2016-08-20

Madonna: Gran Sacerdotisa hollycapitalista (1/5)


Madonna como Gran Sacerdotisa o Isis, en la Super Bowl XLVI (2012).
En un artículo reciente hemos mostrado que la estrategia fundamental de la hollymúsica, en el contexto del régimen de poderreligión hollycapitalista, consiste en la despolitización en el sentido tradicional del término de las sociedades, y la repolitización según otras coordenadas menos aparentes pero más efectivas. La cultura hollycapitalista no solo pasa a desempeñar un papel central en el control y la transformación de las sociedades, sino que además este rol es a un tiempo político y religioso. En esto se diferencia fundamentalmente del capitalismo, en el que entre trabajo y ocio, producción y consumo, había todavía una distinción marcada. Con el hollycapitalsmo el consumo adquiere una papel motor fundamental de la producción, consumo que tiende a ser cada vez más el de mercancías inmateriales. De ahí que la cultura pase a jugar un papel central como vehículo del régimen de poderreligión hollycapitalista y en esta misma medida esté investida, en un grado mayor o menor, del carácter de lo sagrado.

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/08/la-hollymusica-o-la-musica-en-el.html

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De manera que en el hollycapitalismo la cultura juega un papel central como vehículo de dominación de orden políticoreligioso. Esta estrategia consiste, en términos generales, en una transformación de las religiones dominantes, pero también en una recuperación de las religiones paganas, que de hecho nunca han dejado de estar en el trasfondo de las primeras, para conformar un complejo sincrético que es precisamente lo que denominamos religión hollycapitalista. No tiene sentido hoy seguir hablando de judaísmo, de catolicismo, de protestantismo, como de entidades diferenciadas, como de fenómenos autónomos, en la medida en que son ya epifenómenos de un fenómeno más complejo y más amplio que los engloba a todos: el hollycapitalismo. Siguen actuando en buena medida como fenómenos superficiales, como fachadas, pero cada vez más vacías de contenido, en el medida en que el hollycapitalismo se alimenta de ellas para tomar forma, que las parasita.

Como hemos avanzado en el artículo indicado, en esta estrategia de trasformación del régimen de poderreligión pueden distinguirse hasta cierto punto tres operaciones, aunque están muy interrelacionadas. Pero que es oportuno distinguir a nivel conceptual en la medida en que esto nos permite analizar cómo opera el poderreligión. Estas tres operaciones fundamentales son profanación, profanización y neopaganización.

La profanación es la noción más común. Consiste en hacer uso de los rituales, los símbolos, los mitos de una religión al margen del contexto en el que suelen ser utilizados. Tiende a ser algo excepcional que genera polémica, rechazo, que se considera como una ofensa por parte de los que practican el culto que es profanado.

La profanización es un proceso complementario de la sacralización. Cualquier práctica religiosa implica una profanización y una sacralización recíprocas, que de esta manera hacen de algo, algo sagrado y de lo que no es ese algo, por oposición, algo profano. Implícitamente la profanización tiende a ser reprofanización y la sacralización resacralización, porque de hecho actualizan estos estatus, con cierta regularidad. Pero como las religiones son prácticas vivas, las distinciones entre lo sagrado y lo profano varían y los procesos de profanización y sacralización modifican progresivamente las reparticiones tradicionales, estableciendo otras intensidades y proporciones, otras escalas de aparición de lo sagrado, otras formas de definición de los límites, etc. De manera que al hablar de profanización estamos implícitamente hablando de reprofanización y de su proceso complementario, la resacralización.

Como se ve la profanación y la profanización son nociones muy cercanas, entre ellas hay simplemente una diferencia de intensidad que hace que una transformación moderada, progresiva, que podemos denominar profanización, no despierte demasiadas suspicacias, mientras que una transformación muy brusca, a la que llamamos profanación, sea considerada como un agravio para grandes sectores de la sociedad.

Por último a estas operaciones se superpone la neopaganización, que consiste en recuperar elementos de las religiones paganas, que como decíamos siempre han estado implícitos en las grandes religiones monoteístas occidentales, pero de manera encubierta. La neopaganización supone mostrar a la luz pública prácticas que han estado en la sombra durante casi dos milenios. En esencia esta neopaganización consiste en admitir una relación entre lo profano y lo sagrado, entre lo humano y lo divino, mucho más dinámica, compleja e íntima de lo que admiten las religiones oficiales, en reconocer el politeísmo, y en el límite, en practicar rituales en los que la violencia y el goce, los sacrificios y las hierogamias explícitas, juegan un papel central.

