2016-12-09

2001: el ciclo metónico de 19 años (4)


Una vez muerto HAL se escucha una grabación que informa del descubrimiento del Monolito. Dice que fue encontrado enterrado a 12 metros bajo la superficie de la Luna. Creemos que es otra alusión a los 12 Apóstoles, pues también en la sala de reuniones en la que se solicitaba el secreto de los asistentes teníamos este número de sillas, junto a una trinidad. Kubrick se refiere al Cristianismo como operación de encubrimiento del ritual hierogámico-sacrificial. Al servicio, como no podía ser de otra manera, de una agenda de dominación de masas.

La grabación continúa diciendo que el Monolito ha permanecido inerte durante 4 millones de años, "con la excepción de una única y muy poderosa emisión de radio dirigida a Júpiter".



Entonces la nave llega al entorno de este planeta, que se ve junto al Sol y sus cuatro satélites mayores o galileanos.



El volumen esférico de la nave se acerca a Júpiter, y volvemos a ver cómo Kubrick juega con las asociaciones formales, para reforzar la vinculación de los distintos órdenes de la realidad.



Vemos cómo sobre la esfera se proyecta una suerte de luna creciente. Y acto seguido se abre una de las compuertas esféricas, que a su vez parece una luna llena.



Júpiter y sus cuatro satélites galilenos conforman una sizigia junto con el Monolito y la cápsula espacial, en la que viaja el Horus que va a renacer.



Lo interesante es que, una vez que el Monolito se coloca totalmente en perpendicular al alineamiento, desaparece. Lo que Kubrick nos está diciendo es que el Monolito es un puro símbolo, una abstracción. O en otras palabras, que el Monolito significa la sizigia, pero también los ciclos en los que se repiten las sizigias y los rituales hierogámico-sacrificiales que se celebran en coordinación con ellas.

El Monolito, como hemos visto, es también el falo. Pero el falo no tiene sentido sin la vagina y sin el útero, de la misma manera que el sacrificio no tiene sentido sin la hierogamia. Por eso en esta secuencia el Monolito desaparece.



Entonces el astronauta comienza una viaje fantástico a través del espacio y del tiempo. Podemos interpretarlo como un agujero negro en el que cae o es sacrificado para renacer, como veremos al final de la película, como Sol.

Pero también podemos entenderlo en clave mucho más realista, y de hecho mucho más coherente con el resto del film. Este viaje representa los programas de control mental mediante trauma. De ahí que veamos luces de colores, divisiones del campo visual en dos bandas, sonidos estridentes, rostros de dolor y aturdimiento.







También ojos de distintos colores, tras los cuales aparece un ojo aparentemente normal. Significativamente se trata del ojo derecho o solar.

Todo esto concuerda con lo que venimos diciendo. Los programas de control mental no son más que la punta de lanza de un proyecto muy ambicioso de transformación del humano en transhumano, que se está extendiendo progresivamente al conjunto de la sociedad. El mismo transhumano que hemos visto que se une en hierogamia y nacerá incestuosamente de su esposa-madre, la inteligencia artificial.



El episodio final de la película se debe interpretar en base a todo lo que venimos diciendo.

El controlado mental ve lo mismo que ve el "ojo que todo lo ve", se convierte en un robot sometido a los designios de una inteligencia artificial. De ahí que la primera imagen que veamos en esta sala con decoración neoclásica sea a través del visor de la cápsula espacial.

A continuación vemos cómo el astronauta va encontrándose, en varios saltos temporales, consigo mismo. O mejor, con sus alters, porque lo que sigue aquí implícito es el desdoblamiento de la personalidad que producen los programas de control mental.

Pero como decíamos, esto hay que leerlo en clave genérica. A la larga el control mental nos transforma a todos.



Significativamente el astronauta vuelve a aparecer con el traje rojo, con el que salió por primera vez a reparar la unidad supuestamente averiada. Porque sigue implícito el tema de los gemelos, que es también muy utilizado en el control mental, como ha mostrado Brice Taylor. Y porque el control mental no deja de ser una forma moderna de mecánica hierogámico-sacrificial.

Entonces era una víctima en potencia, un rey que lo era porque su regicidio era diferido. En la rueda de la fortuna le tocó ser sacrificado a su gemelo. Pero ahora le ha llegado su hora.

También es significativo que junto a él veamos cuadros de parejas en entornos naturales, en los que abunda el color verde de la fertilidad y la regeneración. Como al caso que vimos en su momento. Los gemelos MK Ultra se complementan con una figura femenina. Como las trinidades mixtas.



Este alter vuelve a transformarse dos veces más. Todo parece indicar que entre ellos hay una separación de 19 años, esto es, un ciclo metónico o de Metón, el que el Sol, la Tierra y la Luna tardan en ocupar una posición relativa prácticamente igual.

También podría estar refiriéndose Kubrick al ciclo de Saros, muy parecido al de Metón, pero 12 lunaciones antes. Esto es, 18 años y 11 días, en lugar de 19 años. Como hemos visto a la largo del filme hay muchas alusiones tanto al 18 como al 19.

