2017-03-04

Isaac e Ismael: la estructura gemelar como programación psicopatocrática


Luca Giordano, "Riña de Isaac e Ismael" (detalle), 1694-1696, Museo del Prado, cat. P03195.

Algo no nos cuadra al analizar las figuras de Isaac e Ismael. Recordemos que estamos siempre ante un doble juego. Al nivel superficial se nos proporcionan modelos sociales que la sociedad profana ha de tomar como referencia. Pero al nivel profundo lo que tenemos son arquetipos y mecánicas de poder-religión utilizadas por las élites de iniciados para mantener su dominio, para esconder la verdadera esencia de dicho poder-religión, que es la transgresión impune.

En el caso de las figuras de Isaac e Ismael creemos que la clave para comprenderlas es, una vez más, la estructura gemelar, a pesar de que esta esté algo difuminada en los textos. Como veremos hay mucho en común entre Abraham e Isaac. El episodio con el rey Abimelec es similar. E Isaac tiene a los gemelos Esaú y Jacob. Por lo que pensamos que algo parecido puede aplicarse a Isaac e Ismael. Que son una suerte de gemelos encubiertos. Recordemos que el Gran Maestre del Priorato de Sión, Leonardo da Vinci, considera a Jesús de Nazaret también un gemelo.


Pieter Jozef Verhaghen, "Agar e Ismael expulsados por Abraham", 1781, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, Amberes.

Es curioso que la mayoría de las representaciones iconográficas los presentan prácticamente de la misma edad, ignorando la diferencia de 13 años que nos dice la Biblia que tenían. Es como si los artistas supiesen o intuyesen algo que los registros escritos estarían enmascarando. Es como si la libertad del arte, paradójicamente, fuese más rigurosa, nos acercase más a la verdad del símbolo, que el supuesto rigor de los textos.

Después de todo estamos sobre todo ante símbolos, y cualquier interpretación literal no es más que una forma de caer en la trampa que nos han puesto las castas político-religiosas con estos textos manipuladores y manipulados. Si algo abunda en la Biblia son mentiras, ficciones, arquetipos. La mayor torpeza es tomar todas estas figuras como reales. Hay que entenderlas exactamente de la misma manera que los personajes de las películas.

Lo que está en juego aquí es la descendencia, el linaje, la continuidad de la sangre de Abraham y Sara. Pero esto es solo la superficie. Hemos visto que Abraham y Sara son altos sacerdotes o altos iniciados, que ofician en el templo pagano. Hemos visto las relaciones de Sara con Faraón y con el rey Abimelec, que podemos comparar a las de una "modelo presidencial" de hoy, esto es, una esclava MK Ultra traumatizada desde niña para ajustarse a las prácticas pervertidas de las élites. Brice Taylor, Cathy O'Brien.

Pero a todo esto se superpone una lógica de continuidad de los linajes de las élites, y al mismo tiempo de encubrimiento de esta continuidad. Quien mejor nos ha contado todo esto es Fritz Springmeier en "Linajes de los Illuminati". El templo pagano, en cuyo sancta sanctorum se celebra el ritual de sexo y sangre, que incluye el ritual hierogámico que da continuidad a los linajes, es el mejor lugar para esto, sobre todo si se esconde detrás de la fachada de la religión judía, cristiana o musulmana, por hablar solo de las grandes religiones occidentales adoctrinadoras. No comprenderemos estas religiones de masas sin esta doble lógica. Encubrimiento y adoctrinamiento.

Cuando Dios o los ángeles de turno le dicen a Abraham que tendrá una descendencia numerosa, que de él nacerán reyes, nos están hablando de toda esta compleja y oculta mecánica de alianzas entre las castas en el poder, en las que el ritual de sexo y sangre ocupa el lugar central.

