2018-03-26

¿Adolf Hitler fue una mujer? (1/2)








Nótese, además de la forma femenina de la cintura y la cadera, la geometría vaginal del sombrero, que sospechamos era una carta de presentación velada de Hitler para sus clientes, mientras ejerció de prostituto (o prostituta) en Viena y Múnich, tal como afirman Scott Lively y Kevin Abrams en su libro.

Después de todo lo que hemos dicho sobre las perversiones sexuales de las élites nazis, toca ocuparse ahora de la cabeza visible del régimen, Adolf Hitler.

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Nota: Todas las imágenes están a la máxima resolución posible, para que el lector pueda ampliarlas y observarlas con más detalle.


HIPÓTESIS: ¿ADOLF HITLER FUE UNA MUJER?



Hemos visto que estas altas estructuras de poder nazis, como las sociedades ocultas de las que se derivaban, operaban según una mecánica fuertemente homoerótica y sadomasoquista. O más en concreto, se basaban en la demonización de lo femenino y la maternidad natural, y por lo tanto, las relaciones heterosexales y fértiles, al tiempo que en la divinización y sublimación de lo masculino y las relaciones homosexuales e infértiles.

Hemos intentado mostrar que esto se daba, al mismo tiempo, a nivel social y a nivel individual, en los personajes más poderosos y visibles del movimiento, con una fuerte polarización de lo masculino y lo femenino, paralela a una tensión sadomasoquista que articulaba la estructura de poder. Lo masculino se exageraba, se hipostasiaba, se hacía de ello símbolo, fuertemente fetichizado, al mismo tiempo que lo femenino se ocultaba, se reprimía, se compartimentalizaba amnésicamente en los sistemas mentales múltiples. Con ambos polos conformando todo el espectro social, pero también todo el espectro de los sistemas psíquicos múltiples de los esclavos de control mental, que sin duda es lo que eran los máximos líderes del nazismo, controlados, a su vez, por el poder-religión real en la sombra.

Pues bien, en este contexto, Adolf Hitler no podía ser más que otro esclavo de control mental mediante trauma, otra marioneta de las élites que no aparecían en escena, otro pervertido sexual, inscrito en estas mismas prácticas masocasadistas, probablemente desde su más tierna infancia. De esto trataremos después.

Dicho de una manera más concreta, toda la estructura de las élites nazis, de la que hemos hablado, en base al libro de Scott Lively y Kevin Abrams "La esvástica rosa", nos lleva a suponer que, con mucha probabilidad, Adolf Hitler era otro de los numerosos pederastas y homosexuales que abundaban en la estructura de poder nazi, y que fue iniciado en ello desde niño. Seguramente también en el marco del abuso satánico intergeneracional. Veremos algunos indicios que apuntan a ello.

Pero además, numerosos indicios apuntan a que Hitler, como cabeza de toda esta estructura de perversión sadomasoquista, habría sido algo todavía más insospechado para la mayoría: una mujer transexualizada en hombre, desde su más tierna infancia. Otra opción es que hubiese sido alguna solución intermedia de tipo hermafrodita, quizás con una anomalía sexual y/o física de nacimiento, como muchos detalles sugieren, y algunas extravagantes noticias que veremos después.

La lógica que nos lleva a proponer esta hipótesis es relativamente simple. Si, como decimos, una de las claves de toda esta estructura perversa era la demonización de la maternidad natural, si las élites nazis encarnaban esta demonización, reprimiendo, antes que nada, su propia feminidad, o compartimentando amnésicamente sus álters femeninos, parece lógico que este fuese también el caso del máximo líder (visible) del movimiento.

Pero además, precisamente porque era el líder, y porque el líder está inscrito, por definición, en una mecánica ambivalente de amor y odio, lo más lógico y lo más eficaz es que Hitler encarnase, de la manera más extrema, esta estructura fuertemente disociada de lo masculino-sádico y lo femenino-masoca. Que, como vamos a mostrar, es lo que afirmaban los expertos psicólogos de la inteligencia estadounidense de él.