Pero nos inclinamos a pensar que Kubrick está aludiendo aquí al ciclo metónico, teniendo en cuenta que es más perfecto y más coherente con la idea de la sizigia, más "redondo". Y que se hace alusión de manera muy evidente al número 19 en un momento central de la película, como es la desconexión de HAL.



Otras referencias, como la bañera, nos hablan también de rituales hierogámico-sacrificiales arcaicos.





El nuevo alter aparece, 19 años después, entre las Dos Columnas. Bajo un cuadro que sigue haciendo referencia a relaciones de pareja en el campo. En este caso hay una alusión más explícita al árbol, como símbolo hierogámico-sacrificial por excelencia. De nuevo con un personaje vestido de rojo que parece encaramarse al árbol.

Insistimos en que se trata de la estructura trinitaria mixta, pero aquí la doble dimensión ctónica y urania de la figura masculina está encarnada en los alters, y la figura femenina está también implícita, como hemos visto, en la inteligencia artificial, como una segunda naturaleza.



Este segundo alter de este episodio final cree oír ruidos en el baño y se acerca a comprobar si hay alguien. El transhumano está disociado, es al mismo tiempo distintas personas.

Se puede observar cómo apoya una mano en una pierna y cojea ligeramente, haciendo alusión a los reyes arcaicos cojos que eran sacrificados ritualmente en la Grecia Arcaica. Kubrick nos está hablando de los rituales de regicidio de las culturas paganas, de los que ha escrito Robert Graves, en los que un rey saliente era sacrificado para que accediera al trono un rey entrante. Todo ello junto a una hierogamia con la reina. Pero ahora todo esto queda comprimido en el controlado mental.



La comida y la bebida del vino hacen también alusión al sacrificio y a la ingesta antropofágica.



Tira la copa de vino al suelo sin querer, en lo que hay que ver una alusión al útero y a rituales de desvirgamiento, de violación, de partos violentos provocados para obtener niños sagrados.



Al agacharse a recoger la copa ve en la cama un nuevo avatar, 19 años mayor. Seguimos observando motivos femeninos, colores verdes, decoración floral.



El último de los alters es un anciano en su lecho de muerte. Lo más importante es que aparece junto a la mandorla-vagina que hemos encontrado en varias ocasiones a lo largo de la película. Se trata de la vagina de la madre Tierra que va a recibir el cuerpo del sacrificado, pero al mismo tiempo de la que va a dar nacimiento al niño sagrado. Como vemos, otra vez aparece significada por el verde y por la decoración floral, así como por una concha que alude a las diosas de la fertilidad, como Afrodita-Venus.

En la mandorla se ven 13, 12 y 7 puntos de almohadillado en el sentido longitudinal. Ya hemos dicho que el 7 suele identificarse con la Luna. Además, 12 y 7 suman 19.



Todo este simbolismo es muy similar al de la procesión del Cristo de la Buena Muerte, el Jueves de la Semana Santa de Málaga. Como veremos ahora el Monolito hace las veces de la Cruz cristiana.

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/10/12-de-octubre-dia-del-cabron.html



En efecto, frente al anciano yacente y la mandorla-vagina se sitúa el Monolito. Si observamos las dimensiones y proporciones del Monolito y de la mandorla estos parecen encajar aproximadamente. Todo esto confirma nuestra interpretación de que el Monolito representa el falo ritual.



Si observamos el Monolito desde otra perspectiva, este aparece flanqueado por dos sillas verdes y por dos esculturas femeninas en nichos verdes, además de otros dos cuadros campestres, antes señalados. Se trata de la trinidad mixta femenina-masculina-femenina, complementaria de la masculina-femenina-masculina, que conforman el anciano a punto de ser sacrificado, la mandorla y el Monolito.



Y así se celebra el sacrificio y la hierogamia y el niño Horus nace de la mandorla-vagina.



Evidentemente el Monolito es el arma sacrificial, a la que nos referimos en su momento. Pero, como también dijimos, es al mismo tiempo el falo ritual. No un falo cualquiera, sino el falo del poder, el falo violento del macho alfa, el falo desvirgador, el falo de los rituales de prostitución sagrada, el falo de las iniciaciones al matrimonio, el falo del derecho de pernada, el falo de los linajes de las élites, el falo de la inseminación artificial, Pindar, el falo del dragón...

Que se trata del niño Horus no cabe duda, si tenemos en cuenta que ha sido filmado de perfil y de este solo vemos el ojo derecho solar.



Este niño Horus simboliza todos los humanos sometidos a programas de control mental, que desde hace décadas ocupan posiciones de influencia en la alta política, en las grandes corporaciones, en las agencias de inteligencia, en Hollywood y la Hollymúsica. Pero también simboliza al ser transhumano en general, que irá sustituyendo progresivamente al humano, al mismo tiempo que veremos desaparecer definitivamente la familia tradicional, las relaciones heterosexuales naturales, y con ello la moral que hoy conocemos.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder 1 y 2" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).