2017-02-09

El Dios de Abraham es en realidad Satán. Abraham es el arquetipo number one de la psicopatocracia (3)


Caravaggio, "El sacrificio de Isaac", 1603, Galería Uffizi, Florencia, Italia.

Continuación de http://deliriousheterotopias.blogspot.de/2017/02/abraham-y-sara-controlador-y-esclava_4.html

La tentativa de sacrificio de su hijo Isaac por parte de Abraham es una de los episodios más manipuladores de todas las religiones (Génesis: 22.1-18). Pero también uno de los más reveladores. Es una de las claves para comprender cómo opera la mafia satanista que nos gobierna en la sombra.

Ningún dios pediría a su padre sacrificar a su propio hijo, porque eso contradice de manera flagrante el instinto natural y saludable de conformar una familia, un clan, una raza, una tribu, una nación. ¡Qué casualidad que los mismos que se benefician de la religión del individualismo contemporánea aprecien este mito manipulador! Asesinar a tu propio hijo es otro de los frentes en los que los satanistas que nos gobiernan pretenden destruir las sociedades humanas.

El mito de la tentativa de sacrificio de Isaac pone de manifiesto mejor que ningún otro el carácter terrible y perverso del Dios del Antiguo Testamento. Se puede comprender que el Dios-Naturaleza sea terrible con una catástrofe natural, con una sequía, con una inundación. Pero cuando vemos que lo que pide es que un padre asesine a su propio hijo, entonces comprendemos muy bien en que consiste toda la manipulación que han construido las castas de sacerdotes judíos y que en parte han retomado las cristianas.

Este Dios terrible que exige el sacrificio de un hijo solo puede ser fruto de una mentalidad perversa, la de las castas paganas que fabricaron el judaísmo y después el cristianismo, y que hoy siguen haciendo lo mismo en forma de satanismo, escondidos de manera cobarde en el corazón de las instituciones, sin dar la cara.

El sacrificio de Isaac es la manipulación más mayúscula. La que premia la obediencia ciega al mandato de un supuesto Dios. Lo perverso es que implica que este sacrificio será redimido precisamente en la medida en que una demanda tan psicópata y sociópata como ofrecer a un hijo propio en sacrificio sea obedecida ciegamente. Pero es que esta lógica es la misma que la de las logias. Por eso es tan importante este mito para comprender cómo funciona la masonería, las logias, el satanismo, y en última instancia la mecánica hierogámico-sacrificial del poder-religión.

Así, este mito está encubriendo la pura y simple mecánica del poder-religión al máximo nivel. La que se esconde detrás de las buenas palabras y las buenas intenciones de los niveles inferiores de las logias. Cuanto más desalmado, cuanto más psicópata, más útil se es a la trama satánica que gobierna el mundo. El que es capaz de ofrecer a su hijo a la logia lo será también de apretar un botón nuclear, asesinar a disidentes políticos, ordenar un atentado de bandera falsa o inocular un virus de laboratorio a miles de personas.

El sacrificio de Isaac nos muestra la íntima vinculación entre el ritual sacrificial y el poder-religión. La mecánica del poder-religión es en última instancia una mecánica sacrificial, esto es, consistente en asesinar inocentes. De ahí que el mejor adepto de este culto del poder-religión sin límites sea aquel que sea capaz de ofrecer lo que más quiere: a su propio hijo. El sacrificio de Isaac es el caso límite, el que nos muestra de la manera más pura en que consiste en poder-religión.

Y cómo decimos no es una casualidad que ataque frontalmente la institución familar. Pues en última instancia, como vemos todavía hoy, la agenda de este poder-religión satánico es destruir cualquier estructura social que se resista a las estructuras del poder —la moral, la ley, la mercancía, el dinero, etc—.

Todo lo que decimos nos permite comprender por qué el Génesis dice que Dios "probó" a Abraham (22.1). Como se prueba a un iniciado antes de ascenderlo de nivel en la logia. Insistimos en que esto es una tapadera para ocultar una trama de poder humana, demasiado humana, o en todo caso de otras razas no humanas. Dios es la tapadera. La trascendencia de Dios que nadie mejor que las castas sacerdotales judías podían fabricar. Pero que se remontan a los iniciados paganos de los grandes imperios babilónico y egipcio. Castas que eran y siguen siendo paganas-satanistas, escondidas detrás de las fachadas judías, cristianas y musulmanas.

