2016-09-03

Fundamentos para una teoría de la conspiración


Collage del autor.

01 La teoría de la conspiración es la única disciplina del saber que puede dar cuenta en todo su alcance del poderreligión, en la medida en que este es por definición conspirador. Se tiende a desacreditar la teoría de la conspiración pero esta no es más que la respuesta coherente a un poderreligión que es, como decimos, por naturaleza conspirador.

02 Cualquier teoría del poderreligión que no atienda a este carácter conspirador será parcial y, por activa o por pasiva, cómplice de dicho poderreligión, propaganda que lo legitima o contribuye a enmascararlo. En términos generales podemos decir que este papel lo desempeñan hoy la academia y los medios de desinformación.

03 Si el poderreligión es por naturaleza conspirador es porque se fundamenta en la criminalidad, la amoralidad y la obscenidad, esto es, en la transgresión de las prohibiciones. Desvelar esto lo deslegitimaría como poderreligión. De ahí que tienda a conspirar. Lo fundamental de la conspiración no es que un grupo se reúna en secreto para concertar un plan y una forma de llevarlo a cabo. Lo fundamental es que este plan y su implementación son criminales, sádicos, obscenos.

04 En otras palabras, el poderreligión se fundamenta en la transgresión impune, por parte de seres sagrados o semisagrados, de las prohibiciones punibles que afectan a seres profanos. Esta transgresión es, aunque pueda parecer paradójico, la que en última instancia instaura las prohibiciones. Esta mecánica paradójica implica que el poderreligión necesita a un tiempo enmascarar dichas transgresiones para no deslegitimarse y mostrarlas de manera velada para amenazar y para seducir a los seres profanos. Hay que aclarar en todo caso que entre los seres profanos y los sagrados se dan estados intermedios en el marco de iniciaciones en sociedades secretas.

05 Dicho en otros términos, hay una distinción fundamental entre el poderreligión activo, que opera mediante la transgresión, la criminalidad, la amoralidad y la obscenidad, y el poderreligión pasivo, que opera a través de la prohibición, la legalidad, la moralidad y la decencia. El primero tiende a ocultarse y el segundo a mostrarse, aunque como vamos a ver ambos están vinculados.

06 Pues bien, para dar cuenta del poderreligión no basta con hacerlo de su cara visible, que de hecho es su parte más obsoleta, más anquilosada, sino que es necesario comprender y exponer su cara oculta, que es la más dinámica, la más escurriduza, pero también la más real.

07 En rigor la cara visible y la cara oculta del poderreligión están relacionadas de manera muy estrecha, en la medida en que para ser efectivo tiene que mostrar, aunque sea de manera velada, su realidad oculta. El poderreligión tiene que mostrar parte de la violencia que lo constituye, como condición ineludible para amenazar a los seres profanos. Y de la misma manera tiene que mostrar parte del goce y del goce sádico que lo constituyen, como condición también imprescindible para seducir a los seres profanos. Este desvelamiento relativo, gradual y cíclico de la dimensión violenta, gozosa, sádica, obscena, del poderreligión se produce en forma de escenificación, de ficción, de espectáculo, de simbolismo.

08 La teoría de la conspiración no podrá por lo tanto renunciar a este carácter oculto, mistérico, iniciático, escénico, espectacular, ficticio, simbólico. Toda teoría de la conspiración que se precie deberá ser en alguna medida un ejercicio de desvelamiento, deconstrucción, descodificación, etc., de nuevo entendiendo estos términos en su sentido más esotérico y simbólico. Esto significa que la ficción es un terreno lleno de información valiosa que la teoría de la conspiración debe saber interpretar.

09 Como parte de la cara visible del poderreligión, este instaura estructuras de saber a través de las que se ejerce y que contribuyen a enmascararlo. Mientras que su cara oculta tiende a ser incognoscible, incomprensible, ametódica, inasumible.

10 Esto supone que una teoría de la conspiración que se precie debe poner en cuestión de manera radical las estructuras de saber reconocidas, y entre ellas los métodos de conocimiento al uso. Esto es, en última instancia y en el mejor de los casos debe saber moverse en un terreno ignoto, debe ser ametódica. Puede utilizar circunstancialmente diferentes epistemologías o métodos, pero solo como armazones auxiliares que, en última instancia, como la escalera de Ludwig Wittgenstein, sean superados por una práctica ametódica, intuitiva, simbólica, esotérica. El sentido fundamental que debe desarrollar el teórico de la conspiración es el olfato. En lugar del cerebro debe comprender lo que le revela su estómago.

11 En otras palabras, en el límite la teoría de la conspiración raya con la locura, y en particular con un tipo de locura tremendamente productiva, reveladora y social, como es la paranoia, tal como mostró Jacques Lacan. De ahí que la teoría de la conspiración sea en su caso más extremo conspiranoica. Esto supone que los teóricos más valiosos, más necesarios, que más deben ser respetados, son precisamente los más incomprendidos, los que son considerados por la mayoría como locos.

12 De manera implícita estamos asumiendo la íntima vinculación del poder y de la religión en lo que estamos denominando el poderreligión. Esta es una de las claves para entender tanto el poder como la religión, que como decimos son dos facetas de un mismo fenómeno. Insistimos en que esta es una de las claves para la teoría de la conspiración, para desvelar la cara oculta del poderreligión, para superar las limitaciones de las teorías oficiales que tienden a disociar ambas dimensiones.

13 El objetivo último de la teoría de la conspiración consiste en acceder, de una manera u otra, al santa sanctorum del poderreligión, y en desvelar lo que este esconde. Y esto sin quedar atrapado en el laberinto que protege dicho santa sanctorum.

14 En todo caso al teórico de la conspiración le interesa conocer lo antes posible lo que se esconde en el santa sanctorum del poderreligión, para decidir si le interesa continuar esta labor, para evitar perder demasiado tiempo y energía en los anillos más externos de su laberinto. Le interesa saber que lo que se esconde en el santa sanctorum no es otra cosa que el ritual hierogámico-sacrificial, la manifestación real de la coincidencia de los opuestos, la práctica de las transgresiones más extremas: el incesto, la violación, el asesinato, el desmembramiento, la ingesta antropofágica...

15 Por último es evidente que el teórico de la conspiración está en desventaja con respecto a las élites superiores del poderreligión, en la medida en que pretende acceder a un conocimiento que estas atesoran y se reservan para sí desde hace milenios. A cambio su ventaja es que puede poseer aquello por lo que es más envidiado por estas élites: su valor para entregar la vida a cambio de este saber.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. Colabora habitualmente en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon y Página Transversal, así como en la serie de videoprogramas "Hollycapitalismo" en La Caja de Pandora.