Y más aún, precisamente por ser el líder (aunque esto es posible que caracterice también a otros líderes), parece lógico que Hitler tenía que tener algo más que sus subordinados, algo diferencial. Si los miembros de las organizaciones nazis demonizaban su lado femenino y divinizaban y exageraban su masculinidad, todo ello, a menudo, en el marco de prácticas sadomasoquistas homosexualizantes y pederastas, pero siendo, en general, hombres naturales, parece lógico pensar que, en el caso de algunos líderes, como Hitler, esta lógica se llevase al extremo, hasta el límite de ser una mujer natural transexualizada en hombre, de manera encubierta.

Esta es, insistimos, la fórmula perfecta para tensar al máximo esta estructura disociativa de demonización de la feminidad y divinización de la masculinidad, al tiempo que de demonización de la relación heterosexual equilibrada, más natural y fértil, y divinización de la relación homosexual jerárquica, más artificial, sadomasoquista e infértil.

En este contexo, lo más eficaz es que el líder sea el más admirado, pero al mismo tiempo encarne, de manera velada, reprimida, compartimentalizada, lo más odiado. Pues la relación de los subordinados al líder es, por definición, ambivalente.

Y en este contexto fuertemente desnaturalizado y gobernado por la programación mental mediante trauma, lo más eficaz es que el líder sea, precisamente, eso que más se odia, una mujer. Pero lo sea de manera implícita, no declarada, velada, al mismo tiempo que se muestra como un hombre masculino y dominador.

En suma, Isis velada tras la apariencia de Osiris. Este es el verdadero significado del velo de Isis, que es también el velo de OR-Isis, y que es el velo tras el que se esconde la agenda androginizadora, propiciando la era de hORus

Si, como sugerimos, Hitler era una mujer, esta sería también la fórmula más eficaz para encarnar la tendencia fuertemente autodestructiva, casi suicida, que los poderes globales querían para Alemania y su papel central en la Segunda Guerra Mundial, en base a una agenda muy intencionada. Pues, de nuevo, en Hitler se habría producido una suerte de inversión de la jerarquía sadomasoquista homosexual. Hitler habría funcionado, según nuestra hipótesis, como una suerte de vórtice canalizador de estas tendencias autodestructivas, homosexuales y sadomasoquistas. Y este papel de vórtice, de nuevo, de elemento que invierte y cierra la estructura, quien lo puede encarnar de la manera más eficaz es, no solo un andrógino en general, sino una mujer demonizada oculta, fingiendo ser un hombre, como suponemos que fue el caso de Hitler.

A esto habría que añadir el posible papel de EVA Braun como otro transexual, pero del otro signo, conformando ambos el doble andrógino: ADÁN (ADolf) y EVA.

Esta es la hipótesis que planteamos. No podemos afirmar que Adolf Hitler fuese una mujer. Y probablemente nos sea muy difícil hacerlo. Porque, incluso en el caso de que fuese cierto, con toda seguridad las pruebas más concluyentes habrían sido eliminadas y ocultadas celosamente. Porque toda esta mecánica de la que hablamos funciona, precisamente, porque es una mecánica oculta.

Y sin embargo, númerosos índicios apuntan a que nuestra hipótesis es correcta, y que Adolf Hitler habría sido una mujer de nacimiento.

La política como cabaret protibulario y travestido, como saben hacer mejor que nadie los alemanes. Pero, en realidad, como ritual de Isis velada tras Or-Isis, como saben hacer los magos negros cabalistas globales. Y todo el mundo se lo tomó solo como algo policial y militar, cuando era, siempre supuestamente, un espectáculo de travestismo para finiquitar EL Estado y LA nación.


ANÁLISIS FISIOLÓGICO



En algunas raras imágenes del joven Hitler, antes de que fuese el líder nazi que llegaría a ser, muestra una forma de la cintura y las caderas marcadamente femenina. Curiosamente, da la impresión de que no quiere ocultarlo, sino al contrario, sugerirlo de manera relativamente explícita.

Coloca el brazo en jarras, que es la posición típica de los hombres transexualizados en mujeres que hoy abundan en Hollywood, para parecer más femenino/as. Pero, en este caso, en lugar de para aparentar lo que no es, para lo contrario, para enfatizar la feminidad de lo que, a primera vista, podría parecer un hombre. Como veremos, Hitler trabajó como prostituto en Viena y Múnich, y este gesto podría ser parte de su publicidad para aquellos interesados en transexuales y andróginos.

