2016-11-04

2001: el Monolito es el ritual hierogámico-sacrificial (1)



Hemos visto que la NASA acaba de celebrar un eclipse-hierogamia, en el marco de la celebración ritual de Halloween, pero sobre todo de la Isia, el descubrimiento de Osiris por parte de Isis, con el que se une incestuosa y necrofílicamente para concebir a Horus.

Para comprender lo que está en juego aquí creemos que "2001: Una odisea del espacio" de Stanley Kubrick puede ofrecernos algunas claves. Como siempre no nos interesa lo que Kubrick dice sino lo que nos dice, lo que responde a nuestras preguntas, porque solo este saber vivo e inquisitivo, y en el marco de nuestras inquietudes de hoy, tiene sentido.

http://www.pelispedia.tv/pelicula/2001-una-odisea-del-espacio/

La película comienza con 3 minutos aproximados de pantalla en negro y la música inquietante de "Atmosphères" de György Ligeti.



Después de estos 3 minutos viene el logo de la Metro Goldwyn Mayer, MGM. Se trata de otra estructura trinitaria: en el centro el león, pero también el oro —Goldwyn, Gold—, esto es el Sol, flanqueado por dos Ms, es decir, los dos arquetipos femeninos, el afrodítico y demétrico, de la diosa femenina, como en el anagrama de Ave María, AVM. Trinidad mixta femenina-masculina-femenina, por lo tanto. Esto no es insignificante porque el Sol-Horus ocupa un papel central en el filme.



A continuación viene la primera sizigia o alineación de astros. En primer plano la Luna y mientras la cámara se mueve en vertical aparecen, al mismo tiempo, la Tierra y el Sol. Esto es, se muestran expresamente los tres planetas tangentes a una línea recta. Esto se corresponde con la salida del Sol o de la Luna, pero también, en principio, con un eclipse lunar, y en todo caso con una luna llena.



Según ganamos altura el Sol va apareciendo sobre la Tierra. Pero hay que interpretar esta salida del Sol también como un nacimiento, por lo que veremos después.



La Tierra y el Sol siguen separándose hasta que el segundo aparece completo sobre la Tierra, de nuevo simbolizando su nacimiento.



Y poco antes de que esta secuencia de obertura termine, en paralelo al final de la obertura de "Así habló Zaratustra" de Richard Strauss, significativamente, el Sol se apaga. No es que la imagen se funda en negro, sino que el Sol, literamente, se apaga. El Sol muere. Este detalle es importante porque la película terminará con el Sol-niño Horus renaciendo. Los astros tienen vida, como nosotros, solo que de otro orden. 

Después empieza el famoso episodio de los monos y primeros humanos, titulado "El amanecer del hombre". Kubrick hace explícita esta superposición de los distintos ciclos, de los distintos órdenes de la realidad. Y en efecto los astros juegan un papel muy importante en todo este episodio. Pero siempre hay que leerlo todo en el marco de esta superposición de distintos niveles de vida.

Volvemos a ver el Sol saliendo, pero esta vez ya desde la perspectiva de la Tierra, mientras que antes estabamos situados subjetivamente en la Luna, o por encima de la Luna.

Creemos que una de las claves para entender esta película son estas vinculaciones de los distintos órdenes, de los distintos ciclos vitales.



Kubrick nos muestra que es muy consciente de estas asociaciones, en definitiva simbólicas, pero lo hace con mucha sutileza. Por ejemplo, nos muestra cómo los símbolos de los astros crecientes o menguantes, también de los eclipses, se relacionan con los cuernos de las bestias. Y en efecto, no debe de ser una casualidad que este cráneo animal sea tomado en primer plano, con los cuernos recortándose contra el cielo, contra el círculo difuminado del sol. Recordemos que acabamos de ver una imagen similar a unos cuernos proyectados en los planetas, y este es un tema importante en la mitología egipcia.



Acto seguido aparece el mismo cráneo animal, junto a un esqueleto humanoide. El cráneo del animal ya no tiene sus cuernos. Lo que parece significar que el humano se ha apropiado ya de ellos como parte de su ritual. Y es que el esqueleto humano aparece significativamente formando una cruz. Kubrick nos lo está diciendo muy claro. Nos está diciendo algo que de hecho se le escapa a muchos antropólogos: la cultura humana comienza con los sacrificios humanos. Recordemos que el director es una alto iniciado y ha debido de saber a lo que verdaderamente se dedican las logias.



