2017-06-12

"Eye(s) Wide Shut" (2/2): un ojo completamente cerrado y otro completamente abierto


SOMEWHERE OVER THE RAINBOW ('EN ALGÚN LUGAR SOBRE EL ARCO IRIS')

Nick le dice a Bill que necesita una capa y una máscara para asistir al ritual. Que todos los asistentes a este tipo de eventos van disfrazados, llevan máscaras. El director neoyorquino nos está diciendo que la norma entre los Illuminati es la multiplicidad y todo lo que esto implica: el doble juego, la doble moral, la infiltración, la encarnación de personajes instrumentales a la agenda. Después veremos en el ritual cómo, efectivamente, muchas de estas máscaras parecen sugerir la multiplicidad mental.

Encuentra una tienda de disfraces en la zona, llamada "Rainbow", 'Arcoíris'. Como en el caso de Alice y "Alicia en el País de las Maravillas", este arcoíris hace alusión a otra de las películas más utilizadas para programar a esclavos de control mental MK Ultra-Monarch, especialmente a niñas esclavas sexuales, como es "El Mago de Oz". En la película, la protagonista Dorothy canta el tema "Somewhere Over the Rainbow", 'En algún lugar sobre el arcoíris', que programa la disociación mental. Mientras canta este tema vemos a Judy Garland —a su vez, una esclava de control mental—, sentada en una recolectora de grano, con su boca a la altura del asiento del conductor y a su perro haciendo un gesto con la patita. Esto es una tapadera y a la vez un disparador de disociación, que alude al abuso sexual de la niña Dorothy por parte de sus tres amigos o su tío.

Kubrick hace explícita esta asociación con "El Mago de Oz" colocando la frase "Under the Rainbow", bajo el arcoíris. Antes, en la fiesta, hacía otra referencia al tema, cuando las dos esclavas sexuales le decían a Bill que lo querían llevar "a donde termina el arcoíris". Y lo repetían 3 veces, que es otro guiño a los códigos utilizados en programación. Sobre este arcoíris vemos dos maniquíes, uno de blanco y de otro de negro, que son precisamente Nick y Bill, tal como aparecen en la fiesta en casa de Ziegler, y también después en el ritual. Que, como insistimos, son dos caras de una misma realidad poliédrica tal como es experimentada por los protagonistas. Lo decimos una vez más, porque esto es esencial entenderlo. Si vivimos en un mundo tan desquiciado, tan hipócrita, con tantas dobleces, mentiras, ocultamientos, dobles morales, farsas, es porque las élites son y siempre han sido múltiples, psicópatas. Porque el poder-religión es, en esencia, una psicopatocracia.

Bill consigue que el dueño de la tienda de disfraces le abra, a pesar de que es de noche, porque conoce a un tal Peter Grenning, pero que ahora se ha mudado a otra ciudad. Pensamos que esta es una alusión a Joseph Mengele, apodado Dr. Green, el famoso médico nazi que experimentaba con gemelos en Auschwitz. Y que luego ha sido uno de los programadores principales del programa MK Ultra en Estados Unidos, hasta hace muy poco. Y es que hay que interpretar la tienda de disfraces como la programación de control mental mediante trauma institucional, la que se desarrolla en bases secretas de la inteligencia, el ejército, la NASA, etc.

Así hay que interpretar la letra gótica que se utilizaba en la Alemania nazi, que vemos en los rótulos, y que dicen "Merry Christmas", abundando en todo el doble juego profanatorio del que hemos hablado. Bill entra en la tienda a través de una reja, que recuerda a las jaulas que utilizan en la programación para traumatizar y torturar a los esclavos. Y pasa junto a otro maniquí vestido de blanco, que abunda en la gemelaridad entre Bill y Nick.

El dueño actual de la tienda de disfraces es el Sr. Milich. Pensamos que hay una alusión por parte de Kubrick a la leche, que es Milch en alemán, en la medida en que este Milich, como programador MK Ultra, hace las veces de madre sustitutoria. Ya hemos visto que una de las claves de esta programación es la sustitución del pecho y la leche materna por el pene y el semen paterno, o bien de un programador masculino. En un sentido parecido hay que interpretar el Milk Bar de "La naranja mecánica", en el que bebían "leche-plus". Así como la botella de leche que le rompían a Álex en los ojos.

