando a Marilyn Monroe, en "Kill Kill" (Matar matar, 2008).

Ya hemos visto como Lady Gaga encarnaba a Lady Di en "Paparazzi". Por cierto que en "Thriller" (Suspense, 1984), la pareja de Michel Jackson se llamaba Diana. Y encontraríamos otras muchas Dianas que se superponen al simbolismo. Que como sabemos remiten a la diosa romana heredera de una larga tradición de vírgenes cazadoras y cazadas, eróticas y sacrificiales. Estas confusiones entre la ficción y la realidad son numerosísimas. Palacios nos recuerda que en "Government Hooker" (Prostituta del gobierno, 2001) Lady Gaga canta "Put the hands on me (Pon las manos sobre mí), John F. Kennedy" (222). De la misma manera Lana del Rey encarna a Marilyn Monroe, en "Kill Kill", entre imágenes vaporosas de los años 60, diciendo:
"Estoy enamorada de un hombre que va a morir".
Estos son solo algunos ejemplos de cómo la ficción se mezcla con la realidad del poderreligion, que de hecho, insistimos, es otra forma de ficción, otra máscara. Los ejemplos son innumerables pero si hemos seleccionado estos últimos es porque en ellos es más evidente cómo la ficción y la realidad se funden. Porque remiten a rituales hierogámico-sacrificiales. Probablemente los dos rituales más populares de las últimas décadas, en lo que a figuras semisagradas se refiere, los de Marilyn Monroe y John F. Kennedy, y el de Lady Di. En estos casos, no existe una realidad como tal de lo que pasó, porque por su propia naturaleza son rituales y solo pueden ser abordados como tales, como mitos. Se pueden quitar algunas capas de la cebolla, pero siempre quedarán otras que protejan a las más interiores. Como las 28 páginas del informe del 11S.


Madonna junto a cruces ardiendo en "Like a prayer".

Ya hemos visto que Madonna representa bien cómo la hollymúsica profana y profaniza la religión cristiana. Hemos visto que en "Like a Prayer" su amor por un santo negro lo hacía abandonar la iglesia. Entonces ella tomaba su lugar, se hería con un cuchillo en las manos como los clavos de la cruz. En otras secuencias del mismo videoclip la cantante aparecía delante de cruces en llamas. Toda su obra está llena de premoniciones de lo que podría ser un sacrificio ritual "real" en el futuro. Palacios también nos habla de esto en su libro y en su web. Publicaremos próximamente un estudio monográfico sobre el tema. Pero de momento, para terminar, hay que decir que en su gira "Confessions" de 2006, la cantante era sacrificada mientras cantaba "Live to Tell" (Vivir para contarlo), entre otros lugares, en Roma:



Madonna bajo la cifra simbólica 12 millones. "En África 12 millones de niños quedan huérfanos por el SIDA", en la gira "Confessions".

Lo interesante es que el sacrificio ficticio de esta Isis contemporánea se acompañaba de un sacrificio real. Mientras Madonna cantaba "Vivir para contarlo" una cifra iba incrementándose sobre la cruz, hasta alcanzar los 12 millones. Como los 12 dioses olímpicos, como los 12 apóstoles... Después se aclaraba que esta cifra aludía al número de niños que han quedado huérfanos por el sida. Así, el sacrificio simbólico de la madre, de la maternidad, de la fertilidad, se hacía coincidir con el sacrificio real de 12 millones de africanos con la campaña de terrorismo eugenésico llamada sida. Todo ello con un simbolismo muy profundo y muy perverso. Otra vez satanismo en estado puro, la celebración ritual pero enmascarada de un holocausto hollycapitalista, de la guerra biológica encubierta de las élites contra todos. No casualmente vinculado a otra cifra mítica, los 6 millones de judíos que el sionismo nos quiere vender como sacrificados en el hollycausto. Unos mitos se van superponiendo a otros hasta atraparnos a todos en una red muy tupida de la que es muy difícil escapar.

Hierogamia-sacrificio junto al altar, en "La Isla Bonita" (1987).

Decíamos que las estrellas son por definición víctimas sacrificiales en ciernes, en tanto en cuanto no sean redimidas. Que no se pude distinguir entre ficción y realidad en todo lo que las rodea. Que su obra está llena de premoniciones sacrificiales, de las que seguiremos hablando. En este contexto hay que interpretar su espectáculo. Parece que el título "Confesiones" alude a lo mismo que el tema "Live to Tell", el que Madonna cantó en la cruz:
"Tengo una historia que contar,
a veces es tan difícil de ocultar.
No estaba lista para la caída.
...
Espero vivir para contar
el secreto que he conocido. Hasta entonces
me quemará por dentro.
...
La verdad nunca está demasiado escondida.
La mantienes bien oculta.
Si vivo para contar
el secreto que conocí,
¿tendré entonces de nuevo la oportunidad?
...
Si me escapase, nunca tendría la fuerza
para ir muy lejos.
¿Cómo escucharían los latidos de mi corazón?
¿Se enfriaría
el secreto que escondo? ¿Envejecería?
¿Cómo lo escucharán?
¿Cuándo lo conocerán?
¿Cómo lo sabrán?"
¿Vivirá para contarlo...? Una de dos: si lo cuenta no vivirá; y si vive no lo contará. Así de simple.

Nota: Queremos aclarar que le deseamos lo mejor a todas las estrellas, que no tenemos intención de desearle mal a nadie, que nuestro enfoque es exclusivamente teórico, que simplemente pretendemos contribuir a la comprensión de la mecánica del poderreligión.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. Colabora habitualmente en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon y Página Transversal, así como en la serie de videoprogramas "Hollycapitalismo" en La Caja de Pandora.