2016-10-03

La simbología del ojo en el Antiguo Egipto


Varios motivos relacionados con la simbología del ojo, Pectoral de Tutankamón, dinastía 18.

Todos los que nos interesamos por la simbología del poder-religión de hoy sabemos que el ojo es uno de sus símbolos centrales. El que más y el que menos sabe que la pirámide Illuminati está coronada por un ojo y que a este ojo hacen referencia a menudo numerosos artistas de Hollywood y de la Hollymúsica, como una suerte de signo de pertenencia o de simpatía con la Hermandad. También muchos saben que la bizquera tiende a ser, de una forma u otra, un signo de pertenencia a la Hermandad.

Pero la simbología de ojo Illuminati es mucho más compleja y más profunda. Para comprenderla es necesario recurrir a la mitología egipcia de la que esta procede en su mayor parte.

En el Antiguo Egipto el ojo es un símbolo central, que aparece asociado a distintos dioses y con significados diversos. Tratemos de hacer un repaso y de sintetizar los elementos fundamentales.

Un mito cuenta que el dios Ra quería castigar a la humanidad que se había vuelto contra él. Consultó al resto de los dioses para decidir la mejor forma de hacerlo y estos le respondieron:
“Envía tu Ojo, para que se deshaga de ellos. Aquellos que conspiran como seres malévolos, no existe Ojo más capaz que ella de aniquilarlos por ti. Que descienda en calidad de Hathor” (Jean-Pierre Corteggiani, El gran libro de la mitología egipcia, Madrid, La esfera de los libros, 2010, p. 454).

Diosa Sekhmet con disco solar y uraeus, templo de Sobek y Haroeris, Kom Ombo.

De manera que la diosa Hathor fue enviada, pero a su vez bajo la forma de la diosa Sekhmet, como una leona feroz y “sedienta de sangre”. Hay que señalar que el ojo en egipcio es de género femenino. En este mito hay por lo tanto una identificación entre el Ojo de Ra y el sol, que tiende a tener un carácter terrible, abrasador, “justiciero” (Corteggiani, pp. 453-454; Robert A. Armour, Dioses y mitos del Antiguo Egipto, Madrid, Alianza, 2004, pp. 146-147).


Diosa Nut dando a luz al Sol y tragándoselo al anochecer, ilustración a partir de la tumba de Ramsés VI.

Encontramos el tema del ojo también en otra cosmogonía en la que la diosa Nut da a luz a su hijo el sol y después se lo come, simbolizando con ello a la noche de la que surge el sol cada mañana y se pone cada tarde (Armour, pp. 56-57). Esta mitología está asociada a rituales sacrificiales y antropofágicos en los que las víctimas eran niños. Un mito emparentado con este es el que narra que la diosa Hathor dio a luz a Horus-sol y después este fue devorado por ella en forma de halcón (Armour, p. 152).

En otro mito cosmogónico encontramos también el ojo, o mejor los dos ojos, jugando un papel central:
“En la oscuridad de las aguas primordiales Ra se proporcionó un ojo que envió para que buscara a [sus hijos] Shu y a Tefnut. Cuando el ojo regresó y descubrió que había sido sustituido por otro ojo, se enfureció. Ra tuvo que apaciguarle dándole más poder que al segundo ojo, pero entonces estaba comprometido con los dos ojos. Por ello a uno le hizo el ojo del sol y al otro el ojo de la luna, convirtiendo al ojo solar en una cobra con el cuerpo alzado que utilizó para protegerse de sus enemigos” (Armour, p. 35; cf. p. 45).
“Un ojo se convirtió en responsable de las horas diurnas teniendo gran poder y esplendor, mientras que el segundo aceptó la responsabilidad de las horas de la noche, teniendo también gran esplendor pero menos poder” (Armour, p. 48).

Máscara funeraria de Psusennes I coronado con el uraeus, dinastía 21, 1309-991 a. C.