Después vemos a una manada de monos, junto a unos tapires o cerdos salvajes. Ambas especies parecen convivir en relativa armonía. No hay grandes diferencias entre una y otra, como si nos quisise decir que se trata, efectivamente, todavía de monos, de animales, no de humanos.

Aparece otra manada de monos con los que se disputan el territorio, pero sin mayores complicaciones, sin víctimas.



Entre tanto un felino ha cazado a una cebra. No debe de ser una casualidad que el masón Kubrick haya elegido este animal. Nos debe estar diciendo que las nociones de bien y de mal, antes de ser morales, surgen en el marco de la más pura lucha por la superviviencia. Que, como mostró Nietzsche, el fuerte se arroga el calificativo de "bueno" y el débil es designado por el primero como el "malo". El bien y el mal surgen antes que nada como el puro resultado de la violencia.

Pero además se asocian al día y a la noche, a la luz y la oscuridad, a la luna llena y a la nueva.





Se acerca el momento clave en el que aparecerá el Monolito. La noche anterior debemos interpretarla como una luna llena, como se ve en un cielo muy iluminado para ser de noche, y se confirma en el hecho de que los monos no pueden dormir y miran al cielo con cierto temor, pero también cierta sensación de tranquilidad.



Entonces, súbitamente, aparece un plano muy corto con un cielo de color rojo y una luna menguante. Se puede tratar de una elipsis. O de un recuerdo. Kubrick nos ha mostrado primero una luna llena y acto seguido esta luna menguante. Nos está hablando de los cambios de ciclos lunares. Quizás haya que interpretarla como una imagen que recuerdan los monos en la noche de luna llena, como luna menguante previa a la nueva, por oposición. Como contrastan las franjas de la cebra.



Esta imagen es clave para nuestra interpretación. En esta película todo está expresado con gran sutileza y nada se dice de manera explícita. Es clave porque la vemos antes de la aparición del Monolito.



Otra vez en la salida del Sol, los monos se despiertan y se encuentra con él. Significativamente son 14 los monos que lo rodean, lo que hay que interpretar otra vez como una alusión al ciclo lunar. Hemos visto que en el contexto de una luna llena los monos recuerdan la luna menguante, anterior a la luna nueva. Esto es, 13 + 1 = 14.

Además entre las imágenes de los monos en la noche anterior, se ve una madre con una cría, junto a su pareja, y ambos se muestran muy felices. Interpretamos esto como su identificación con el carácter femenino y maternal de la luna.



El Monolito no aparece en cualquier sitio. Se encuentra en una depresión del terreno, en una suerte de cavidad o sima, flanqueado por altas paredes rocosas. Se trata de una alusión a las grutas, a las cuevas, a lo ctónico, pero también a los cultos mistéricos, a los herreros arcaicos, que suponen la primera técnica.

La forma del Monolito también nos está hablando de esto, de la razón, del artificio, de la transformación de la naturaleza mediante la inteligencia. La forma se recorta otra vez contra el cielo, de hecho contra el resplandor del Sol naciente.



Los monos se acercan muy excitados, llenos de miedo y respeto, pero también intrigados, curiosos. Lo rodean y lo tocan. Entonces volvemos a ver una sizigia similar a la de la obertura, pero esta vez desde la perspectiva de la Tierra. Con el Sol otra vez surgiendo de la Tierra, pero ahora esta se ha transformado en el Monolito. Este es la naturaleza de la Tierra transformada por la mano del hombre. De hecho, estaba amaneciendo, y sin embargo después vemos el sol en la vertical, sobre el Monolito. Parece entonces coherente pensar que el Monolito representa la Tierra racionalizada, transformada por la razón y la técnica humanas.

La Luna aparece ahora sobre el Sol. Pero significativamente volvemos a ver una luna menguante, como la que vimos hace poco bañada en sangre. En este sentido decíamos que la imagen de la Luna con el cielo rojo tiene una de las claves para interpretar toda la película. Parece que Kubrick nos está diciendo de manera muy sutil, para que lo comprendan solo aquellos que lo pueden comprender, que hay una vinculación entre el Monolito y la sangre. Y todo ello en el contexto de la luna menguante previa a la luna nueva. Con esa última noche de luna menguante fue sacrificada Diana de Gales. Además Osiris era sacrificado y despedazado en 14 pedazos, en correspondencia con el ciclo lunar. La última luna menguante o la primera creciente deben ser interpretadas como su falo. De ahí que se subraye también el tema de los cuernos y todo ello se asocie simbólicamente.