Por eso Dios le dice que ya no se llamará Abram, sino Abraham, y a continuación le promete que sus descendientes gobernarán:
"Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti" (Génesis: 17.5-6).
Estamos ante el cambio de nombre habitual en el ámbito iniciático. Que nos dice que Abraham pasa a tener un cierto estatus, un cierto nivel en la jerarquía del poder. Nos están diciendo en clave que Abraham pasa a estar más allá del bien y del mal, que las leyes de incesto, de endogamia, de poligamia, etc., que han de cumplir los profanos no se aplican en su caso.

Pero todo esto no lo puede reconocer el texto explícitamente, porque entonces el profano comprendería que la esencia de los poderosos es la amoralidad y la criminalidad, y que el tomarlos como referencia es la mayor de las manipulaciones.

Lo mismo con su mujer-hermana, que deja de llamarse Sarai y pasa a llamarse Sara, y a la que Dios también le promete ser "madre de naciones":
"Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella" (Génesis: 17.16).
Ya hemos visto el episodio en el que Sara, que es muy mayor y no puede ya tener hijos, le ofrece a Abraham la esclava Agar, para que conciba con ella a Ismael. Pero también hemos visto que todo esto es la historia superficial para la masa. Que lo que se esconde entre líneas es la mecánica hierogámica de continuidad, alianza y encubrimiento de los linajes de las élites, en el sancta sanctorum del templo pagano, disfrazado de sinagoga.

Sara es una sacerdotisa, una mediadora, alguien que tiene mucha experiencia e información muy sensible sobre todo esto. Agar es una prostituta sagrada, de mayor o menor categoría, de un linaje u otro. Estas jerarquías, estas distinciones, es lo que está en el trasfondo de la polémica entre Isaac e Ismael. Ambos son parte de esta mecánica, ambos dan continuidad a estos linajes, pero entre ambos hay diferencias.
"Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene (Génesis: 17.19-21; cf. Graves, Los mitos hebreos: 29.b).

Linke, a partir de Adriaen van der Werff, "La expulsión de Agar e Ismael", fin. s. XIX.

Isaac e Ismael son los dos fruto de la misma mecánica hierogámica, hijos del ritual oculto en el sancta sanctorum del templo pagano, que es el crisol en el que se mezclan los linajes de la élite. La alquimia está ahí para contarnos todo esto en clave.

Justo después de este pasaje viene el de la visita de los tres ángeles al encinar de Mamré, que como vimos es precisamente un ritual hierogámico-sacrificial. De ahí que sea en este contexto en el que se vuelva a anunciar el nacimiento de Isaac (18.1-10).

Las edades de Abraham y Sara cuando tienen a Ismael e Isaac (Génesis: 21.1-5) nos confirman que no son los padres, sino los oficiantes de cópulas sagradas-secretas. Son también los que, en cierta manera, dan fe, una especie de notarios de la consumación de los actos sexuales de las élites, de consignadores de los linajes, de garantes de virginidad, de reclusión de las mujeres-úteros.

En este pasaje del Libro de Jaser es evidente que Ismael no es hijo de Sara, cosa que nadie duda, pero además se deja claro que Sara no puede ya tener hijos. Menos aún lo sería 13 o 14 años después para concebir a Isaac:
"Y Sarai dijo a Abram: He aquí, aquí está mi sirvienta Agar, ve a ella para que ella pueda dar a luz sobre mis rodillas, para que yo también pueda obtener hijos por medio de ella" (16.26).
Otras versiones dicen que Sara le echó mal de ojo a Agar, y que esta dio a luz a un bebé que murió al nacer. Esto apoya nuestra hipótesis de que Sara es una alta sacerdotisa que oficia en rituales hierogámico-sacrificiales.

Según los textos Ismael tiene 13 (Génesis: 17.25) o 14 años (Libro de Jaser: 21.11) cuando nace Isaac. Pero creemos que esto no debe ser tomado al pie de la letra. Es más bien una clave que procede de rituales lunares, que nos habla de que entre Isaac e Ismael hay una suerte de antagonismo, que son niños de distinta categoría, que uno se corresponde con la luna llena y otro con la luna nueva. Y el 13 sabemos que se vincula a Osiris y al Falo, esto es, a la inseminación de una virgen por un poderoso, además de al Falo traumatizador.