En la tienda de disfraces, el Sr. Milich conduce a Bill a una sala trasera, con paredes rojas y más puntos de luz de fragmentación de la memoria. En esta sala dicen que los maniquíes parecen vivos. Están haciendo alusión a la estrecha vinculación de los programas de control mental y los rituales satánicos, a los rituales de cercanía a la muerte, a la robotización de los comportamientos.

Mientras tanto, escuchan ruidos y el Sr. Milich descubre a su hija con dos japoneses, con la cara y los labios pintados, y con pelucas de mujer, que Milich les quita. Uno tiene una peluca negra y el pelo blanco, y otro tiene una peluca rubia y el pelo negro. Pensamos que esta es otra alusión a la gemelaridad de Bill y Nick. Kubrick nos sigue hablando del twinning utilizado en programación mental desde hace milenios, como ponen de manifiesto numerosos mitos.

También trata a su hija con mucha agresividad. Pero después veremos que no lo hace porque la esté reprendiendo, sino porque es parte del abuso infantil. Kubrick lo invierte todo y nos da al final de las películas las claves para comprender lo que hemos visto antes.

Pero a un nivel más profundo, nos está sugiriendo, de manera muy sutil, como hace en otras de sus películas, que la homosexualización es, en última instancia, el resultado de la programación mental mediante trauma. La homosexualización ha proliferado en paralelo a la programación mental, a las castas sacerdotales, a los cultos mistéricos, a las sociedades secretas. Si hoy se generaliza y se normaliza esta homosexualización es por el gran arraigo de las sociedades secretas y sus prácticas transgresoras inmorales, y porque son útiles a la agenda desfertilizadora. En este sentido, hay que interpretar también el símbolo del arcoíris, que pocos han comprendido que es, antes que nada, un dispositivo de programación mental. La mayoría de los que caen en la programación homosexualizante no saben que son víctimas de un gran proyecto de control de masas mediante el trauma, en el marco del sacrificio satánico de la maternidad natural.

Más adelante en la película veremos una escena parecida, pero completamente invertida. Entonces la hija de Milich y los dos japoneses salen de la sala trasera de la tienda, y la relación entre todos es de gran cordialidad, la del padre y la hija de cariño. Aunque, evidentemente, intuimos una relación pederástica entre ellos, como Kubrick nos ha muestra con sus frecuentes alusiones al falo. Además, Milich le dice a Bill que allí no solo venden disfraces...

Esta disparidad entre las dos situaciones se corresponde a la perfección con el doble juego y la doble moral de las que venimos hablando, que remite a la programación disociativa y al ritual de cercanía a la muerte, en el que la figura del verdugo coincide con la del salvador, y la víctima no tiene más remedio que idealizarlo.

Evidentemente, Kubrick nos está mostrando el papel central que el abuso familiar intergeneracional y la pederastia desempeñan en la programación mental. De hecho, la figura de Alice hay que interpretarla en este mismo sentido. No parece una casualidad que la propia Nicole Kidman sea hija de un satanista y programador MK Ultra, como nos ha contado Fiona Barnett, y la propia Nicole haya sido víctima de abuso ritual satánico.

En esta segunda visita a la tienda de disfraces volvemos a ver a los dos maniquíes, que representan al álter Bill y al álter Nick. El director los saca al fondo, junto al otro maniquí de blanco, al lado de Bill, precisamente en el momento en que este le devuelve al Sr. Milich el disfraz. Si la primera vez era de noche, ahora es de día. Si la primera vez el rótulo de Rainbow se leía al derecho, ahora se lee al revés. Todo esto incide en el doble juego de la programación, que hace de los múltiples esclavos de control mental. De hecho, es la misma lógica que la de la palabra "REDRUM - MURDER" que veíamos en "El resplandor", de lo que hemos tratado en otro momento.


EL RITUAL DE SEXO Y SANGRE

De la tienda de disfraces Bill se dirige en taxi a la mansión en la que tiene el ritual central de la película. Rompe un billete de 100 dólares y le entrega la mitad al conductor del taxi, prometiéndole la otra mitad si le espera hasta que salga. Aparece por lo tanto, una vez más, la cifra 5, como en otras muchas ocasiones a lo largo del filme. El billete roto abunda también en lo que venimos diciendo. Bill rompe el billete justamente en el rostro de Benjamin Franklin, un alto masón, presidente del país secuestrado por la masonería por excelencia, como es Estados Unidos. Nos está diciendo que la doble moral de la que hablamos es consustancial al Estado y al resto de las instituciones solo aparentemente de derecho.