Pues bien, para analizar todo esto Madonna es un caso de estudio privilegiado, por ser una de las figuras centrales de la hollymúsica de las tres últimas décadas, y porque en ella están presentes todas estas operaciones de distintas maneras. Pero lo más importante de todo, porque estas operaciones de transformación religiosopolítica son la clave de lo que se denomina comúnmente la ingeniería social. En este sentido hablamos de hollycapitalismo, como de un régimen de poderreligión en el que lo verdaderamente político es al mismo tiempo religioso, y es el verdadero motor de las transformaciones sociales, relegando otros aparatos de poder a un lugar secundario y superficial. La política tradicional pasa a ser cada vez más una mera fachada, pero también la economía productiva, que desde Marx sabemos que es el centro de la política. De lo que se trata ahora es de crear valor, poco importa si este es más o menos ficticio si los que lo consideran como tal, los que le otorgan ese valor, lo "creen". En otras palabras, en poco se diferencia el dinero fiduciario hollycapitalista de las películas de Hollywood o de la hollymúsica. Son todos ficciones, pero ficciones extremadamente poderosas porque dan forma a la realidad. Y este es un fenómeno que no puede llamarse más que religioso, pero también político. Poderreligión. Hollycapitalismo.

Como indica su nombre, Madonna es, a primera vista, la virgen cristiana, y en particular la católica. Pero a poco que profundicemos en su figura descubriremos que esta virgen en el sentido cristiano del término encubre otro tipo de virgen, la del sentido primitivo y pagano del término. En otras palabras, esta artista aparenta encarnar el arquetipo demétrico de la figura sagrada feminina, pero al mismo tiempo enmascara, de una manera más o menos explícita, el arquetipo afrodítico.


Arcano II "The High Priestess" (La Gran Sacerdotisa) del Tarot de Rider Waite (1903); y Madonna encarnando esta misma figura, en "Who's That Girl".

Nada mejor que acudir al videoclip de "Who's That Girl?" (1987) para saber "quién es esa chica". En él Madonna acude a una tarotista que le muestra el arcano II "La Gran Sacerdotisa" en el que la cantante aparece reflejada, precisamente sobre un libro misterioso. Y en el video se hace referencia a documentos comprometedores encerrados en una caja fuerte, de la que Madonna posee la llave, todos temas relacionados con este arcano.

Pero es importante subrayar que la Gran Sacerdotisa aparece en el arcano flanqueda por las Dos Columnas del Templo de Salomón, Jaquín y Boaz, así como frente a un velo que se extiende entre ellas y oculta lo que se encuentra más allá de este umbral, que es precisamente el templo, el santa sanctorum. Este símbolo es una estilización de las trinidades mixtas del tipo masculino-femenino-masculino, de las que encontramos ejemplos en Babilonia, como Nimrod-Semíramis-Tammuz y en Egipto, precisamente como Osiris-Isis-Horus, u Osiris-Isis-Seth.


Madonna como Gran Sacerdotisa-Isis en la Super Bowl XLVI (2012).

Que Madonna es la Gran Sacerdotisa se puso de manifiesto de manera evidente en la Super Bowl XLVI (2012), en la que aparecía de nuevo sentada en un trono, flanqueada por las Dos Columnas y por alas de milano, que es el animal en que Isis se encarnaba, reconocible también en el respaldo del trono.

https://www.youtube.com/watch?v=W795W63n7mA

La diosa que mejor simboliza este rol central de la Gran Sacerdotisa en el centro de la trinidad masculina-feminina-masculina es ISIS, porque este anagrama alude a las Dos Columnas como símbolos masculinos, fálicos (I I), y a dos serpientes (S S) como símbolos femeninos. Es la misma estructura del caduceo de Hermes pero con las dos columnas fundidas en una y las dos serpientes enroscadas en ella. El caduceo de Hermes y el portal de Isis son dos símbolos complementarios. El primero representa la conjunción y el segundo la disyunción. El primero muestra la verdad del ritual, de la obscenidad del poderreligión, de la fusión del goce y de la violencia, y el segundo la enmascara con una apariencia, esconde el goce tras el deseo y la violencia tras la amenaza. El primero es el anatema y el segundo el tema. Uno es el interior del templo, el santa sanctorum, y otro es su pórtico, con el velo de Isis actuando como separación, como dispositivo de enmascaramiento, de desvelamiento, de selección de lo que debe ser ocultado y revelado, de quién puede acceder al misterio.

La trinidad masculina-femenina-masculina lleva implícita otra trinidad femenina-masculina-femenina. Ambas conforman un tetraedro donde se dan todas las vinculaciones posibles entre los dos arquetipos femeninos y los dos masculinos: el arquetipo demétrico y el afrodítico para la figura femenina, y los que podemos denominar el arquetipo apolíneo y el dionisíaco, para la figura masculina. Son los polos entre los que oscila permanentemente el ser.