Si prolongamos las líneas del Monolito obtenemos una pirámide que prácticamente coincide con otra pirámide superior invertida, en la que la luna está inscrita. Se ha comentado que se trata de una alusión a la pirámide masónica, y efectivamente algo de esto hay. No parece una casualidad que el Sol esté aparentemente saliendo, como de hecho estaba ocurriendo en una imagen anterior, precisamente para ocupar el centro del piramidón, la sección superior inmaterial de la pirámide, el lugar del "ojo que todo lo ve".

Pero creemos que todo esto merece una interpretación más profunda. Para nosotros el Monolito simboliza, entre otras cosas, la Tierra transformada por el hombre mediante la razón, la ciencia, la tecnología. Este es el tema de la película. Pero además hay que interpretar esto en el marco de las sizigias, que es precisamente de lo que se trata.

Creemos que el Monolito simboliza la vinculación de los distintos planos de la realidad, de los distintos órdenes y ciclos de la existencia. Frente al Monolito visto en verdadera magnitud, este Monolito transformado en pirámide es el que permite vincular todos los órdenes, todos los ciclos. El Monolito es la comprensión, por parte del hombre, del cosmos, de la naturaleza, pero al mismo tiempo su transformación.

Pero además de todo esto, la imagen de la luna menguante y el cielo rojo nos dan la clave para una intepretación más profunda y más radical: el monolito es el ritual hierogámico-sacrificial, el ritual de sexo y sangre que da forma al hombre desde que lo es.

Además puede significar algún tipo de intervención extraterrestre. No lo descartamos, pero no nos parece que sea lo crucial. Nuestra tesis es que el ser humano se define como tal porque celebra rituales hierogámicos y sacrificiales. Si además lo hace influenciado por otras entidades, esto no nos parece lo prioritario. Sería simplemente un factor añadido.



Después de la escena del Monolito, uno de los monos se pone a jugar con el esqueleto de un animal y descubre el poder destructor de uno de los huesos.



Es significativo que, a pesar de que no se haga demasiado explícito, el mono se situa para hacerlo delante de uno de los cuernos, que hemos visto también en otras escenas, y de forma destacada al comienzo.



Jugando con los huesos recuerda —se ve en un flash back— la sizigia del Monolito, el Sol y la Luna. Entonces agarra uno de los fémures del animal muerto y comienza a golper el resto del esqueleto, particularmente el cráneo. Parece reconocerse una alusión velada al símbolo pirata, también al de los Skulls and Bones.

Pero lo importante es que Kubrick asocia este descubrimiento con la sizigia. Utiliza la misma obertura del "Así habló Zaratustra", recorta el hueso contra el cielo, como hace con el Monolito y con lo cuernos.

Creemos que lo importante es comprender la manera magistral como Kubrick está conjugando toda una serie de temas en símbolos muy elementales. Lo que hay que destacar es que esta violencia se vincula a la sizigia, que a su vez hemos visto que había que intepretar en clave sangrienta. Kubrick lo está expresando todo con gran sutiliza, con un gran tacto para no escandalizar a los bienpensantes, está mostrando imágenes suficientemente abiertas para que admitan distintas interpretaciones. Pero al mismo tiempo, creemos que está proporcionando claves relativamente inequívocas de lo que nos quiere decir, a aquellos que sepamos descifrarlas.

Creemos que lo que Kubrick nos está diciendo es que lo que caracteriza al humano, a la cultura, lo que lo distingue del animal, es el uso ritual de la violencia. La vinculación de violencia y racionalidad o intencionalidad. Lo que creemos que el director norteamericano nos quiere decir, es que lo que distingue al hombre del animal no es ser menos violento, sino que su violencia es más sofisticada, es más intencionada, es más sádica, y además de todo es una violencia ritual. Kubrick nos está proporcionando todas las piezas del puzzle que no hace falta más que unir, y que cualquier verdadero conocedor de los rituales de sexo y sangre reconocerá.

Con independencia de que el Monolito sea más o menos extraterrestre, lo importante es comprender que este simboliza esta violencia ritualizada, al mismo tiempo que la razón, la capacidad humana para establecer relaciones entre distintos planos de la realidad, que es lo que implica la sizigia. No estamos hablando de la decadente "razón pura" de los filósofos, hablamos de la "razón práctica", de la racionalidad a la hora de dominar la naturaleza, de la que hace posible la técnica. La vinculación de la violencia y la geometría del Monolito, aplicada a la comprensión de los ciclos astrales, es para nosotros la clave para interpretar "2001", y no si hay intervención extraterrestre o no.