Pero Kubrick nos está también sugiriendo que solo es uno de los álters de Bill el que entra al ritual, que otro se queda fuera y no sabrá nada de lo que ha pasado. De hecho, lo veremos volver al día siguiente, de día, pero ya no será el mismo álter satanista que ha entrado.

Por eso es tan significativo que haya unas columnas masonas a la entrada de la finca, donde Bill tiene que dar la contraseña. Vemos otra vez cómo la contraseña es, al mismo tiempo, un disparador conmutador de álters.

Insistimos, no es la misma personalidad la que está fuera y la que está dentro de una logia. El secretismo y la obediencia de las sociedades secretas hay que interpretarlas a la luz de todo lo que estamos diciendo. Solo se comprenderán en todo su alcance en el marco de la transgresión moral, del abuso satánico ritual y de la programación disociativa. Esto es lo que hace posible que el mundo se gobierne por humanos, demasiado humanos, pero psicópatas, "cuyas manos izquierdas no saben lo que hacen sus manos derechas".

La sala principal de la mansión está presidida por un gran arco. También vimos un gran arco, pero esta vez en la fachada, en la mansión de Víctor Ziegler, en la que tenía lugar la fiesta del comienzo. De la misma manera, en ambos casos vemos a Nick, tocando el piano, al fondo de las salas. En un caso, frente a arcos en penumbra, y en otro, frente a una decoración consistente también en arcos, pero invertidos y luminosos. Esto confirma lo que venimos diciendo. La fiesta inicial en casa de los Ziegler y el ritual satánico son un mismo evento. Son las mentes múltiples de Bill y de Alice las que están disociando ambos espacios, como parte de su programación, que persigue, precisamente, la compartimentalización de la vida cotidiana y la vida oculta de estos Illuminati.

Vemos a Bill entrar en la sala, en la que ya ha comenzado el ritual. Al fondo de la sala, a 180 grados en círculo, un rayo de luz cae sobre Nick, vestido de blanco y tocando el piano. Bill, vestido de negro, se acerca al centro de la sala por un lateral, ocupando el lugar de Nick, bajo el foco y el gran arco de la sala. Entonces la cámara se coloca en contraplano y nos muestra a Nick de frente, con la venda en los ojos.

Hay que insistir en lo que estamos diciendo. Bill y Nick son un mismo Bill-Nick, pero solo uno de ellos, el álter satanista, el "vil", está viendo lo que está sucediendo. La cámara vuelve al frente, pero Nick sigue en el centro y en el trasfondo de la escena. Gira en redondo y, justamente cuando el maestro de ceremonias va a taparlo, se agacha y lo vemos completamente. Lo que hay que interpretar es que Bill-Nick es el protagonista del ritual.

En otro instante, mientras la cámara gira, el bastón de mando atraviesa a Nick en vertical, recordándonos que estamos en el dominio del falo. Al mismo tiempo que la figura central se agacha y hace una reverencia, exponiendo su ano a la sodomía. La divinidad es fruto de la disociación mental, y esta, bajo el régimen del falo, fuertemente patriarcal, es a menudo resultado de la violación anal. Además, como veremos, todos estos giros de cámara y sizigias entre falos, anos, vaginas, bocas, etc., hay que inscribirlos en el ciclo metónico de 19 años. De esto es de lo que nos habla Kubrick también en "2001". Mientras, desde la galería superior, Víctor —el 'vencedor'— y su esposa observan la escena.

Después, una de las esclavas sexuales de la ceremonia toma de la mano a Bill y le conduce a otras salas, en las que vemos orgías sexuales. Esto significa que parte del ascenso en la logia de Bill consiste en un ritual sexual. De ahí que veamos al propio Ziegler, detrás de Bill, diciéndole a otra esclava sexual que se prostituya con él. Entonces vemos a Bill entre las dos esclavas, exactamente como sucedía en la fiesta, porque esto es una misma realidad disociada por el múltiple Bill.

Pero Kubrick juega aquí genialmente con la referencia a la ópera "Fidelio", en la que, como decíamos, su mujer entra en el castillo, disfrazada con una máscara, para rescatar a Florestán de las cadenas de Pizarro. Esto es, de una manera muy refinada, Kubrick nos está diciendo que una de estas dos esclavas sexuales es su mujer. Pero que su mujer es al mismo tiempo una prostituta sagrada.

Esto es, está jugando con el viejo tema de Hércules en la encrucijada, que vemos en el Arcano VI del Tarot de Marsella. Pero lo cierto es que Bill no puede elegir entre la esposa y la prostituta, porque su esposa es una prostituta. Su elección es solo la que le permite su multiplicidad y su doble moral. La opción virtuosa es solo una farsa de cara a la galería, porque todo en el mundo Illuminati está gobernado por esta inmoralidad.