Abraham obedece porque es un desalmado, un perverso, un tipo tremendamente ambicioso, que es capaz de hacer cualquier cosa por ganar poder, prestigio y riqueza. Incluso asesinar a su propio hijo. Es un demente, un desequilibrado, un psicópata y un sociópata, como solo puede serlo alguien que obedece una voz interior que le dice que tiene que asesinar a su hijo. Que este mito ocupe un lugar tan central en la Biblia nos dice mucho de lo que es este libro y lo que es el conjunto de la cultura judeocristiana. Una masa de borregos adoctrinada por una casta de perversos psicópatas.

Pero además todo esto es muy manipulador, porque como hemos visto Abraham no es un ser normal con una familia normal, esto es, un profano; sino un gran sacerdote, que por definición no tiene una familia normal. Abraham es el capo de una especie de prostíbulo, tiene muchos hijos de las distintas prostitutas sagradas, bebés negros infltrados entre la comunidad profana, como vehículo de poder. Y todos ellos son niños abusados y traumatizados desde que nacen, porque esta es la mecánica de producción de niños sagrados. Niños que son todos víctimas sacrificiales en potencia, diferidas, que en todo caso pueden redimir su sacrificio. Porque esta es la mecánica que subyace a estos cultos paganos. Que los profanos no pueden entender, sobre todo después de varios milenios de adoctrinamiento y manipulación por las mismas castas que protagonizan estas prácticas.

Todo esto es tan paradójico que el ciudadano medio no puede comprenderlo, pero tampoco los profesores pedantes adoctrinados en el pensamiento lineal, lógico, racional, fáctico. Que han perdido la capacidad de comprender simbólicamente, de entender que todo es ritual, que todo tiene doble cara, como Jano. Que la excepción no solo confirma sino que instaura la regla.

La tentativa de sacrificio de Isaac es una forma de adoctrinamiento brutal en la que se proclama la virtud de la obediencia ciega a cualquier precio. Que este mito ocupe un lugar tan central en la cultura judeocristiana pone de manifiesto hasta qué punto esta es enfermiza y produce seres enfermizos, que pueden someterse tan dócilmente al proyecto de dominación y carnicería global occidental. Al mismo tiempo tremendamente sublimado gracias a inventos tan extravagantes como los de un dios puramente trascendente. Que a su vez no es más que el paso previo para la fabricación de otras ideas trascendentes como la del dinero fiduciario. Pero que en última instancia es la misma mecánica patológica que la de la creación de un álter MK Ultra.

Que la obediencia ciega del psicópata Abraham consiste en un pacto puro y duro para obtener poder, riqueza, privilegios, se pone de manifiesto en el Génesis:
"Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz" (22.15-18).
Aquí se ve la dimensión violenta y conquistadora que implica esta obediencia ciega e inhumana, como es la de acceder a sacrificar a tu propio hijo. Es la mecánica de obediencia y lealtad de las sociedadas secretas, que es lo que realmente representa Abraham, como manipulador pagano que fabrica la fachada de la religión monoteísta para el consumo de masas. Cuanto más psicópata más servicial al poder. Si vendes tu alma al diablo te recompensaré. Aquí se ve como este Dios de Abraham es en realidad Satán.

Según el Libro de Jaser uno de los sirvientes que acompañan a Abraham y a Isaac al Monte Moriá es Ismael (23.21). Y este habla con el sirviente Eliezer de que, tras el sacififio de Isaac, él se convertirá en heredero de Abraham (23.23). Esto abunda en la estructura gemelar que conforman Isaac e Ismael, de la que seguiremos tratando.

Pero también Eliezer quiere heredar sus bienes, como buen críado. Como se ve todo aquí está atravesado por esta dimensión materialista e interesada.

Este es un tema de la máxima importancia. Robert Graves lo plantea pero no lo desarrolla. Muestra el paralelismo del mito de Abraham e Isaac con el de Atamante, que está también a punto de sacrificar a su hijo Frixo, hijo de Néfele, que también es sustituido por un carnero. Que también tiene a Melicertes, hijo de Ino, como rival, como lo es Ismael de Isaac.

Se pregunta Graves por qué no fue sacrificado el primogénito Ismael, en lugar de Isaac. Por qué sucede a una edad ya avanzada. Si la disputa entre Sara y Agar por la precedencia entre sus hijos respectivos tiene algo que ver con el sacrificio (34.5-6).

Sospechamos que estamos ante una iniciación de seres sagrados similar a la de los MK Ultra de hoy, en la que dos gemelos o dos seres muy cercanos son enfrentados o uno de ellos es sacrificado frente al otro o por el otro como una forma de programación traumática.


Atribuido a Caravaggio, "El sacrificio de Isaac", 1598, Colección Piasecka Johnson hasta su subasta en 2014.