Así, en términos genéricos podemos decir que Madonna encarna a la Isis egipcia. Podemos incluso representar a Madonna con el anagrama ISsI, en el que la "S" es el arquetipo demétrico, flanqueado por las dos "I", que representan los dos arquetipos masculinos, todo ello enmascarando la "s" como arquetipo afrodítico, que se oculta tras el velo, en el santa sanctorum del templo. Pero lo cierto es que en su obra encontramos todas las combinaciones: ISI, IsI, iSi, isi, Isi, etc. Que estos anagramas se parezcan tanto al signo del dólar no es ninguna casualidad. Trataremos de ello en su momento.

Esta es la estructura básica que vamos a encontrar a lo largo de su obra, y que podemos resumir así: Dar el protagonismo a la figura femenina, que oscila permanentemente entre ambos arquetipos, el demétrico y el afrodítico. Siempre en el marco de estructuras trinitarias o triádicas, en particular la del tipo masculino-femenino-masculino. La figura femenina opera por lo tanto en la estrategia Madonna como vehículo fundamental de la desestabilización de las relaciones de pareja y familiares, arrastrando con su oscilación entre los dos arquetipos a las figuras masculinas, que rivalizan entre sí por la mujer como objeto sexual y se transforman en el mismo sentido. De ahí el conocido lema de la hebilla del cinturón de la artista, "boy toy" (juguete para chicos o chico juguete), jugando con la ambigüedad de quién es el juguete y quién es el jugador o la jugadora, y haciendo alusión a la pederastia que como veremos es fomentada por el producto Madonna.

En suma, Madonna representa una suerte de Gran Sacerdotisa que preside el portal del Templo Hollycapitalista, flanquedado por las Dos Columnas masónicas. El velo de Isis-Madonna enmascara, pero también nos muestra, según las circunstancias, el santa sanctorum de este régimen de poderreligión, que coincide con el del resto de regímenes: la fusión de la violencia y el goce, el sadismo, la lascivia, la perversión, el sacrificio, el desmembramiento, la hierogamia, la violación, la orgía, la ingesta de carne y la bebida de sangre humanas.


Anagrama de Ave María; y detalle del álbum "True Blue" (1986).

No es una casualidad que MADONNA empieze por "M", como María, pero que también tenga en su nombre dos "N" —a menudo confundidas—, que hacen las veces de una "M", así como dos "A", una de las cuales se puede interpretar como una "V" invertida. Lo que queremos decir es que en su nombre están implícitas todas las letras del anagrama "AVM" de Ave María, que a su vez supone la integración de los dos arquetipos demétrico y afrodítico. En suma, el anagrama AVM nos habla implícitamente, una vez más, de las dos trinidades mixtas, de los cuatro arquetipos, de su representación con el ser sagrado femenino como umbral del templo flanqueado por las dos seres masculinos como columnas.


Anagrama "pagano" con "M" doble de Ave María, en la Super Bowl XLVI.
Que esto que decimos no es una simple especulación teórica se puso de manifiesto en su actuación en la Super Bowl XLVI (2012). En ella Madonna-Isis, como hemos mostrado, se sentaba en un trono con cola de milano, flanqueda por alas de este animal, que hacen alusión al "ave" de Ave María. Y en el respaldo de este trono estaban graffiteadas las siglas MDNA que dan nombre a uno de sus álbumes y giras. Pero lo interesante es que la "N" y la "A" estaban confundidas, justamente como dos "M", una en posición normal y otra invertida. Como todo en Isis, esto no se mostraba abiertamente y la cantante velaba este anagrama con su baile.

A partir de todo lo que hemos dicho podemos ofrecer una primera aproximación sobre cuál es la estrategia del producto Madonna en el contexto concreto de la sociedad hollycapitalista. Se trata de una estrategia de ingeniería social tremendamente sofisticada, que persigue la transformación de las relaciones humanas de una manera muy profunda. Sobre todo de la mujer, y en particular de la mujer tradicional cristiana, sobre todo católica y ortodoxa, arrastrándola de manera sutil desde el arquetipo demétrico al afrodítico, al ritmo de las oscilaciones, enmascaramientos y desvelamientos de esta Isis. Pero la estrategia Madonna consiste también en transformar al hombre hollycapitalista, sobre todo indirectamente a través de la figura femenina, incentivando la objetualización de la mujer y la rivalidad de los hombres frente a ella. Y con ello la feminización y homosexualización masculina, que no son más que reacciones a esta guerra psicológica, formas de rivalidad masculina sublimada.

Estas son las líneas de análisis fundamentales con las que podemos abordar la obra de la artista, que desarrollaremos y profundizaremos en el marco de las referencias concretas, en próximos artículos de esta serie.

Continúa en "Madonna: ISIS entre las II Columnas" (2/5).

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. Colabora habitualmente en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon y Página Transversal, así como en la serie de videoprogramas "Hollycapitalismo" en La Caja de Pandora.