Entonces avisan a Bill de que el taxista que ha dejado al otro lado de las dos columnas, quiere hablar con él. Esta es otra alusión al billete partido en dos, a que nos acercamos a un momento del ritual en el que él mismo, ahora de manera aún más explícita, va a ser el protagonista. Significativamente, vemos en paralelo cómo conducen a Bill al centro de la sala y a Nick a la salida.

Bill llega a la sala en la que va a tener lugar este otro ritual. Vemos, a la derecha, una máscara que representa un Sol, y otra, con un pájaro de pico curvado, que alude a la Luna menguante. O mejor, al eclipse lunar. Recordemos todo lo que estamos diciendo del predominio del polo patriarcal sobre el matriarcal, del que Kubrick nos habló también las sizigias de "2001".

Bill ocupa el centro de la sala y todos los asistentes lo rodean, no solo el Sol y la Luna, sino el resto de los planetas, identificados con distintos colores. Kubrick nos está mostrando que el ritual se está celebrando en el marco de una determinada constelación astral, en el de una sizigia en la que un astro se pone, esto es, muere, y otro sale, es decir, nace, iniciáticamente hablando.

Bill se coloca frente al oficiante, que sigue sujetando el bastón fálico. De hecho, podemos ver que el Sol y la Luna que veíamos antes se han colocado ahora junto a este falo. Entonces vemos el contraplano, pero ahora la cámara gira en redondo, simulando los movimientos astrales. Vemos cómo, en dos ocasiones, el bastón fálico se alinea con Bill, a la altura exacta de su boca. Kubrick nos está hablando, evidentemente, de la felación, del abuso infantil ritual que es común en muchos Illuminati. Pero al mismo tiempo, como decimos, se está refiriendo a las sizigias del Sol, la Tierra y la Luna, que como decimos se repiten cada ciclo metónico de 19 años.

Llegado un momento, el oficiante le pregunta a Bill por la contraseña, y este se la da. Como hemos visto, "Fidelio" hace alusión a la ópera de Beethoven en la que Florestán se encuentra preso por querer revelar los crímenes de Pizarro. La misma lógica exactamente rige las sociedades secretas. Si son secretas, si la obediencia y la "fidelidad" son tan cruciales, es porque, cuanto más ascendemos a sus vértices, más presencia tienen la transgresión moral, el crimen y la traición de los adeptos a cualquier otra sociedad profana que no sea la logia: la familia, la nación, el Estado, etc. Esto es lo que simboliza la mujer de Florestán entrando en la prisión a rescatarlo. Pero también es una alusión al polo matriarcal que trata de equilibrar un régimen de poder-religión muy inclinado hacia el polo patriarcal, como es el que padecemos desde hace varios milenios.

El oficiante le vuelve a preguntar a Bill por una segunda contraseña, y Bill le dice que no la sabe. Estamos otra vez ante el doble juego de los símbolos y los disparadores de control mental. Como la palabra "REDRUM" que Danny escribe en "El Resplandor", sin saber que, al revés, significa "MURDER".

De lo que se trata es de que el iniciado ascienda en la jerarquía sin saber por completo dónde se mete. Esto es lo que significa el título "ojos completamente cerrados". De lo contrario, no se iniciaría, porque todavía no estaría tan degradado moralmente para poder soportarlo. La iniciación es un proceso de deshumanización y de desmoralización progresivo, en el que los superiores van iniciando a aquellos inferiores en los que ven cualidades para formar parte de esta psicopatocracia. Suficientemente inteligentes, pero al mismo tiempo suficientemente inmorales, avispados para saber obedecer la agenda sin preguntar demasiado.

Esto es lo que representa conocer, y al mismo tiempo no conocer las contraseñas. De la misma manera que los símbolos van adquiriendo profundidad. El iniciado debe saber escribir la palabra "REDRUM" pero sin comprender que significa también "MURDER". Y la mejor manera de conseguir esto es con programados mentales. En otras palabras, la disociación mental basada en el trauma es la piedra angular de toda la cultura, que por eso consiste, en esencia, en un régimen fálico.