Esto es lo que representa el cordero. Nótese su mirada casi humana. Cómo mira a Isaac o a Abraham en otras versiones del tema. Estamos viendo a Ismael y a Isaac, al sacrificado y al redimido. Estamos viendo un ritual de programación mental de niños sagrados, esto es, de MK Ultra avant la lettre.

El carnero no solo es una sustitución sacrificial, una forma de redención de Isaac, sino que estaría también encubriendo estos rituales iniciáticos de seres sagrados, celebrados en el ámbito oculto, exactamente como ocurre hoy. Estaría encubriendo la estructura gemelar y cómo esta es utilizada en la programación.

Y esta es la clave también para interpretar el tema de los niños Jesús y Juan que aparece en tantas obras. Si bien en este caso aparece también relacionado con el tema del andrógino, esto es, de los gemelos de distinto sexo.

Carneros en un matorral, de la Tumba de la Reina Puabai, Ur, British Museum, London.

Lo que decimos lo confirma el tema de los dos carneros enfrentados que encontramos en el arte sumerio, y que Graves cree que se relaciona con el detalle del carnero "trabado en un zarzal" que recoge el Génesis (22.13; Graves: 34.4).

Isaac e Ismael, como Jesús y Juan, son los dos carneros, o los dos corderos, uno sacrificado y otro redimido. Los dos gemelos que se enfrentan a muerte desde el vientre materno. Son el arquetipo de la lucha y la rivalidad como centro de la existencia. Que es lo que mueve a la élites psicópatas que nos gobiernan en la sombra, que controlan mediante redes satánicas las cúpulas de las grandes instituciones religiosas, políticas, económicas.

Lo importante es entender que este "Dios" de Abraham, el que le exige el sacrificio de su hijo Isaac, es en realidad Satán.

En algunos textos no canónicos nos dicen que se encuentran con "Satán", y este le dice a Abraham:
"¿Eres tú tonto o embrutecido que vas a hacer esta cosa este día a tu único hijo? Pues el Todopoderoso te dio un hijo en tus días postreros, en tu vejez, y ¿tú irás a sacrificarlo este día porque él no cometió ninguna violencia, y causarás el alma de tu único hijo que perezca de la tierra? ¿No sabes tú ni entiendes que esto no puede venir de Dios? Porque Dios no puede hacer a un hombre tal mal sobre la tierra y decir: Ve y sacrifica a tu hijo" (Jaser: 23.25-27).
Como se ve aquí "Satán" es el único que tiene sentido común. Porque está todo invertido y en realidad "Dios" es Satán y "Satán" es Dios. La mayoría adoctrinada no ha comprendido algo tan básico.

El mito del sacrificio de Isaac es una manipulación mayúscula. Lo vemos de manera muy evidente cuando presenta a un "Satán" con sentido común, con la naturalidad de los sentimientos humanos, la defensa legítima de lo propio, de la familia, del clan, de la raza. Porque de lo que se trata es de la infiltración perversa en esta estructura básica de la comunidad profana por parte de la casta de iniciados psicópatas. Y al contrario nos presenta como "Dios" a la mente perturbada de Abraham, cegado por su ambición y su perversión moral.

Lo mismo cuando la voz del sentido común, disfrazada en el texto como "Satán", le dide a Isaac:
"¿No sabes tú ni entiendes que tu viejo y tonto padre te trae a sacrificio este día por nada? Ahora, por lo tanto, hijo mío, no escuches ni lo atiendas a él, porque él es un viejo tonto, y no dejes que tu alma preciosa y bella figura sean perdidas de la tierra" (23.30-31).
Como se ve, el verdadero Satán es la mecánica de obediencia ciega a la mecánica sacrificial por parte de la casta de iniciados, como Abraham. Todo ello enmascarado en la idea de "Dios" para forzar la obediencia ciega de los profanos. Pero esa es una idea trascendente de Dios que no se sostiene sin esta mecánica sacrificial, sin la amenaza del sacrificio que pende sobre todos. Aquí se ve de manera muy clara cómo la idea trascendente de Dios es una sublimación de la violencia sacrificial, una producción trascendente de la casta pervertida de sacerdotes paganos disfrazados de judíos, y después de cristianos y de musulmanes. El sacrificio de Isaac es la piedra de toque para desmontar las grandes religiones de masas, pero sobre todo para comprender que estas son fabricaciones de las castas de iniciados paganos-satánicos que han estado siempre y siguen estando hoy en las cúpulas del poder-religión.

Continuará.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.