2016-12-08

2001: el cosmos es erótico-eucarístico (2)



En el primer artículo de esta serie hemos visto que "2001: Una odisea del espacio" comienza con un ritual hierogámico-sacrificial. La cultura coincide con la puesta en funcionamiento de la máquina hierogámico-sacrificial y esto sucede en coincidencia con sizigias de la Tierra, el Sol y la Luna.

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/11/2001-el-monolito-es-el-ritual.html

La clave para interpretar el resto de la película es la noción de lo "erótico-eucarístico" formulada por Denis de Rougemont en "El amor y Occidente". Todo en 2001 es erótico y alimenticio, al mismo tiempo lo uno y lo otro, pero en el sentido más sacramental del término, es erótico-eucarístico, un gran ritual sexual y caníbal sublimado.





Vemos naves fálicas. Recordemos que la primera nave era una sustitución del hueso lanzado al espacio por el primer ser humano, el macho alfa de la tribu, que había descubierto el hueso-arma sacrificial. Pero que, como vimos, era también el falo violador, sodomizador, el falo de la felación, el falo incestuoso y pederástico, el falo castrado.





Hay que destacar un detalle que apoya todo esto. La primera vez que aparece el Monolito se ve también al fondo una forma rocosa convexa levemente fálica, junto a un escarpado cóncavo. En la siguiente toma, más cercana, del Monolito, este ha sustituido a la forma fálica, pero sigue apareciendo en la misma posición, frente a la roca convexa. Para nosotros no hay ninguna duda: el Monolito es el falo. El falo ritual, el falo ceremonial, el que protagoniza la ceremonia religiosa en la cueva ctónica. El falo-dildo que se esconde en la cista mística en las religiones de misterios, y que Stanley Kubrick también esconde en la forma minimalista del Monolito.



Pero este erotismo cósmico, al mismo tiempo alimenticio, lo encontramos en "2001" sistemáticamente en el marco de relaciones trinitarias, y por lo tanto conformadas por seres de distinto orden. En esta imagen el Sol-Horus "naciendo" de la Tierra.



Otra nave con forma de doble rueda de la fortuna, conformada por una cruz inscrita en un círculo, con una abertura oblonga en el centro.



Otra cruz, al mismo tiempo fálica y punzante. Recordemos las cruces utilizadas en el satanismo como falos violadores y sodomizadores. Como veremos "2001" también nos está hablando de los programas de control mental tipo MK Ultra, que son antes que nada rituales de abuso sexual y sacrificial.



Uno de los protagonistas se ha quedado dormido, y su pluma flota en el espacio ingrávido, significativamente situada entre la pareja que aparece en la pantalla. Es el falo de Osiris, pero que ahora en lugar de flotar en el Nilo lo hace en el cosmos. Es el falo del poder que se alimenta de pervertir las relaciones naturales entre los seres profanos. 



La mano, en un gesto claramente masturbatorio, como los rituales de fertilidad en los que los faraones egipcios se masturbaban en el Nilo. Pero también es la mano que sostiene el cetro de mando, otra sustitución del falo ritual.



Kubrick nos muestra un detalle de la pluma con una punta roja y tres puntos, uno de los cuales también es rojo. Se trata de la víctima sacrificial en el marco de las trinidades. La víctima asesinada, castrada, violada, ingerida. El falo del rey saliente que es castrado por el rey entrante, simboliza la continuidad del poder. Después veremos como esta mecánica de los dos reyes y los regicidios es fundamental para entender el filme. Obsérvese la puerta con forma de ataúd.



La azafata es Isis, como muestran las alas en sus pies, buscando los fragmentos despedazados de Osiris, tambaleándose en la nave espacial, como antes lo hiciera en su barca en el Nilo.



Isis encuentra el falo de Osiris y lo reintegra en su cuerpo muerto. El interior de la nave tiene forma de ataúd. Kubrick está asociando los barcos-ataúdes egipcios con las naves espaciales. La pluma-falo pone de manifiesto también que la cultura y la tecnología son sustituciones hierogámico-sacrificiales.





De la mano que sostiene el falo-pluma de Osiris pasamos a la nave falo-cruz, siempre en el marco de formaciones trinitarias. Se dirige a la abertura situada en el centro de la cruz —sacrificio—, en el mismo lugar en el que los rosicrucianos sitúan la rosa —hierogamia—.



La nave menor se alinea con la apertura de la nave mayor, mediante un sistema automático que emula la sizigia de los astros. La música subraya esta alineación, alcanzando su máxima intensidad en el momento en que la abertura aparece en vertical —erección— en la pantalla. Esta abertura coincide con la forma oblonga del Monolito. Kubrick está asociado de manera muy sutil el Monolito con el falo y las aberturas en las naves con la vagina, siempre en el sentido más ritual y ceremonial. Y al mismo tiempo en un sentido erótico y alimenticio, esto es, erótico-eucarístico.



De la perspectiva vertical de la abertura pasamos a la horizontal. Otra vez los dos brazos de la cruz.



Esta dimensión erótica, pero también alimenticia, aparece subrayada por el color rojo-rasáceo que inunda la abertura, que como vamos a ver aparece a lo largo de toda la obra. Es también el rojo de la rosa rosicruciana.