El oficiante le dice a Bill que se quite la máscara, y entonces la cámara, que sigue girando como si fuese otro astro, vuelve a mostrarnos por tercera vez el cetro fálico junto a la boca de Bill. Kubrick ha invertido, como hace a menudo, el orden temporal. En realidad, de lo que nos está hablando una y otra vez es de cómo el abuso infantil, en este caso el falo amamantador, el falo de Milich, pero también el del Lou Nathanson y el de Víctor Ziegler, produce la disociación mental, representada por la máscara. Por eso le dice, además, que se desnude. E insiste, de manera más agresiva: "Quítese la ropa. ¿O prefiere que se la quitemos nosotros?" Kubrick ha comprendido el papel central de la amenaza en el régimen del falo.

Entonces Bill se coloca la máscara en el pecho. Con una mano tapa su boca, con lo que alude a una de las primeras iniciaciones Illuminati —no expresar el dolor del abuso— sobre la que se sostienen otras —no dar salida a las emociones, guardar el secreto—. Por otro lado, como adelantábamos, tapa el ojo izquierdo lunar, pero no el derecho solar. Esta es una alusión al sacrificio del ojo de Horus, al mismo tiempo que al eclipse lunar por el Sol.

Y la otra mano la pone en la frente, repitiendo el gesto que hacia con Lou Nathanson, que hemos sugerido sería su padre biológico y otra víctima sacrificial de este ritual.

Entonces la esclava sexual se ofrece a ocupar su lugar. Pero recordemos que esta esclava sexual que quería ayudarle a salir de la prisión Illuminati era su mujer, con la máscara de Fidelio. Esto es tremendamente significativo y profundo por parte de Kubrick, probablemente el director más genial de la historia del cine. Porque significa que la mujer de Florestán, esto es, la madre, el arquetipo demétrico, se ofrece en holocausto a la civilización fuertemente patriarcal que padecemos. En muchas obras de Kubrick está presente esta idea del sacrificio de la maternidad. Que es en lo que consiste el cierre de la era de Osiris y la entrada en la era de Horus que hoy atravesamos.

A un nivel de lectura más profundo, Kubrick nos está hablando de cómo funciona el lavado de cerebro en la secta Illuminati. Recordemos el episodio en el que Mandy estaba inconsciente en el cuarto de baño. Pues bien, debe ser interpretado como un ritual de cercanía a la muerte. De ahí la importancia de la bañera en esta sala. Pero también la forma de ataúd que conforma el hueco de la ventana, con un característico verde satánico, en el que vemos inscrito a Bill. Ya hemos visto cómo estas formas de ataúd son muy frecuentes en la obra del director, siempre asociadas al ritual de cercanía a la muerte.

Como nos ha contado la ex-Illuminati Svali Waldrop, de lo que se trata es de llevas al adepto a una situación cercana a la muerte. Y entonces se le ofrece la posibilidad de salvarse, a cambio de lealtad y obediencia absolutas a la secta. Se le hace creer que su vida es un regalo que le debe a su salvador, que se convierte así en una suerte de padre sustitutorio. Esto es lo que está en el trasfondo del mito del satanista Abraham y su hijo abusado y maltratado Isaac.

En el episodio del baño, Bill no solo ha actuado como médico, sino, de hecho, como "salvador" de esta esclava. Por eso ella le debe la vida, está en deuda con él, y se ofrece a expiar su sacrificio. Pero, al mismo tiempo que Bill es verdugo y salvador de la víctima Mandy, Víctor es verdugo y salvador de la víctima Bill. Por eso, además de la bañera, hay un ataúd.

La iniciación es una compleja trama de compromisos en la que uno es siempre, en parte, víctima y verdugo, masoquista y sádico. Pero está tensada siempre por una mecánica perversa, en la que para poder salvar a la víctima primero hay que someterla a trauma. Esta mecánica perversa es también la que atraviesa todo el orden social, político, legal y económico, en el que la élite crea el problema, para poder después arrogarse el papel de protector.

La esclava dice que "está dispuesta a expiar su falta". Todo en estos rituales gira en torno a estas transferencias formales, pero solo formales, de culpabilidad. De hecho, la mecánica es la misma a todos los niveles sociales. Pero en las sociedades secretas podemos ver hasta qué punto es un artificio. El pacto consiste en que los más poderosos se ponen de acuerdo para transferir su culpa a otros menos poderosos. Y esto lo hacen en el marco de rituales sacrificiales en los que las víctimas funcionan precisamente como depositarias de esta culpa. Cuanto más inocente y pura sea la víctima más eficaz es el mecanismo, y más eficaz es la programación psicopatocrática.

