2017-01-14

El rapto de Di(a)na: Jacob pederasta y su hija Dina espía-prostituta MK Ultra


Giuliano Bugiardini, El rapto de Dina, s. XV-XVI, Kunsthistorisches Museum Wien, Gemäldegalerie.

También encontramos referencias del caso Diana Quer, así como del de Diana de Gales, en la mitología hebrea.

De los doce hijos de Jacob, Dina es la única que no tenía un hermano gemelo. José sería otra excepción, pero en este caso la duplicidad la encontramos en sus dos hijos Efraín y Manasés.

Aquí aparece ya una vinculación con Diana Quer, gemela de Carolina que, según su padre, fallece tras el parto.

Pero en realidad, según Graves, el tema de los gemelos hay que interpretarlo como un símbolo de los regímenes de alianzas matrimoniales. Todos sus hijos se habrían casado con mujeres de las mismas tribus —endogamia—, mientras que Dina lo habría hecho con alguien de otra tribu —exogamia—. Entendiendo, al nivel tribal, la endogamia como unión legítima y la exogamia como unión ilegítima, como una suerte de incesto hacia el exterior.

Creemos que este tema es central para entender cómo operan los linajes de las élites, que se unen de manera endogámica entre ellos, pero que a su vez recurren a la exogamia con otros clanes como estrategia política. También para producir una suerte de seres marcados por esta dimensión transgresora, y por lo tanto candidatos privilegiados para ciertos rituales hierogámico-sacrificiales.

Los doce hijos de Jacob serían en realidad, por lo tanto, según Graves, doce tribus confederadas. Lo interesante es que Dina aparece como una anomalía, como la tribu que transgrede la prohibición de la endogamia, del incesto. Pero anomalía que es la otra cara de la moneda del paradigma.

Y esto aparece vinculado, como decimos, a la dimensión política, a la conquista territorial. Como la Helena de la guerra de Troya. Esto confirma lo que hemos mostrado en Sacrificios y hierogamias, que la guerra hay que entenderla en última instancia como un ritual sacrificial, y que como todos los sacrificios implica en algún grado un ritual hierogámico.

De hecho ya está presente esta dimensión transgresora en la madre de Dina, Lía, que Jacob coloca al frente de su harén. Dina es la séptima hija de Lía y la primera mujer. El 7 nos está ya hablando de un ritual lunar.

El elemento transgresor sigue presente en el hecho de que Jacob oculta a Dina en un arcón. Esto apunta a que Dina es abusada por su padre, esto es, que es una suerte de MK Ultra avant la lettre. De ahí que Dios le reproche a Jacob lo que está haciendo con Dina, le diga que su virginidad será entregada a un cananeo incircunciso, esto es, que será una unión exogámica, incestuosa. Aquí vemos cómo los judíos legitiman esta transgresión con la supuesta intervención de Dios. Pero es en el fondo la mecánica universal, esto es, que la transgresión es la otra cara de la moneda de la prohibición, que la transgresión instaura la prohibición.

Aquí encontramos otra vinculación con el ritual de Diana de Gales, que se une con, al menos, dos musulmanes —Hasnat Kahn y Dodi Al Fayed—, esto es, dos infieles, y es sacrificada por ello por su tribu judeo-cristiana.

Esta es la expresión más pura de la hierogamia-sacrificio. La unión y el sacrificio conjunto de dos amantes incestuosos. Otra vez de un incesto hacia fuera. De ahí la importancia del encuentro —incluida la cena— de Diana y Dodi en la suite presidencial del Ritz, la noche antes de ser sacrificados. Diana es también, como Dina, de uno de los linajes de la élite, los Spencer. Pero figura anómala, de intercambio al más alto nivel, el que carga toda la cadena del valor de cambio hollycapitalista. Muerte sagrada que da valor a la vida profana.

Y efectivamente la profecía de Dios se cumple. Así le parecen a los profanos los textos y los acontecimientos manipulados por los iniciados. Un día, el príncipe Siquem, hijo primogénito de Jamor, jefe de los jivitas, lleva a unas doncellas a bailar al son de los adufes (una especie de tambor), junto al campamento israelita. Esto nos habla de un ritual pagano, de tipo orgiástico. Dina participa y Siquem queda prendido de ella. Ambos se unen ilegítimamente, pues Siquem es un gentil, un incircunciso.


Siquem rapta a Dina, hija de Jacob, biblia italiana, s. XVIII.

Pero otra versión es que Dina es raptada por Siquem. Los israelitas tratan de defender la castidad de Dina y de culpabilizar a los jivitas del rapto. Pero evidentemente se trata de una cortina de humo. O más bien, de propaganda de guerra, pues esto es utilizado para justificar la toma de la ciudad de los jivitas-sequemitas por los israelitas.