La música vuelve a subrayar el alineamiento y el acercamiento de ambas naves. Se trata otra vez de una sizigia como la de los astros, pero a otra escala. 



Ya en el interior de la nave, vemos un plano con los dos círculos que la conforman, que evocan el Sol y la Luna, el ojo derecho solar y el ojo izquierdo lunar de Horus. Al mismo tiempo que dos hombres se enfrentan, ante la mirada de una mujer. Es otra vez una trinidad: la lucha de Horus y Seth rivalizando por Isis.

Y al fondo aparecen numeradas 18 cabinas de comunicación. Una cifra que volverá a aparecer.



Las butacas destacan en el fondo blanco con un color fucsia asociado a la Diana terrenal, que conforma la Trivia junto con la Hécate ctónica y la Selene-Luna urania.

La forma circular de la nave, como ocurrirá con otra más adelante, evoca la rueda de la fortuna, los ciclos continuos, el eterno retorno, la catábasis y la anábasis.

El protagonista habla con su hija por videoconferencia. Vemos cómo las relaciones familiares están mediadas por la tecnología. El padre le pregunta a la niña que quiere como regalo de cumpleaños, y esta le dice que un teléfono. También quiere un galago, un mono nocturno con grandes ojos. Se trata de alusiones a los programas de control mental. El cumpleaños alude una vez más al tema de la coordinación de los distintos ciclos vitales.

Distintos astronautas se encuentran en la nave, preguntan si van arriba o abajo, aludiendo de nuevo al tema de los ciclos, a la catábasis y la anábasis. Las relaciones son tremendamente formales, están medidas por el secreto y la jerarquía profesional.

En un momento dado una mujer le dice al protagonista "no olvideis traer a vuestra encantadora hijita", lo que parece ser una alusión a prácticas pedofílicas, muy vinculadas a las programas de control mental. También dice que su marido está haciendo "investigación subacuática", otra posible alusión al MK Ultra.



Otra nave con forma de astro, conformando una trinidad.



La azafata aparece a través de una puerta que evoca las mandorlas místicas, de las que veremos muchas a lo largo de la película. Pero significativamente está llevando unas bandejas con comida preparada. De nuevo estamos ante el tema de los distintos ciclos vitales, de lo erótico y de lo alimenticio, de la vinculación del ser humano con otros órdenes de la realidad.



Otra puerta-mandorla, de nuevo llevando la comida.



Estas bandejas de comida preparada salen por una abertura que, otra vez, recuerda a la forma del Monolito. Kubrick está poniendo en relación distintas escalas de la realidad y mostrándonos cómo todas ellas se conjugan.



Volvemos a ver de manera muy marcada el rojo, asociado a la alimentación. Se trata además de una tríada: dos hombres compitiendo/compartiendo un mismo objeto. Y además es una mujer quien sirve la comida: lo alimenticio y lo erótico se superponen.



El color rojo de la cabina de mando, esta vez visto desde el exterior, recuerda la abertura de la nave con forma de rueda de la fortuna, en la que también se producía una conjunción.



Y después de la ingestión viene la excreción, en un "aseo de gravedad cero", cuyas instrucciones hay que leer cuidadosamente mientras se reprimen las demandas del intestino. Otra vez Kubrick nos está hablando de los distintos ciclos vitales, de cómo unos ciclos están inscritos en otros. La máquina humana coordinándose con la máquina tecnológica. Todas ellas inscritas en una mecánica hierogámico-sacrificial.



Otra vez la cruz y el círculo, y otra vez las alineaciones mediadas por la tecnología. Otra vez la conjunción de distintos órdenes de la realidad.



Una vez más la conjunción se produce en el marco de una trinidad, y otra vez la música pone el énfasis en el acercamiento, en el contacto, en la conjunción. Recordemos que estas secuencias en las que tienen lugar las uniones están acompañadas por el vals "El Danubio azul" de Johann Strauss, una música asociada al baile en pareja, pero al mismo tiempo en sociedad.



Y de nuevo un rojo muy marcado, otra vez para significar la unión, la conjunción. La ingestión, la cópula, metafóricas.



Incluso se pueden reconocer ciertos rasgos antropomórficos en la nave esférica: una especie de cara, con dos aberturas que recuerdan ojos. Esto parece encajar con los "brazos" que veremos después en otra cápsula.



En una sala se reúnen los responsables del programa espacial. Kubrick sitúa 12 sillas en los laterales y 3 en el frente, lo que parece ser una alusión a los Doce Apóstoles y a la Trinidad cristiana, que es "la que aparece en la foto". También se ven algunas sillas vacías... ¿evangelios falsos, mártires?



El protagonista se levanta y habla desde el atril central, dejando vacía su silla. Esto podría ser una alusión a la trinidad mixta masculina-femenina-masculina pagana que está en la base de la Trinidad masculina-masculina-masculina cristiana. Lo que parece encajar con lo que les dice a los asistentes. Les transmite el agradecimiento de un superior "por el gran número de sacrificios que han tenido que hacer".