Como veremos, durante el tiempo en que Hitler vivió en Viena, y en parte en Múnich, fue prácticamente un vagabundo, y se ganaba la vida como podía, entre otras actividades, prostituyéndose. Esta y otras imágenes parecen delatar esta actividad no oficial y su intento velado de ganar clientes interesados en transexuales, como suponemos es su caso.

En esta imagen vemos también el sombrero colocado, seguramente con mucha intención, con la forma superior en posición vertical, como señala el dedo pulgar, también perfectamente situado en el eje vertical del sombrero. Como veremos, Hitler tendió, a lo largo de toda su vida, a taparse los genitales con las manos o los sombreros, lo cual podría ser un indicio de que tenía algo que esconder en este punto de su fisionomía. Pero además, la forma vaginal de este sombrero creemos que no es casual y el prostituto vagabundo Hitler la estaba utilizando como carta de presentación. Probablemente era una suerte de código utilizado en los ambientes homosexules, entonces perseguidos legalmente, para identificarse. De la misma manera que, como decíamos, subraya sus curvas femeninas, exagerando la forma.



En esta imagen del comienzo de su carrera en las organizaciones nazis, lo vemos otra vez con unas caderas exageradamente anchas.



Esta otra imagen muestra algo parecido a la anterior. El pantalón y el cinturón muy ceñidos ponen de manifiesto una cintura muy estrecha en comparación con la cadera. Vuelve a hacer el gesto del brazo en jarra, como queriendo mostrar esta fisionomía, sospechosamente femenina. El apoyo de la mano en la cadera se suma a lo que decíamos de que el pantalón es muy ceñido y por lo tanto su cuerpo desnudo no debía apartarse mucho de esa curva de mujer. Otra vez, sospechamos que estas imágenes que sugieren el elemento femenino de manera velada las utilizaba el prostituto Hitler para encontrar clientes, pero no hacerlo de manera demasiado explícita.



Esta toma parece ser de la misma sesión fotográfica que la anterior, con el mismo gesto del brazo en jarras. Pero ahora, además, hace un curioso gesto con la otra mano, con el dedo índice colocado sobre el cinturón, apuntanto precisamente al estrechamiento, muy femenino, de la cintura y a la cadera ceñida de mujer que sobresale de la cintura, bajo la mano.

Otra vez, tenemos la impresión de que el futuro líder de Alemania utilizaba estas imágenes como publicidad para sus clientes, destacando estos rasgos andróginos de su fisionomía, pero haciéndolo con sutileza. Nótese que cruza la piernas de una manera que es también, suponemos, la de las modelos femeninas de la época, y suponemos que es también un signo de su transexualismo, o cuanto menos, de su homosexualidad.

Evidentemente, las élites globales que estaban detrás del nazismo, lo eligieron por diversas razones. Pero una de ellas fue humillar particularmente al pueblo alemán, que se entregó fanáticamente a un vagabundo, un prostituto y un pervertido, y quizás, además, a una mujer transexualizada de manera encubierta.



En esta otra imagen se vuelve a intuir una cintura demasiado estrecha y una cadera demasiado ancha para ser las de un hombre. Las rodillas, poco angulosas y con muchos pliegues, también se parecen más a las de una mujer que a las de un hombre.



De nuevo, en esta imagen encontramos el gesto forzado del brazo en jarras, que se apoya en una cadera exageradamente ancha para ser la de un hombre. Otra vez, creemos que es un gesto intencionado para aquel que sabía buscar rasgos femeninos en un hombre... Y la otra mano la coloca cubriendo los genitales, otro detalle muy habitual en muchas de sus imágenes.



Esta es una de las numerosas imágenes en las que se coloca el sombrero frente a los genitales, de una manera un tanto forzada y sospechosa.



O bien, se colocaba simplemente las manos en los genitales, cuando no tenía sombrero o guantes. Como en este caso, en el que lo hace de manera particularmente cercana al cuerpo, haciendo que se dibuje una forma inclinada que sugiere un monte de Venus femenino.