Y al mismo tiempo, que la esclava sexual se considere culpable, esto es, que crea que debe expiar una falta, aunque sea de Bill, hay que leerlo a un nivel más profundo. Nos habla de cómo este gran sacrificio de la maternidad que hoy se celebra delante de nuestras narices, aunque seamos pocos los que lo veamos, tiene que ver con un proyecto milenario de culpabilización de la mujer, de transferencia de culpa del hombre a la mujer.


EL ABUSO INFANTIL INTERGENERACIONAL

Bill vuelve a casa, después del ritual, y lo primero que hace es visitar el cuarto de su hija Helena. Su nombre significa 'antorcha', luz que luce en la oscuridad, con connotaciones luciferinas. En los mitos griegos Helena es hija de dioses, nace de un huevo místico y es raptada. Colgando de la cabecera de su cama vemos un oso con un arcoíris.

Al principio de la película la veíamos con alas de hada. En otro momento la vemos con un albornoz con rosas rojas, una alusión evidente a las vírgenes rituales. Mira en la televisión dibujos animados de control mental. Después vemos cómo su madre la peina, como si fuese una princesita a la que están acicalando. Lleva un jersey significativamente rojo. Esta frente a otra versión del velo de Isis, pero ahora con pentagramas verdes satánicos. Todo esto sugiere que es víctima de abuso ritual satánico y programación mental, para servir, como sus padres, a la psicopatocracia Illuminati.

Como ha comentado el crítico Michel Ciment, al final de la película, cuando Bill y Alice van a unos grandes almacenes para que Helena elija los regalos de Navidad, dos hombres cogen un oso de peluche —símbolo pederástico— y Helena los acompaña. Y estos dos hombres parecen ser los mismos que vemos en la fiesta, precisamente junto a la escalera que simboliza el ascenso en la Pirámide. Junto a la escultura de la Monarch Psique y su controlador Eros, con alas, como las que llevaba Helena. Kubrick no lo dice abiertamente, pero si lo dice entre líneas, para que lo entienda aquel que quiera o que pueda.


FABRICANDO UNA REALIDAD MÚLTIPLE

En el dormitorio Bill se encuentra a Alice soñando y riéndose a carcajadas. La despierta, y, por un momento, vemos cómo Alice sigue riéndose, ya despierta. Con este pequeño guiño el director neoyorquino nos dice que los sueños de Alice son también su realidad múltiple. Alice le cuenta a Bill lo que estaba soñando. Le dice que estaban ambos desnudos y ella estaba aterrorizada y avergonzada. Pero después él se iba y ella se sentía maravillosa, como si estuviese en un paraíso. El marine del que antes nos hablaba, la miraba y se reía. Y después tenían sexo, con cientos de personas alrededor, todas ellas participando en una orgía.

La disociación producida por el falo es también la del arquetipo afrodítico y el demétrico, la del prostituta sagrada y la virgen maternal. Pero esto es algo tan arraigado en nuestras psiques, nunca mejor dicho, que pocos son conscientes de ello. En otras palabras, la escisión entre la sexualidad y la fecundidad, que hoy, en el decadente Occidente, parecen tan liberadores, son en realidad el resultado de una programación mental mediante trauma que se remonta a varios milenios.

Todo esto sigue confirmando que Alice es una esclava sexual, una programada Monarch, una prostituta sagrada de la secta Illuminati.

Bill intenta localizar a Nick, pero no lo consigue. Esto confirma que el ritual satánico ha surtido efecto a la hora de reforzar su programación disociativa, que su experiencia traumática está compartimentalizada. Pregunta por Nick en un café cercano a la sala de jazz y vemos entre Bill y la camarera una extraña familiaridad. Después nos dice que es amiga de Nick, y esto confirma todo lo que estamos diciendo. El que se está tomando un café es Bill-Nick.

En un hotel cercano, en el que se hospedaba Nick, Bill pregunta por él, y el recepcionista le dice que le vio salir con un moratón en la mejilla y con unos gorilas acompañándole. Dice que ha sido hacia las 5 de la madrugada. Y Bill insiste: "¿A las 5?" Este detalle remite otra vez al ritual satánico y a los dos trozos de 50 euros del único billete de 100. Pero ahora Kubrick no nos está hablando directamente de la disociación, sino de lo que la produce, esto es, de la programación de gemelamiento.

El recepcionista vuelve a hacer referencias evidentes al régimen del falo. Y otra vez hay que interpretar esto como una profunda vinculación entre la agenda de homosexualización y el abuso infantil. No solo directamente, sino también en el marco de una programación de masas que sigue sosteniéndose también sobre el ritual traumático.