Como acabamos de ver, el ojo solar de Ra puede aparecer en forma de o asociado al uraeus, una cobra erguida, con el capuchón hinchado tomando forma circular, en posición amenazante antes de atacar. Pues como hemos visto Ra calmó la cólera de su ojo por haber sido remplazado transformándolo en serpiente y colocándolo sobre su cabeza. De ahí que encontremos el uraeos como corona de ciertos dioses, o rodeando al disco solar (Corteggiani, pp. 660-662).


Detalle de disco solar alado flanqueado por dos uraei, templo de Edfu.

Como vemos lo más interesante de la simbología del ojo egipcio es que en realidad es la de dos ojos distintos: un ojo lunar, que suele ser el izquierdo, y un ojo solar, que suele ser el derecho. Estos dos ojos aparecen desde un principio enfrentados. Hay una suerte de rivalidad entre el ojo solar y el lunar, una jerarquía.

Por otro lado estos dos ojos aparecen en el marco de una relación trinitaria, la del dios Ra con sus hijos el dios Shu y la diosa Tefnut, gemelos y esposos. El tema de los gemelos y esposos es central en la mitología egipcia. Los volvemos a encontrar en otras parejas, como el dios Geb y la diosa Nut, o Isis y Osiris. Y los dos ojos están de alguna manera asociados a este tema, que no deja de ser el del incesto y el del ojo autoritario que lo prohíbe, o bien el ojo perverso que lo incita. Todo esto es el trasfondo en el que opera el poder-religión Illuminati hoy.

Los dos ojos simbolizan todas las dicotomías y cómo estas no son puras entelequias sino realidades que se dan mejor que en ningún otro caso en el de los gemelos y esposos, a un tiempo amantes incestuosos y rivales. Los dos ojos simbolizan la rivalidad entre los dominios del sol y el de la luna, el del día y el de la noche, el del hombre y el de la mujer, etc. Intervenir ritualmente en los ojos, romper la simetría que existe entre los dos ojos naturales, se convierte por lo tanto en un mecanismo de poder-religión, tremendamente simbólico pero también real y efectivo. Los ojos modificados por el ritual Illuminati son por lo tanto un signo evidente de iniciación, de pertenencia a un régimen de poder-religión en el que esta cuestión de las rivalidades, las jerarquías, las alternancias, las coordinaciones de distintos órdenes, etc., son fundamentales. Evidentemente en este régimen domina un solo ojo, pero este solo tiene sentido en la medida en que el otro ojo es sacrificado.

En otro mito se dice que Ra estaba enfermo e Isis accedió a curarlo, pero a cambio debía darle sus dos ojos —de nuevo el sol y la luna— a su hijo Horus:
“¡Oh Ojo de Horus!, sal del dios y resplandece fuera de su boca” (Armour, pp. 95-96).
Pero seguramente el episodio de la mitología egipcia más conocido en el que aparece el ojo es la lucha entre Tifón-Seth y su sobrino Horus. Seth había matado a su hermano Osiris, que tiende a identificarse con la luna (Plutarco, Isis y Osiris, Obras morales y de costumbres (Moralia) VI, Madrid, Gredos, 1995, pp. 72, 76, 95). Sus rituales de desmembramiento y restitución se hacían en correspondencia con los ciclos lunares, simbolizando los 14 días de decrecimiento de la luna el desmembramiento y los 14 días de crecimiento la restitución. De ahí que el mito diga que Osiris era desmembrado en 14 trozos (Corteggiani, p. 456).

Pues bien, en la lucha entre Seth y Horus la luna vuelve a jugar un papel central, porque en realidad ambos mitos se solapan. Seth le arrebató a Horus su ojo izquierdo, pero este lo recuperó y se lo dio a comer a su padre Osiris, con lo que consiguió resucitarle y proporcionarle vida eterna. Entonces Horus colocó una gran escalera por la que Osiris ascendió al cielo y tomó forma de Luna (Armour, pp. 112, 128, 134).