Sospechamos que lo hacía porque no tenía los genitales de un varón, o porque estos podrían haber tenido algún tipo de anomalía. Después veremos que la sexualidad de Hitler no solo era más que anómala, además era un secreto de Estado, incluso para la OSS, antecesora de la CIA.

Así, en esta imagen en la que el pantalón se estrecha en las ingles, no encontramos el bulto típico de los hombres. Creemos que, para evitar este tipo de imágenes, y otras que probablemente se hayan eliminado de la circulación, Hitler se colocaba a menudo las manos, los guantes o el sombrero en esta parte de su cuerpo.



Otra imagen en la que, aparentemente, Hitler no tenía genitales de hombre. O si los tenía, eran anómalos en algún sentido.



En esta imagen tampoco aparece el bulto de los genitales masculinos, a pesar de que el ángulo de la pierna elevada es bastante grande y deberían destacarse bajo la tela.



En esta imagen lo vemos sentado a la izquierda, junto a otros soldados, combatiendo en la Primera Guerra Mundial. Sospechamos que, con toda intencionalidad, se ha colocado justo detrás de un tronco cortado, con un plato o cenicero sobre él. Otra vez, en coincidencia con sus genitales.

Sospechamos que el futuro líder alemán quería esconder un falo del que carecía, pero al mismo tiempo encontrar un falo sustitutorio, como haría luego con el partido nazi y el ejército alemán.



En esta otra toma, que parece ser de la misma sesión que la anterior, el futuro führer vuelve a colocarse detrás del tronco, aprovechando también que un compañero coloca la mano sobre él. Pero, curiosamente, otra vez el tronco y la mano de este otro soldado coinciden con su eje corporal, esto es, con el lugar de sus genitales.

Creemos que esto no es una casualidad y que Hitler estaba ya, en estas imágenes de su juentud, antes de que surgiera el nazismo, mandando un mensaje codificado a aquellos que lo iban a utilizar como marioneta para el gran ritual sacrificial del nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Hitler se postulaba como mago, como maestro de ceremonias de este gran ritual, y para ello tenía que mostrar su varita mágica, esto es, su falo sustitutorio.



En esta imagen, debido a la postura forzada, algo poco habitual en el dictador, se destaca otra vez una cadera muy sobresaliente para un hombre. Nótese cómo esta cadera sobresaliente es la continuación de la pierna, y por lo tanto no es un bulto de los bolsillos, que son más delanteros.



En muchas imágenes se intuye una curva corporal muy femenina, a pesar del famoso diseño del uniforme alemán, con grandes bolsillos laterales en la chaqueta y bombachos en los pantalones, recogidos por las botas altas.

Sospechamos que este diseño fue intencionado para encubrir a mujeres naturales transexualizadas en hombres, que podrían ser también otros líderes además de Hitler. Pero también, en general, para dotar a los miembros del ejército de un caracter andrógino muy acusado, masculino en las actitudes, pero femenino en algunos de los trazos principales.

De nuevo, propiciación velada del andrógino Horus. Culto al andrógino, continuación de la propiciación de la edad de Horus, a pesar de toda la propaganda antihomosexual, como ya hemos mostrado. Continuidad total entre el nazismo alemán y el nazicapitalismo global que hoy padecemos.



En esta imagen no lleva cinturón, pero la chaqueta está bastante ceñida y el bolsillo no está abultado, y a pesar de todo se le vuelve a dibujar una cintura típica de mujer.



Esta curvatura de la espalda es sospechosa de ser la de una mujer. Sobre todo si, como vamos a mostrar, Hitler nunca fue un gran deportista, ni se dedicó a cultivar su flexibilidad corporal. Esto hace aún más extraño que en esta imagen el dictador muestre una flexibilidad de la espalda que es muy rara en un hombre, si no ha sido especialmente trabajada, pero que si es más propia de una mujer normal.



Otros rasgos de Hitler son los típicos de una mujer: cráneo pequeño, sin arcos superciliares, frente estrecha, ojos muy poco separados, orejas pequeñas, mandíbulas poco pronunciadas y redondeadas, barbilla picuda, cuello corto, hombros estrechos e inclinados en su encuentro con el cuello, etc.