Entonces Bill vuelve a ir a la tienda de disfraces, como ya hemos avanzado. Y allí descubre que ha perdido la máscara. De nuevo, Kubrick está asociando la máscara y su uso al trance disociativo. La pérdida de la máscara coincide con la desaparición de Nick. En otras palabras, Bill sigue viviendo su vida pública con toda normalidad, con sus experiencias traumáticas bien compartimentalizadas en su inconsciente.

Por eso vuelve a la sala de jazz y está cerrada. Y lo mismo ocurre con la gran mansión en la que tuvo lugar el ritual. Puede fingir a la perfección ser un outsider, porque sus álters frontales no saben que sus álters ocultos son insiders. Puede seguir aparentando ser un fantástico médico, al servicio de la sociedad, mientras colabora en las agendas eugenésicas de los Illuminati.

En la puerta de la finca del ritual, un hombre le da un sobre, con una nota en la que le amenazan para que no se meta donde no le llaman. Lo curioso es que lo consideran un segundo aviso. Bill se queda perplejo, sin comprender por qué dicen que es un segundo aviso. Porque no recuerda lo sucedido en el ritual. Lo vemos tras la reja azul, lo que enfatiza que estamos ante un esclavo de control mental.


EL SIDA COMO GRAN RITUAL EUGENÉSICO

Bill vuelve a la casa de la prostituta del Village, pero esta no está. Una compañera de piso le dice que es seropositiva, y que es posible que ni siquiera vuelva. Pero la noche anterior estaba totalmente sana. Recordemos que esta Amanda es también Mandy, y es la esclava sexual que ha sido sacrificada en el ritual. El múltiple Bill no solo está compartimentalizando sus álters ocultos, además está fabricando una coartada para su muerte, para no tener que sentirse culpable por ello.

Pero además, que el genio Kubrick haya elegido la pandemia del vih-sida es tremendamente revelador. Pues nos está diciendo que se trata de una misma lógica sacrificial a escala eugenésica. Nos está diciendo que la farsa que la ciencia oficial cuenta sobre el sida funciona exactamente de la misma manera que un múltiple fabrica coartadas para no sentirse culpable de las víctimas de las que es verdugo.

Por eso en el cuarto de baño, justamente cuando está actuando como médico, cruza los brazos en el gesto osiríaco de la inocencia. Pero que, como decíamos, es también el gesto de la víctima inocente. O en otras palabras, toda esta maquinaria de transferencia de culpas excede la posibilidad de la elección, especialmente en los altos niveles de la logia.

Y al mismo tiempo, que la prostituta sea seropositiva, esta farsa que se inventa el múltiple Bill para ocultar que ha sido sacrificada en el ritual, es tremendamente coherente con el tema de fondo de la película. Esto es, el sida es en última instancia un gran ritual de masas al servicio de la agenda eugenésica y desfertilizadora global.

De vuelta en la calle, se da cuenta de que lo están siguiendo. Pasa junto a dos cabinas telefónicas, que siguen diciéndonos que es un esclavo disociativo dependiente de sus controladores. Compra precipitadamente un periódico en un quiosco, en cuya portada se lee "Lucky to be alive", 'Suerte de estar vivo'. Entra en un café, y vemos una decoración que ya habíamos visto en la mansión de Víctor Ziegler. Que nos confirma que es su controlador, el que le persigue. En el periódico, encuentra una noticia sobre la muerte de la prostituta Amanda, por sobredosis de drogas. Esta es otra fabricación del múltiple, porque sabemos que ha sido sacrificada en el ritual.

Se acerca al hospital en el que está el cadáver de Amanda. Lo vemos atravesar unas puertas giratorias dobles, que siguen sugiriéndonos que este Illuminatus es un múltiple, que está cambiando de personalidad siempre que sea eficaz para sus intereses y los de sus controladores. Pues, en la recepción del hospital, aunque acaba de leer en el periódico que Amanda ha muerto, pregunta por la paciente como si estuviese viva, como si no supiese nada.

Entonces, tiene lugar el episodio que ya hemos comentado. Bill ve a Amanda en el depósito de cadáveres y se coloca sobre ella. El 19 del ciclo metónico nos habla del alineamiento del Sol y de la Luna. Otra vez, lo que está en el fondo es un orden fuertemente patriarcal, pero que se ha impuesto mediante el ritual de sangre. No solo el de la prostituta sagrada, sino como decíamos el de la virgen y el de la madre.