Ya hemos visto que Dina es una suerte de esclava sexual Monarch, abusada desde niña por su padre Jacob. Pero para ser utilizada políticamente, para ser entregada como prostituta de élite a jefes de otras tribus, para obtener información de los enemigos como espía. Todo el puritanismo que encontramos en el Antiguo Testamento, es parte de una estrategia de propaganda política, y en buena manera propaganda de guerra, para justificar las conquistas a pueblos no judíos. Y al mismo tiempo una estrategia de ingeniería social de cara a los profanos, para que sean austeros y se dediquen a trabajar y a ahorrar. Sin esta doble moral no entenderemos la cultura judía, pero en general puritana.

Esta doble moral, que es la de los iniciados y los profanos, la encontramos en todas las culturas, pero es especialmente marcada en la cultura judía. Y es una de las claves para entender su poder hasta el día de hoy.

Jacob es un poderoso y como tal sabe que el poder-religión remite en última instancia al Falo sodomizador, violador, pederástico, felado. Que amor y guerra van de la mano. AMOR - ROMA. Que hierogamia y sacrificio son dos caras de un único ritual hierogámico-sacrificial. Por eso Dina es críada como una MK Ultra/Monarch avant la lettre desde un principio y utilizada como pretexto para atacar a los siquemitas.


Gerard Hoet, Simeón y Leví matan a los siquemitas, en Figures de la Bible, La Haya, P. de Hondt, 1728.

Para entender quiénes buscan la paz y quiénes la guerra, hay que seguir el hilo del relato. Jamor, el padre de Siquem, le pide la mano de Dina a Jacob, pero estos rechazan la alianza, porque se trata de un incircunciso. Aquí es donde se ve cómo Dina es utilizada como casus belli, como bandera falsa, como propaganda de guerra.

Los jivitas han caído en la trampa y se han dejado seducir por la MK Ultra Dina. Hoy la política funciona exactamente igual. Pero como las masas no han entendido que es una esclava-espía-prostituta, se tragan el cuento del rapto y el poderoso Jacob consigue movilizar al resto de las tribus judías para atacar a los jivitas. Manipulación de los pueblos por las élites que encontramos en todas las culturas, pero que, de nuevo, es especialmente acusada en las más puritanas, entre los judíos, los protestantes, etc.

Simeón y Leví, dos de los hijos de Jacob y hermanos de Dina, inician el ataque a los jivitas, matan a Jamor y a su hijo Siquem, y recuperan a Dina.  Precisamente los vinculados al sacerdocio. Leví, el clan sacerdotal. Y Simeón, el que será controlador de la prostituta sagrada María, y de su hijo Jesús, con los que practica programación cruzada basada en el trauma. El cristianismo es una operación de contrainteligencia desarrollada por las castas sacerdotales paganas, disfrazadas de hebreos puritanos, pero en realidad abusadores pervertidos, amorales, expertos en el arte del Falo.

Después se unen el resto de los hijos de Jacob y arrasan la ciudad, esclavizan a sus mujeres y a sus niños, toman sus rebaños. El Antiguo Testamento es, antes que nada, un manual de propaganda de guerra. De ahí que sea tan caro a las élites atlantistas-sionistas.

Insistimos, lo interesante de todo esto es que la relación transgresora-incestuosa de Dina se superpone a la rivalidad entre las dos federaciones tribales: israelitas y jivitas (aliados con amorreos y perizitas). Dina es la anomalía, pero una anomalía fundamental porque es la que legitima la guerra. Hoy la mecánica es más o menos la misma. La anomalía de la transgresión es la que opera como motor de las transformaciones políticas, geopolíticas, sociales. El mal real es lo que mueve todo, lo que produce a posteriori el bien como construcción negativa.

Y además hay que subrayar que no se trata de simple transgresión, sino que esta transgresión está mediada por un ritual, como leemos entre líneas. Y que Dina ha sido críada expresamente para participar en este ritual. Un ritual oculto que las élites israelitas no reconocen, menos aún el pervertido pederasta Jacob, pero del que se sirven políticamente.

Todo esto resuena en los casos de las Dianas de hoy.

Diana de Gales era también una MK Ultra. Utilizada por la Familia Real Británica para dar a luz al futuro rey del Nuevo Orden Mundial, pero también para el ritual de la muerte de la maternidad natural. La relación de Diana de Gales y Dodi Al Fayed fue, según han comentado diversos autores, arreglada, para que este transfondo transgresor-incestuoso formase parte del guión. Todo ello en el marco de la guerra de cuarta generación que hoy padecemos, de la que el núcleo es la violencia contra la mujer y contra la maternidad natural. Guerra para asesinar al humano y concebir al transhumano

También en el caso de Diana Quer están presentes, supuestamente, muchos de estos elementos: La ambigüedad del comportamiento de Diana, que su padre se ha preocupado de desmentir explícitamente ante los medios. La misma estrategia de Jacob con respecto a Dina. El tema incestuoso —gitano-feriante-marroquí = Kahn-Al Fayed = Siquem—. Las conexiones con las élites. El posible abuso familiar. El supuesto control mental MK Ultra/Monarch.

Referencias:

Robert Graves, Los mitos hebreos, Madrid, Alianza, 1985, pp. 15, 42.5, 45.f.1, 49.

Más información en:

http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2016/09/ritual-diana-quer-indice.html

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.