Estamos sin duda ante dos niños sagrados, ambos nacidos en el contexto del ritual pagano, que son sometidos a un programa de control mental mediante trauma. Ya hemos visto cómo esto es más evidente en el caso de Ismael. Cómo el episodio de su expulsión al desierto de Beerseba con su madre Agar puede interpretarse así. Los ángeles son los álters disociados.


Luca Giordano, "Riña de Isaac e Ismael", 1694-1696, Museo del Prado, cat. P03195.

El cuadro de portada es un detalle de esta obra, que ahora mostramos al completo, en la que se ilustra la expulsión de Agar e Ismael. Y que como vemos, está relacionada con la rivalidad de Ismael e Isaac, que aparecen otra vez casi con la misma edad, en primer plano.

Lo importante no es la diferencia concreta de edad. Lo importante es que ambos encarnan la estructura gemelar que encontramos una y otra vez en diferentes culturas y épocas. Y que además forma parte de la programación mental, de una suerte de MK Ultra avant la lettre.

La rivalidad entre Ismael e Isaac se pone de manifiesto en los textos:
"Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo" (Génesis: 21.9-10).

"Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente (Génesis: 21.12-13).
Entonces es cuando expulsa a Agar y a Ismael al desierto. Que como hemos visto hay que interpretar también como programación mediente trauma, como iniciación, y además de tipo cruzado madre-hijo, como la que nos cuentan Brice Taylor y Cathy O'Brien. En el desierto se les aparece un ángel, que como sabemos encubre la tortura y el abuso sexual, así como la entrada en álters disociados. El ángel le dice a Agar:
"Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación" (Génesis: 21.18).
Esto es, está siendo abusada por un poderoso que además está inseminándola para dar continuidad a su linaje, como una suerte de bebé negro, de hijo encubierto, para algún programa de espionaje, contrainteligencia, disidencia controlada, prostitución, infiltración, adopción oculta. Y al mismo tiempo estos hijos son programados para seguir al servicio ciego de la agenda de dominación de los poderosos.

Así hay que interpretar el que Ismael se convierta en arquero. Podemos comparar a Ismael con uno de esos supersoldados que son producidos en el marco de programas tipo Mannequin, y que además forman parte de linajes Illuminati, como Max Spiers o James Casbolt:
"Y el Todopoderoso estaba con Ismael el hijo de Abraham, y él creció, y él aprendió el uso del arco y se hizo arquero. Y cuando Isaac tenía 5 años de edad él estaba sentado con Ismael a la puerta de la tienda. E Ismael vino a Isaac y se sentó frente a él, y sacó el arco y puso la flecha en él, y tuvo intenciones de matar a Isaac. Y Sara vio el acto que Ismael quiso hacer a su hijo Isaac, y la entristeció en extremo por causa de su hijo, y ella envió por Abraham, y ella dijo a él: Echa a esta esclava y a su hijo, porque su hijo no será heredero con mi hijo, porque así él buscó hacerle a él este día" (Jaser 21.12-15).
La primera frase nos dice que Ismael es un niño sagrado, que está siendo programado mentalmente. La rivalidad entre ambos es parte de la programación, que como hemos dicho remite a estructuras gemelares, en las que dos niños muy cercanos, que no forzosamente tienen que ser gemelos, son críados de manera muy íntima y al mismo tiempo se les enfrenta, para producir la disociación mental, la psicopatía y la sociopatía. Y así hacer de ellos buenos candidatos a ocupar un lugar en la jerarquía psicopatocrática. Si quieres mandar tienes que ser un psicópata. Esta es la regla número uno.

Lo mismo en otro pasaje:
"[Ismael v]io a Isaac sentado al lado y le disparó una flecha para matarlo" (Pirkê De Rabbi Eliezer: XXX).

Autor desconocido, "Abraham expulsando a Agar e Ismael", ca. 1754.