IDEALIZANDO A SU SODOMIZADOR

Víctor Ziegler le llama porque quiera hablar con él de algo importante. La conversación tiene lugar alrededor de una mesa de billar, de un color rojo que ya nos sugiere que simboliza mucho más que un simple juego de mesa. Kubrick recurre a menudo a estos temas para hablar de la transgresión en las logias, de cómo unos iniciados comprometen a otros. Víctor le pregunta si quiere jugar, y Bill le contesta que no, que prefiere mirar. Y entonces Víctor le dice que, de ninguna manera, que está obligado a jugar. Esto es, que está obligado a mancharse las manos si quiere ascender en la Pirámide.

En "Lolita", cuatro décadas antes, veíamos una escena parecida, cuando el alto masón Clare Quilty, obligaba a su inferior en la logia Humbert Humbert, a jugar al ping-pong, entre copas de cristal. Esto es, Quilty invitaba Humbert a abusar de su hijastra Lolita, para hacer de ella otra esclava sexual al servicio de la agenda Illuminati.

Mientras hablan, vemos el palo de billar hacer las veces de falo de Ziegler, al tiempo que muestra, repetidas veces, pirámides truncadas con las manos. No parece una causalidad que, en la mayoría de las posiciones que ocupa Ziegler, el palo de billar siga apuntando a sus genitales.

Bill está, la mayor parte del tiempo, de cara a la mesa, ligeramente inclinado, haciendo gestos de dolor, con la rigidez típica del trance traumático. Todo esto significa que Ziegler es uno de los abusadores de Bill. Víctor es el erastés y Bill es el erómeno. Víctor es el sodomizador y Bill el sodomizado. Pero Bill no es consciente de ello porque forma parte de su experiencia traumática.

Estamos en el régimen del falo, la madre ha desaparecido, se ha convertido en una prostituta sagrada al servicio de la agenda patriarcal Illuminati. Esto es lo que nos sugieren los cuadros de matriarcas del clan Ziegler que vemos, borrosos, detrás de Bill traumatizado por el falo. Esto mismo lo vimos en "La naranja mecánica". También junto a una mesa de billar. La disociación del niño Álex era tal que se había desdoblado, y estaba al mismo tiempo en el sótano de la casa y en la buhardilla. Y al mismo tiempo, en el seno de la Pirámide truncada, bajo el falo solar.

Bill le pregunta a Víctor si sabe algo de la prostituta muerta, y le pasa el recorte del periódico. Lo vemos sobre un fondo rojo, a pesar de que ni la mesa ni la moqueta lo son. Porque Kubrick nos está diciendo que la mesa de billar simboliza un ritual satánico. En el que el alto masón está obligado a jugar si quiere integrar la jerarquía.

Pero también, en un sentido menos concreto, la hoguera a la espalda de Bill nos habla también del abuso infantil. Como sucedía en "El resplandor".

De vuelta a casa, Bill encuentra en la cama, junto a su mujer, la máscara que había perdido. Se echa a llorar sobre el pecho de Alice y vemos su rostro enfrentado a la máscara. Esta lo mira con su ojo solar y Bill le devuelve la mirada con su ojo lunar. Está condenado a ser un múltiple, a tener que actuar, no solo en el trabajo, en la iglesia, en la calle, también en su propia casa y hasta en su propia cama.

La película termina en unos grandes almacenes, a donde llevan a Helena a ver regalos de Navidad. A la niña le gusta un carro de bebé, pero Alice le dice que es un poco antiguo. Y pasan de largo la sección de los bebés. Evidentemente, la maternidad pasa de moda.

Después Helena encuentra un gran oso de peluche, que nos recuerda que está siendo abusada por su padre, entre otros. Y finalmente se decanta por una Barbie, que vemos junto a un pentagrama satánico. Y después, como avanzábamos, se va con unos hombres que cogen un oso...

Entonces Bill y Alice se preguntan qué van a hacer. Y deciden no hacer nada. Seguir viviendo como hasta ahora. Seguir actuando de manera que "sus manos izquierdas no sepan lo que hacen sus manos derechas". Seguir aparentando ser una familia feliz, mientras, al mismo tiempo, con sus álters ocultos de su "familia" Illuminati contribuyen al gran ritual sacrificial de la familia.

Lo que hemos aprendido del genio es que las transferencias entre estas distintas familias las produce el falo.

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Pedro Bustamante es autor de "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).