Después vemos cómo el descubrimiento del hueso y de su utilización como arma le permite a una de las manadas dominar a la otra. Pero lo que hay que destacar es que Kubrick pone el acento sobre la violencia que se ejerce sobre uno de ellos, que ejercen de hecho varios al mismo tiempo. Esto es, el masón Kubrick nos está hablando de un sacrificio ritual, de congéneres, en ciernes.

Este sería uno de los linchamientos colectivos que, según René Girard, están en el origen de la cultura. En "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder" desarrollamos esta teoría para mostrar que, no solo linchamientos, sino también violaciones y orgías colectivas estarían en el origen de la cultura humana, como formas primordiales de rituales hierogámico-sacrificiales.

De nuevo Kubrick nos lo está diciendo en clave para no escandalizar al público. Además no ha escogido un hueso cualquiera. Además de ser un fémur, uno de los huesos de la insignia pirata, es uno con una protuberancia en su extremo, por el que de hecho el mono lo agarra en alguna ocasión. Creemos que esto debe ser interpretado, de nuevo como algo codificado que no ha querido hacerse muy explícito, como una alusión al falo. No al falo natural sino al falo castrado y a sus sustituciones por dildos, utilizados en rituales sagrados de desvirgamiento, masturbación y orgías.

En "Eyes Wide Shut" nos muestra el ritual sexual disociado del ritual violento. Pero como ha mostrado María del Carmen Vasco el elemento violento está codificado. Pues bien, creemos que aquí ocurre lo mismo pero invertido.

https://www.youtube.com/watch?v=MwFIcEqzbXU



El hueso de Kubrick es el arma sacrificial, pero también es el dildo desvirgador, masturbador, violador, sodomizador, es el bastón de mando, es el símbolo de un ritual hierogámico-sacrificial. No hay que olvidar que el trasfondo de todo esto es el mito y ritual de Oriris, Isis y Horus, en el que el dildo sustitutorio del falo perdido de Osiris, y la hierogamia en la que, con este dildo, se concibe a Horus. De nuevo, el realizador estadounidense nos lo está diciendo de una manera suficientemente sutil para que lo entienda el público medio, pero suficientemente clara para que lo reconozca el que lo sepa ver.



De la misma manera que nos muestra a una cría chupando uno de estos huesos, hablándonos también entre líneas de la pederastia y de la felación asociados a estos rituales de sexo y sangre.

Kubrick nos está diciendo de manera velada, para no epatar al burgués y al borregomátrix, que la cultura humana es indisociable de la violencia, de la lascivia, del sadismo, de la perversión. Los rituales religiosos reales, los que se practican de manera oculta en todas las grandes instituciones religiosas, así como en las sociedades secretas, consisten en esto. Y Kubrick lo sabía muy bien porque participaba en ellos. A pesar de todo hay que agradecerle que nos facilitara esta información, aunque fuese de manera cifrada.





Y este episodio termina y enlaza con el siguiente cuando el macho alfa, el verdugo sacrificial, el sacerdote-rey, que ha adquirido su privilegio asesinando y violando, lanza su bastón de mando al cielo en un gesto de ira.

Entonces se produce una elipsis de milenios, y el hueso se transforma en nave espacial. Se asocian otra vez el hueso ritual, símbolo del goce y de la violencia, de la hierogamia y el sacrificio, con el Monolito y con la razón práctica, con la ciencia y la tecnología, con la dominación de la naturaleza por la cultura.



Lo que Kubrick nos está diciendo es que la razón, la ciencia, el desarrollo tecnológico, no son estadios de evolución separados de los primitivos, fases de la cultura que superan o dejan atrás las anteriores. Lo que nos está diciendo es que la dimensión hierogámico-sacrificial, la que gira entorno a los rituales de sexo y de sangre, sigue implícita en todos los grados de desarrollo posteriores.

En suma, lo que creemos que representa el Monolito es la vinculación de la razón y de la violencia, y además de la violencia y el goce rituales, esto es, del sacrificio y la hierogamia. El Monolito sería el Falo, esto es, el falo como símbolo de los símbolos, como significante fundamental, como conjunción de lo erótico y lo agresivo. El Falo como protagonista del ritual hierogámico-sacrificial. El Monolito hace las veces de la cista mágica de las religiones de misterios. Parece oportuno hablar de él en estos días en que se celebra la Isia. Por último, el Monolito simboliza la encarnación del ritual hierogámico-sacrificial en la ciencia y en la tecnología.

Continúa en http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/12/2001-el-cosmos-es-erotico-eucaristico-2.html.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder 1" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora habitualmente en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital y Katehon, así como en la serie de videoprogramas "Hollycapitalismo" en La Caja de Pandora.