Por eso, en algunas iconografías, los vemos peleándose, y en otras, los vemos vinculados muy íntimamente. Ambas situaciones son dos polos entre los que oscila una misma mecánica de producción de seres sagrados psicópatas, con mentes disociadas. Aquí se ve cómo la homosexualización no es un fenómeno progre, emancipador o liberalizador, sino una forma más de perversión de las sociedades sanas y fértiles por parte de las castas en el poder-religión. Siempre ha estado vinculada a las castas, a la psicopatocracia, a la culura oficial, que en la sombra lleva aparejada la perversión de las logias, de las grandes religiones. 

Otros detalles de los textos confirman nuestra interpretación. Dicen que Ismael adoraba ídolos, tenía una vida promiscua, violaba vírgenes, etc. Otra vez se trata de retratar a uno como el humano y al otro como el divino, a uno como el malo y a otro como el bueno, como vemos con Caín y Abel, con Ificles y Heracles, etc. Ismael se burla y dice que él es también el primogénito (Graves: 29.e).

Lo que es importante entender es que, entre las élites, el linaje de sangre es importante, pero también esta mecánica de rivalidad, de programación, el desarrollo de actitudes para dar continuidad al linaje, no solo humano, sino también patrimonial, de poder. Si los gemelos son tan importantes, si los vemos una y otra vez, es porque también hacen posibles los intercambios, las sustituciones, las adopciones, las manipulaciones, etc. Cristo 1 crucificado y Cristo 2 copulando con María Magdalena y vinculando a David con los merovingios.

En otros textos nos dicen que Sara echó mal de ojo a Ismael, que este creció débil, que no podía caminar (Graves: 29.d). Esto nos recuerda al hermano gemelo de Horus, Harpócrates.

En Ismael e Isaac vemos, por lo tanto, esta mecánica gemelar de producción de linajes psicopatocráticos, que sigue en vigor hasta el día de hoy entre los Illuminati. No es una casualidad que la Biblia juege un papel importante para comprender a estos últimos.

Pero Ismael e Isaac son solo las más destacados. El Génesis nos dice que Abraham tiene otros 6 hijos con Cetura: Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa (Génesis: 25.1):
"Todos éstos fueron hijos de Cetura. Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac. Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental (25.4-6).
Aquí vemos cómo, el poderoso y pervertido Abraham, se asegura de dar continuidad a su linaje y hacer de ello una herramienta de dominación, de colonialismo. Todo esto está vinculado, naturalmente, al mito del Pueblo Elegido, según el cual el Dios judío legitima la violencia contra otros pueblos. Esto es, el texto bíblico sublima la violencia conquistadora, poniendo en boca de un Dios inventado por las castas sacerdotales los deseos más viles de dominación. Abraham el trepa, el inmoral, el que está a punto de sacrificar a su hijo a la logia, como modelo de civilización.



Que Isaac e Ismael responden a esta estructura gemelar lo pone de manifiesto San Pablo en la Epístola a los Gálatas:
"Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos... Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora (4:22-29).
Toda la polémica que estamos hartos de escuchar entre judeocristianos y musulmanes sobre quién era el hijo primogénito, si Isaac o Ismael, sobre quién era el que iba a ser sacrificado, si uno o si otro, está ahí para que no se comprenda lo esencial. Que ambos forman parte de una estructura gemelar, y que en última instancia son intercambiables. Que son dos niños sagrados que son producidos en el marco de una misma programación mental mediante trauma, mediante abuso infantil, felación, sodomía, violación, tortura, en el contexto de los rituales de sangre y sexo que siguen practicándose detrás de las fachadas de las grandes instituciones político-religiosas. Isaac e Ismael son tal para cual. Dos víctimas que se convierten en verdugos, dos psicópatas producidos intencionadamente para dar continuidad a la jerarquía psicopatocrática.

Haríamos mejor, judíos, cristianos y musulmanes, en tratar de comprender esto, en ponernos de acuerdo en esto, antes que en dejarnos manipular por nuestras respectivas élites con manipulaciones como el mito de Ismael e Isaac.

Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015). Colabora en diversos medios alternativos como El Robot Pescador, El Espía Digital, Katehon, La Caja de Pandora y Csijuan.