Raramente lo veremos con vello facial, a pesar de que se hormonase, y es posible que su típico bigote fuese postizo. Otro guiño de los magos negros para tomarle el pelo a las masas.



Como podemos observar en diversas imágenes y vídeos, los andares de Hitler parecen ser los de una mujer. El führer se balancea al andar de una manera que es más típica en las mujeres, debido a que estas tienen las caderas más anchas, para poder dar a luz. Esto se hace particularmente evidente en algunas tomas de vídeo, en su residencia Berghof de los Alpes Bávaros, en las que lo vemos de espaldas subiendo escaleras.

https://www.youtube.com/watch?v=HoGAWzrvxq0

https://www.youtube.com/watch?v=cOGbvVP5DBc

https://www.youtube.com/watch?v=pqIKfuMSlLI

https://www.youtube.com/watch?v=S073dHkrVAE

https://www.youtube.com/watch?v=vkeaWGyzEJ0

Otras referencias:

https://www.youtube.com/watch?v=O_H1GpJO8hA

https://www.youtube.com/watch?v=ATeqsnHo5GI

https://www.youtube.com/watch?v=vi3efgOlNrU

Pedro Bustamante es autor de "En el nombre del Falo y del Ano y de la Matriz transhumana: El sacrificio de la maternidad y el nacimiento del infrahumano" (2017), "Sacrificios y hierogamias: La violencia y el goce en el escenario del poder (1 y 2)" (2016) y "El imperio de la ficción: Capitalismo y sacrificios hollywoodenses" (2015).

1 comment:

  1. Otra hipótesis sería que fuera un varón con patrón MASOQUISTA según la clasificación de LOWEN, creador de la bionergética.

    Según la MTC los hombres con esas características tienen un bloqueo sexual importante que se manifiesta con la pelvis más ancha de lo habitual o con retención de líquidos o grasa.

    No soy un experto te invito a que investigues por ahí.

    http://www.haiki.es/2017/02/caracteristicas-corporales-segun-el-caracter-de-lowen-reich/



    Este patrón de Lowen coincide bastante bien con las fotos y explicaciones que das sobre su conducta:

    3_ MASOQUISTA
    DESCRIPCIÓN:

    General: Voluminosos. Tanto en parte posterior como inferior. Robustos

    Piel oscura.

    Contención energética.

    Centro Vital: Acción

    Cabeza: Cara de torta.

    Expresión bondadosa.

    Ojos grandes y tristes.

    Suelen usar mordedor para dormir.

    Cuello: musculoso, corto y ancho.

    Espalda: Chepa.

    Musculatura tensa y desarrollada.

    Espalda de carga.

    Tendencia de la espalda a arquearse.

    A veces, muy sensibles al dolor en esta parte superior de la espalda.

    Tórax: Muy grande. Consistencia dura. Aun así escasa capacidad pulmonar.

    Pecho “tipo tonel”.

    Diafragma bloqueado.

    Brazos: Musculosos.

    Grandes con manos fuertes. Poca habilidad creativa en las manos.

    Más predisposición al trabajo manual y duro.

    Abdomen: Redondeado, blando y prominente (mucha ingesta calórica).

    Pelvis: prominente y hacia adelante. Rotación anterior forzada.

    Culo plano, pero con músculos tensos y dolorosos.

    Periné y esfínteres muy tensos y bloqueados.

    En mujeres se suele acumular grasa en esta zona.

    Piernas: Robustas y resistentes.

    Piernas poco ágiles. Se desplazan con sensación de pesadez.

    Pies: Anchos y grandes.

    Al andar golpean primero con el talón y luego el resto del pie.

    Suelen ser planos.



    *Más sobre el carácter masoquista en:

    “(…) Conducta torpe, de escaso tacto en sus modales y en su relación con los demás, a menudo tan acentuada que puede dar la impresión de una deficiencia mental. Estos síndromes caracterológicos pueden ser en algunos casos evidentes, mientras en otros muchos están encubiertos por una máscara superficial.”

    Acceder: http://institutoananda.es/bio04/

    Acceder: http://www.psicologialowcost.com/caracter-masoquista-bioenergetica/

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