En Isis y Osiris Plutarco nos dice además que este episodio de la mutilación del ojo de Horus por Seth podía darse en dos formas:
“... ya Tifón [Seth] golpea el ojo de Horus, ya, arrancándoselo lo engulle y después de nuevo lo devuelve al Sol; designan [los egipcios] alegóricamente con el golpe el decrecimiento mensual de la luna y con la mutilación el eclipse, que el sol cura enviándole sus rayos enseguida que sale de la sombra de la tierra” (p. 166).

Seth mutilando el ojo de Horus durante un eclipse lunar (imagen: https://livewithoutdeadtime.wordpress.com/2012/04/10/the-grief-of-isis/).

Aquí volvemos a ver una identificación entre los ojos y los dos astros principales, pero al mismo tiempo cómo ambos operan en el marco de una rivalidad, de una jerarquía, que se da periódicamente al ritmo de los ciclos astrales y las interacciones entre ellos.

Como decíamos, de los dos ojos de Horus, uno es solar y otro es lunar:
“En origen, el término egipcio heru [Horus], que significa «el Lejano, el Distante», designa al halcón que describe amplios círculos en las alturas del cielo; se trata, por lo tanto, de una divinidad celeste, que no tarda en ser confundida con el mismo cielo, percibido como un inmenso rostro divino del cual el sol y la luna eran, respectivamente, el ojo derecho y el ojo izquierdo” (Corteggiani, p. 254).

El ojo solar y el ojo lunar de Horus (imagen: https://livewithoutdeadtime.wordpress.com/2012/04/10/the-grief-of-isis/).

Pero hemos visto que también Ra tenía dos ojos de distinta jerarquía:
“De todos los símbolos mitológicos egipcios el más perdurable es el ojo. En los mitos primitivos había dos ojos —uno asociado con Ra y otro con Horus—. Hemos visto el mito en el que Ra tenía dos ojos, el sol y la luna. Ya que Horus fue en ocasiones fusionado con Ra, no es sorprendente que el segundo ojo de Ra llegara a ser el Ojo de Horus. Este ojo se convirtió en objeto particular de la agresión de Seth durante la batalla contra Horus; cuando el dios rojo [Seth], utilizando sus poderes mágicos de engaño, capturó el ojo, lo arrojó a la oscuridad más allá de los límites del mundo. Thoth, que había estado observando la lucha y que era guardián de la luna, observó dónde cayó y fue a su encuentro. Cuando lo encontró estaba en pedazos, pero localizó todos y los unió nuevamente para formar la luna llena y restablecer de esta forma la luz de la noche. Este ojo fue llamado wadjet y los antiguos egipcios podían representar el ojo en trozos. De hecho, las distintas partes fueron utilizadas en la escritura primitiva para representar fracciones (el globo del ojo, por ejemplo, representaba un cuarto)” (Armour, pp. 124-125).
Thot exclama en el Libro de los muertos:
“He reconstituido el ojo después de que fuera mutilado el día de la lucha de los Dos Compañeros.”
Y en otro fragmento: “Soy Thot […]. Volví en busca del ojo de Horus: lo traje y lo conté, lo encontré entero, contado y en buen estado” (Corteggiani, pp. 455-456).
De manera que, en rigor, tanto Ra como Horus tienen un ojo derecho solar y un ojo izquierdo lunar (Plutarco, pp. 144, 160-161). También hemos visto que ambos ojos son “devorados”; bien el ojo solar de Ra por la diosa del cielo Nut en cada puesta de sol, bien el ojo lunar de Horus por Seth en los eclipses. Y en buena lógica debió de concebirse una ritualística y mitología similar para los eclipses de sol. Y además tenemos las fases de la luna, que como hemos visto se asocian en la mitología, no tanto con la ingesta como con los golpes que recibe el ojo de Horus en su lucha con Seth.

De manera que entre todas estas situaciones, dioses, mitologías, hay una cierta confusión, unos se solapan a otros con significados afines. En todo caso el Sol tiende a ser más estable y a predominar sobre la Luna, como Ra sobre Horus, por lo que en términos generales el ojo solar dominador, justiciero, abrasador, etc., tiende a asociarse con Ra, y el ojo lunar dominado, cambiante, víctima de agresión y mutilación, etc., tiende a asociarse con Horus (Corteggiani, p. 453).