Después se refiere al "Consejo" —¿de los 13, de los 300, de Relaciones Exteriores?— y habla de cómo están utilizando una pandemia como cortina de humo para esconder la verdad sobre el Monolito. Además les dice que es necesario que firmen por escrito que se comprometen a guardar el secreto de la misión.

Kubrick nos está diciendo que el secreto que el poder oculta es el mismo que el que han escondido las relaciones de masas: el ritual hierogámico-sacrificial, el ritual de sexo y sangre. Y que en la sociedad moderna el derecho, la ciencia, la tecnología, etc., simplemente se inscriben en esta mecánica, haciendo de los seres humanos meras marionetas al servicio de aquellos que manejan la máquina hierogámico-sacrificial. Los dispositivos jurídico-penales, científicos, tecnológicos, médicos, farmacéuticos, etc., pasan a ser, en la cultura de hoy, las herramientas a través de las que se celebran los rituales hierogámico-sacrificiales.





Desde la base central lunar se dirigen al cráter Clavius, en el que se ha encontrado el Monolito. Otra vez el color rojo asociado a las conjunciones, en este caso a comer y a beber. Hablan del Monolito y dicen que lo único que saben es que fue enterrado hace 4 millones de años. E insisten en que fue "enterrado deliberadamente".

Kubrick nos está hablando otra vez de los rituales de sexo y de sangre, que suponen el inicio de la cultura humana. Nos está hablado de lo ctónico, de los cultos iniciáticos y de misterios, realizados lejos de la vista de las comunidades profanas, por las castas sacerdotales, como un mecanismo de dominación político-religiosa. Nada ha cambiado en lo esencial.



Una vez más el rojo, la cruz, el círculo, la sizigia, en el momento en el que la nave aluniza.





Esta vez la nave que se posa en la superficie de la Luna, mientras hablan de que el Monolito ha sido "enterrado deliberadamente", tiene, una vez más, forma de ataúd. Y además este alunizaje-enterramiento lo vemos a través de una pantalla. De nuevo, se trata del ritual de enterramiento, pero ahora mediado por la ciencia y la tecnología.



Más alusiones a las trinidades: la Luna, el Monolito y la Tierra al fondo. Efectivamente el Monolito ha sido enterrado, y significativamente vemos dos rampas que conducen a la base. Kubrick sigue hablándonos de los cultos ctónicos, de misterios, de las logias masónicas, que esconden rituales de sexo y de sangre. Las dos rampas son la catábasis y la anábasis.



Y otra vez las estructuras triádico-trinitarias: una trinidad en primer plano y una tríada en el segundo: el Sello de Salomón.



Los 6 astronautas descienden la rampa y en primer plano se ve un grupo de 12 focos. Los 12 Apóstoles nos deslumbran y no nos dejan ver la estructura triádico-trinitaria. Además 12 y 6 suman 18, una cifra que vimos antes en las cabinas de videoconfererencia. Y que con el Monolito suman 19, del que hablaremos a continuación.



Una vez que descienden a la base, esto es, que realizan la catábasis, la cámara enfoca desde el frente opuesto, mostrando en primer plano la rampa contraria, la de la anábasis. Ambas han sido intencionadamente colocadas a 180 grados, y se cruzan en el centro, como una esvástica, o como las dos serpientes del caduceo de Hermes.



Sobre el Monolito volvemos a ver el rojo, aunque sea de una manera muy sutil, como un reflejo de luz. Además vemos dos grupos de focos al fondo, pero solo uno de ellos aparece duplicado por su reflejo. Se trata otra vez de la trinidad mixta, de la integración de la hierogamia y el sacrificio, de las dos dimensiones —ctónica-corporal-inmanente y urania-espiritual-trascendente— que conforman ambos rituales, de cómo la encarnación sacrificial y la hierogámica se superponen.

Las paredes de la fosa presentan un relieve en forma de ataúd, que seguiremos viendo a lo largo de la película.

Además, podemos observar en la rampa 7 focos, que junto a los 7 de la rampa contraria suman 14, los días aproximados que separan una lena llena de una luna nueva, asociados a los cultos de muerte y resurrección, de catábasis y anábasis.



Cuando están intentando hacer una foto de los astronautas junto al Monolito vemos que los reflejos rojos se posan sobre dos de ellos. Estos 2 reflejos más el anterior sobre el Monolito vuelven a sumar 3. Esta cifra tiene mucho sentido porque el rojo está asociado al ritual hierogámico-sacrificial, y este se concentra en trinidades. 3 + 3 astronautas. 3 focos. 3 reflejos rojos.

Entonces, en el momento en que el reflejo rojo se posa sobre ellos, escuchan un pitido insoportable en sus oídos. Creemos que es, otra vez, una alusión a los programas de control mental mediante trauma, y en particular a los que utilizan la tecnología para inducir el trauma. Esto es habitual entre los astronautas. Kubrick nos está, una vez más, hablando de cómo el ritual hierogámico-sacrificial se encarna en el presente en los dispositivos científicos y tecnológicos.

La máquina viola y sacrifica al ser humano.

Continúa en http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/12/2001-la-maquina-sacrifica-al-humano-3.html.

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder 1 y 2" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).