Los seis fragmentos del Ojo Udjat y las fracciones correspondientes.

En la cita anterior hemos introducido también el llamado Ojo Wadjet o Udjat, que se identifica mayormente con el ojo lunar, con el que es desmembrado y reconstituido periódicamente al ritmo de los ciclos lunares. De ahí que pasase a representar distintas fracciones de medida --1/2, 1/4, 1/8, 1/16, 1/32, 1/64--, utilizadas para los recipientes de libación o purificación ritual, así como para las ofrendas de grano (Corteggiani, p. 457).

Como vemos el Ojo Udjat se divide en 6 fragmentos, y estos se corresponden con las fases lunares. Sabemos que el ciclo lunar se puede simplificar en cuatro fases de 7 días cada una, de manera que las 6 partes del ojo serían situaciones intermedias incompletas a las que habría que añadir las situaciones completas para obtener los 28 o 29 días (Corteggiani, p. 456).


Relieve con procesión de 14 dioses frente al Ojo Udjat, templo de Dendera.

Como hemos visto el ojo egipcio concentra un simbolismo muy rico y variado. En él confluyen temas como los ciclos astrales, las rivalidades y jerarquías entre diversas dualidades, la luz y la visión como elemento central del poder. Y como hemos visto, sobre todo para el caso del Ojo de Horus, en su versión Wadjet o Udjat, el tema del sacrificio, de la partición y la integración. De ahí que lo encontremos como un símbolo muy ambivalente que alude en general al sacrificio, a la ofrenda:
“[E]l Ojo de Horus representa la ofrenda por excelencia o, más exactamente, todas las ofrendas posibles...”
Puede aparecer significando cualquier tipo de alimento o producto que se ofrece: pan, agua para una libación, vino nuevo, incienso, ungüento, tela de lino, etc. (Corteggiani, pp. 452-453).


El Ojo Udjat como símbolo de la ofrenda y como referencia de medida, templo de Karnak, Luxor.

Pero también el Ojo Udjat alude a la sanación, a la purificación, a los rituales mágicos que propician los ciclos benéficos de la naturaleza. Se asocia por lo tanto también al dios Thot que se encarga de recuperar, sanar y devolver a su propietario el ojo dañado. Alude por lo tanto a la plenitud física, a la integridad, a la salud recuperada:
“Hacer que el ojo de Horus esté «intacto» —recordemos que la palabra «ojo» es de género femenino en egipcio—, era asegurarse el regreso de la luna llena y, por tanto, contribuir a la buena marcha del mundo mediante el mantenimiento de un ciclo cósmico esencial.”
En este sentido hay que interpretar un rito consistente en “completar el ojo de Horus” (Corteggiani, p. 456).

Todo esto nos va a permitir comprender mucho mejor lo que significa el símbolo del ojo en el mundo Illuminati, de lo que seguirermos tratando en lo sucesivo. Solo una conclusión breve. Cada vez que vemos el Ojo en un logo, en una pantalla, cada vez que un artista hace el gesto del Ojo, tapándose uno de ellos con la mano o enmarcándolo con una forma piramidal, lo que están haciendo de una manera implícita, lo sepan o no, es confirmar que forman parte de este régimen de poder-religión. Y esto en el sentido más ritual, más sacrificial, tal como hemos visto. Cuando un artista hace el signo del Ojo Illuminati lo que está admitiendo es que está inmerso en una mecánica ritual, que da y recibe, que se somete a ese orden y a su vez somete a otros a este orden, que forma parte de la pirámide. Y que en el momento en que rechace ese papel, que en definitiva es el de un esclavo que participa en un ritual, su Ojo será sacrificado. Esto en el sentido más simbólico del término...  

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses ha sido publicada recientemente en Ediciones Libertarias. Colabora habitualmente en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon y Página Transversal, así como en la serie de videoprogramas "Hollycapitalismo" en La Caja de Pandora.